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domingo, 14 de mayo de 2017

Prometheus. Ridley Scott.









En el espacio nadie puede oír tus gritos


Ficha técnica:


Título original: Prometheus.
País: Gran Bretaña/USA.
Año: 2012.
Duración: 124 minutos.

Dirección: Ridley Scott.
Guión: Jon Spaihts y Damon Lindelof, basado en los personajes creados por Dan O'Bannon y Ronald Shusett.
Casting: Avy Kaufman, Nina Gold.
Dirección de Fotografía: Dariusz Wolski. A.S.C., Color.
Música: Marc Streitenfeld.
Montaje: Pietro Scalia, A.C.E.
Supervisor de efectos visuales: Richard Stammers.
Diseño de las criaturas: H.R.Giger.
Coordinador de especialistas: Stuart Clark.
Dirección artística: Peter Dorme, Alex Cameron, Anthony Caron-Delion; Supervisión dirección artística: John King.
Decoración del set: Sonja Klaus.

Diseño de Vestuario: Janty Yates.
Diseño de maquillaje: Aisling Nairn.
Diseño peluquería: Nana Fisher.


Productores: Ridley Scott, Walter Hill, David Giler, Ridley y Tony Scott.
Productores ejecutivos: Michael Costigan, Mark Huffman, Michael Ellenberg, Damon Lidelof.
Productor efectos visuales: Allen Maris.
Diseño de producción: Athur Max.
Compañías: Scott Free Productions, Branywine Productions, Dune Entertainment para 20th Century Fox, Weyland Corporation

Intérpretes:

Noomi Rapace: Elizabeth Shaw,
Charlize Theron: Meredith Vickers,
Michael Fassbender: David,
Guy Pearce: Peter Weyland,
Idris Elba: Janek,
Logan Marshall-Green: Charlie Holloway,
Rafe Spall: Mibum,
Sean Harris: Fifield,
Emun Elliott: Chance,
Benedict Wong: Ravel, Kate Dickie: Ford.


Sinopsis:


Un grupo de científicos y exploradores emprende un viaje espacial a un remoto planeta, una rara estrella recién descubierta, donde sus límites físicos y mentales serán puestos a prueba. El motivo de la misión es que los humanos creen que allá podrán encontrar la respuesta a las preguntas más profundas y al mayor de los misterios: el origen de la vida en la Tierra.

COMENTARIO:

Prometheus, el esperado retorno de Ridley Scott al universo de Alien, el 8º pasajero, ha tenido que sufrir los rigores de convertirse en un  film evento esperado con pasión por legiones de fans de la saga al mismo tiempo que la industria o la crítica más altiva esperaban o un fenómeno comercial al estilo Avatar o un nuevo clásico instantáneo de la ciencia-ficción cinematográfica. Sin embargo los objetivos de Scott se revelan mucho más humildes, construyendo Prometheus como un  brillante ejercicio de estilo que intenta desvelar incógnitas nunca resueltas por la serie, así como servir de mecha para una nueva franquicia, todo ello sin renunciar a una valiente apuesta gótico-tecnológica que desarrolla al fin los horrores biomecánicos planteados por H.R. Giger en la película de 1979. (El mensaje de los dioses. Ángel Sala. Dirigido por...Julio 2012)

El estreno de una película como ésta levantó muchas expectativas, bien por tener como precedente una obra de culto, bien por la mala conciencia occidental que rechaza las grandes inversiones de capital en los actividades creativas, colocándoles la etiqueta identificativa de  blockbuster o mainstream, es decir producto  de masas,  seguida del calificativo de rigor, decepcionante, cuyo objetivo es denostar el esfuerzo de otros  y rebajarlo a la categoría de producto  de masas, lo cual, en contra de lo que creen  quienes  lo usan,  no es en absoluto malo, máxime cuando, como ya ocurriera en la época del macarthismo la burguesía se ha vendido por mantener sus privilegios, algo que pone en evidencia la nueva orientación de la banalización en el estudio de la ciencia y las humanidades en centros privados que buscan el prestigio y no el conocimiento, el estatus y no la libertad. Cuando una ve la película no deja de sorprenderse ante la imaginación que derrochan sus realizadores en la ejecución  formal y la  plasmación visual de sus intenciones, en absoluto despreciables; quienes se reunieron para hablar del desarrollo de la tecnología puesta al servicio de la comunicación audiovisual (George Lucas, James Cameron, Ridley Scott y Robert Zemeckis), una nueva forma de presentar la 'pipa de Magritte', tuvieron claro