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viernes, 7 de abril de 2017

El hijo de Jean. Philippe Lioret.



EL PADRE MUERTO Y LOS HERMANOS EQUIVOCADOS.



Ficha técnica:


Título original; Le Fil de Jeans.
País: Francia.
Año: 2016.
Duración: 98 minutos.

Dirección: Philippe Lioret.
Guión:  Philippe Lioret.
Casting: Nathalie Boutrie.
Dirección de Fotografía: Philippe Gilbert.
Música: Flemming Nordkrog.
Edición: Andrea Sedlácková.
Dirección de arte Colombe Rany & Yves Broyer.

Diseño de Vestuario: Ginette Magny.
Responsable de maquillaje: Djina Caron; supervisor efectos: Erik Gosselin.
Estilista de peluquería: Elizabeth Lalonde.

Productores:   Philippe Lioret., Marielle Douigou,.
Diseño de producción: Yves Brover-Rabinovici.
Compañías productoras: Fin Août Productions,


Intérpretes:


Jean-Pierre Andréani Étienne Gabriel Arcand Gabriel Arcand Pierre Lesage Pierre-Yves Cardinal Pierre-Yves Cardinal Ben Catherine de Léan Catherine de Léan Bettina Pierre Deladonchamps Pierre Deladonchamps Mathieu Capelier Pierre-Luc Fontaine Pierre-Luc Fontaine Agente de aeropuerto



Sinopsis :



A sus treinta años Mathieu no sabe quiénes son sus padres. Una mañana, una llamada de teléfono le comunica que sus progenitores eran canadienses y están muertos. En ese momento Mathieu también descubre que tiene dos hermanos y decide acudir al entierro para encontrarse con ellos. Sin embargo, cuando llega a Montreal nada es como a él hubiera gustado. Nadie parece ser consciente de su existencia y tampoco parecen estar por la labor de conocerle. Mathieu se enfrentará así a la difícil situación de establecer lazos con su familia. Este drama familiar está dirigido por el francés Philippe Lioret ('Welcome') y protagonizado por Pierre Deladonchamps ('El desconocido del lago'), Gabriel Arcand ('Le démantèlement') y Catherine de Léan entre otros.


Críticas y comentario:

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La crítica ha tratado bien esta película pequeña dirigida por Philippe Lloret, un realizador que ha triunfado más en los festivales que en las salas de proyección, y que no había estrenado ninguna otra película desde 2011 (Toutes nos envies). Con independencia de las etiquetas grandilocuentes que se cuelguen a esta adaptación de la novela de Jean-Paul Dubois Si ce livre pouvait me rapprocher de toi (1999), señalándola como "viaje al origen que cobra la forma de una inmersión en territorio extraño, hostil, tan impracticable como un campo minado", (1), no debemos olvidar que cualquier incursión en el marco de la familia, especialmente si han desaparecido los progenitores, supone siempre la travesía y el asalto a un territorio ajeno después de salvar una valla protegida con concertinas. El giro final no cambia casi nada las cosas en lo que se refiere al aterrizaje de un hijo biológico en el seno de una familia que no cuenta con él, y supone el recurso fácil del happy end para evitar la huida definitiva del hijo abandonado. Pero si algo demuestra en esta película Philippe Lioret es que lo que más le gusta a la mayor parte de la gente (totalizar sería inexacto y populista) es poder mirar a través de un agujero en la pared  o del ojo de la cámara  para poder ver cómo viven los vecinos y los conflictos que se les plantean. El cine no deja de ser un ejercicio de voyeurismo.



El cineasta francés representa ante los espectadores una historia más normal de lo que muchos creen de una familia burguesa, gente universitaria, excepto uno de los hijos del padre muerto que se ha dedicado a practicar deportes relacionados con la motocicleta, para acabar vendiendo estos vehículos, una forma de vida que lo ha convertido en el miembro más primitivo y fortachón del grupo, camorrista y maltratador no sólo de mujeres, sino de quien se pone a tiro cuando ha tomado una copa de más. Un grupo un tanto demodé que considera de buen gusto amenizar las cenas en el porche con los nocturnos de Chopin, mientras beben buen vino, pescar con mosca y comportarse con el discreto encanto de la burguesía, cuya esencia permaneció latente en buena parte de la obra de Buñuel, aunque ahora sea difícil para la clase media arruinada marcar distancias con los obreros sin especialización.

Llama la atención la crítica de Nando Salvá, al que le gustan muy pocas películas y parece importarle bastante bien poco el subtexto que las soporta, que interprete que Philippe Lioret fue considerado en su día  la cabeza visible del cine social gracias a 'Welcome', realizada en 2009. Ni más ni menos; ahora, según el título de su artículo, su nueva historia no tiene trasfondo. Habría que añadir que carece por completo de emoción . (2)




Todos se empeñan en que el protagonista va de París a Canadá como un explorador en busca de un padre. Pero el padre no está, ha muerto. ¿Qué busca pues? La familia que no ha tenido nunca ni ha sido capaz de construir, importa poco quienes sean los que la compongan, lo trascendente es que todos se sientan unidos por un lazo común. Si Jordi Costa la incluía en las películas en las que un personaje busca sus orígenes, Federico Marín Bellón la incluye en el grupo de relatos de viajes, aunque no cumpla ninguno de los requisitos, y se trate de un viaje de tres días de una ciudad a otra, sin que en realidad seamos capaces de determinar qué ha aprendido en este itinerario ¿Que es mejor no tener hermanos? ¿Que tiene que estar con su hijo hasta que su hijo no quiera estar con él?  Nada de esto se desprende del relato

El gran descubrimiento para el crítico de ABC es que "los dos hermanos resultan ser dos tarados, pero la aventura americana le permite a Mathieu descubrir también a dos mujeres excepcionales, que apenas necesitan cuatro instantes para evidenciar su grandeza. Catherine de Léan, al borde del precipicio emocional en una escena, y Marie-Thérèse Fortin son las actrices que levantan estos personajes. Hasta las niñas resultan deliciosas en una cinta que deja un gran sabor de boca pese a las lágrimas que, si se tercia, podrían rodar hasta sus comisuras." (3)

En definitiva, un thriller familiar, como lo define Boyd van Hoeij (The Hollywood Reporter), pausado, tranquilo, en el que la mayor tragedia es contemplada de forma natural (todo lo que vive va a morir, y mejor no profundizar para no encontrar el verdadero drama la vida y las leyes que rigen el equilibrio de la naturaleza). Esto que algunos  consideran  bello, novedoso y profundamente conmovedor, puede resultar muy atractivo para el público de edad avanzada que rechaza los bichos, los efectos especiales, la salsa de tomate y la música estridente, y que, tras salir del cine cree que Lioret confirma sus ideas previas, las que tenía antes de ver el film: "que la historia es como la vida misma". Algo más que dudoso.

Quien busque ese bienestar, esa tranquilidad y ese savoir vivre de los franceses, que desayunan con crepes que realiza el ama de casa en el momento, que no hacen ostentación de grandes coches, pero tienen cabañas de pesca junto a un inmenso lago, y que viven con tranquilidad y sin derramar una lágrima una gran tragedia, ésta es su película.


(1) El padre muerto. Diario 'El País',  7 de abril de 2017.
(2) 'El hijo de Jean: fachadas sin trasfondo'. Diario 'El Periódico',
(3) El hijo de Jean: Explorador en busca de padre, diario ABC  6 de abril de 2017.

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