Páginas vistas en total

Adsense




viernes, 14 de abril de 2017

Ruby Sparks. Jonathan Dayton y Valerie Faris.





Ficha técnica:


Título original: Ruby Sparks.
País: Estados Unidos.
Año: 2012.
Duración: 104 minutos.

Dirección: Jonathan Dayton y Valerie Faris.
Guión: Zoe Kazan.
Dirección de Fotografía:  Mathew Libatique, A.S.C.
Música: Nick Urata; supervisor: Dan Wilcox.
Edición: Pamela Marin, A.C.E.

Diseño de Vestuario: Nancy Steiner.
Maquillaje y peluquería: Torsten Witte.

Productores: Albert Berger y Ron Yerxa.
Productores ejecutivos: Robert Graf, Zoe Kazan, Paul Dano.
Diseño de producción: Judy Becker.
Fox Searchlights Pictures, Twentyeth Century Fox, Bona Fide Productions. Distribuidos: Hispano Foxfilm.

Intérpretes:

Paul Dano : Calvin  Wir Fields,
Zoe Kazan: Ruby Sparks,
Antonio Banderas: Mort,
Annette Bening: Gertrude,
Steve Coogan: Langdon,
Elliot Gould : Dr. Rosenthal,
Chris Messina: Harry.


Sinopsis:


No hace tanto tiempo que Calvin Weir-Fields era un niño-prodigio literario, autor de una aclamada primera novela. Pero desde entonces, se encuentra aquejado de un pertinaz caso de bloqueo de escritor, magnificado por una deprimente vida amorosa. En un intento desesperado de lograr que su chispa creativa vuelva a alumbrar, Calvin comienza a formarse una imagen mental de una protagonista. Su nombre es Ruby Sparks y desde el mismo instante en que la imagina, siente que su creatividad cobra un nuevo vigor para escribir acerca de ella. Hasta que ella se presenta en su cuarto de estar. ¿Se trata de una broma, de un indicio de locura, de un acto de magia? Sea lo que sea, parece increíble. De la noche a la mañana, Ruby duerme en la cama de Calvin, le hace la comida, cautivándole de todas las formas posibles; pero la situación presenta un cariz alucinante: Calvin tiene, de algún modo, el poder de cambiar a Ruby cada vez que se sienta ante su máquina de escribir. A medida que Calvin trata de hacer malabarismos con este poder, se enfrenta a un dilema de primera magnitud, como escritor y como novio.

Críticas:


Y es que el tono cien por cien indie americano ─de la variedad no pretenciosa─ del conjunto lo hace todo sobradamente llevadero a la hora de reflejar los sinsabores de lo que, vetas de ciencia ficción aparte, no es sino una verdad irrefutable: poner dos vidas en común es complicado, y los ideales, muchas veces, se quedan en nada. ("Ruby Sparks": conociendo a la musa. José Arce. La Butaca.net.).

El guión que presenta la nieta de Elia Kazan una  aventura mágica para Woody Allens imberbes que mojan la cama con J.D. Salinger y fotografías impresas de la Deschanel, (y)  hace evolucionar sus parámetros del montón hacia un tono desapacible que alcanza su colosal clímax en una escena cruel y ponzoñosa, imposible de prever ante la ligereza inicial.(Ruby Sparks: chispas de (in)genio. Almudena Muñoz. La Butaca).


Comentario: 



La crítica norteamericana no le es del todo adversa y le reconoce cierto grado de ingenio y acidez, aunque hay quien cree que cae en cierta ñoñería de la que pretende burlarse. Dos parejas sentimentales, Jonathan Dayton y Valerie Faris, por un lado, y Paul Dano y Zoe Kazan, por otro, son los padres de  esta  película, en la que participan como directores, guionistas o productores ejecutivos, lo cual nos alegra, ya que la cinta es una reflexión sobre la imposibilidad de la pareja, dirigida por al menos cuatro personas que creen en ella. Raras Aves, que nos complace pensar en la posibilidad de que existan, y que se enfrentan al tema, tantas veces tratado en el cine (Ingmar Bergman), desde la perspectiva de unos jóvenes que crecieron leyendo a Salinger (Paul y Zoe) o  disfrutando con el primer cine de Peter Jackson (¿Quién no recuerda Braindead, tu madre se ha comido a mi perro?). Pero no olvidan realizar un guiño al cine clásico, en el que se inspiran  para la realización de la película, El invisible Harvey  de Henry Koster, 1950, protagonizada por James Stewart; una canción de Rigoletto, de Verdi, La dona e mobile, le sirve al protagonista para autojustificarse, pensando que la mujer es voluble y él su pobre víctima.


En el propio film, el personaje de Rubi, define el libro que escribe  Calvin como pretencioso, y ese  adjetivo  es exactamente  el  que  califica la primera parte del film, de estética, ritmo y estilo claramente indie: diseño, asepsia, minimalismo en la decoración, contención y  un toque de amargura intelectual en el rostro, rasgos de gusto y personalidad de un burgués ilustrado y en ocasiones superficial. Redunda en esta imagen su  'vieja'  máquina de escribir, en plena era de la informática,  y cierta nostalgia de la enseñanza francófona de otros tiempos, presente en el cine de Wes Anderson; su cultura viene de antigüo y rezuma pedigree. El joven escritor se lamenta del abandono de su novia en un momento  muy duro de su vida, tras el fallecimiento de su padre, sin ser en absoluto  consciente de su egolatría y tozudez que ha desplazado a esta  chica, y puede acabar apartando de su lado a todos los demás.


Partiendo de este complacencia y autoconmiseración, que lo convierte en un extraño, incluso para su propia madre, que ha rehecho su vida con una nueva pareja, se encamina hacia el ecuador de la historia, que empieza a ganar interés. En el guión de Zoe el protagonista realiza un viaje a la inversa del que  inició  Marcel Proust , un referente  constante de Jonathan Dayton, en 'Un amor de Swan', camino  que siguió Eduardo Alonso en su novela 'El Retrato del Schifanoia'; él no parte de un modelo que se le propone desde la literatura o el arte, sino que por arte de magia, que imprega tanto la escritura como el amor, se introduce en el sendero de la ciencia-ficción y  crea una mujer, escribe a una mujer, que toma vida, y a la que  puede modificar tantas veces cuantas quiera para adaptarla a sus necesidades. Es ahora cuando se verá lo difícil que es hacer compatibles a dos personas, a las que la convivencia aleja irremediablemente. El resultado es la insatisfacción.

El libro que empezó como una terapia para Calvin  acaba cumpliendo esta misión, por consejo de su hermano, siempre atento a sus cambios de humor, y cómplice de sus 'poderes'. Cuando  Harry le propone que publique su particular libro, protesta diciendo que creerán que está loco. "Creerán que es una ficción", le responde . Y esto es lo que hace el escritor, que en la presentación de su novela la compara con 'El Guardián entre el Centeno' : "Ha vuelto a ocurrir. Un ser humano ha sido creado del papel, de la tinta y la inspiración. Ella vino a mí siendo ella misma, yo sólo tuve la suerte de estar allí para atraparla."  Un final abierto a la interpretación del espectador, que si demuestra algo, es que la actividad creativa puede funcionar como un tormento, pero también como una terapia para el individuo. ¿Pretenciosa? Depende de quien juzgue. Lo mejor, lo más increíble y ficticio.

Jonathan Dayton deja abierta la puerta a la posibilidad de una pareja feliz, como parece ser la suya, emblematizada en la madre de Calvin, interpretada por Annette Bening, y su nueva pareja, que encarna Antonio Banderas. Su casa es un hogar, lleno de vida y vegetación, que contrasta con el mausoleo que ha construido el hijo, en el que no existen puertas, porque no se necesitan; a nadie le interesa la vida de nadie, aunque ella sufre extraordinariamente  con la amargura del joven  y sonríe liberada de preocupaciones cuando lo ve reír a él.




No hay comentarios:

Publicar un comentario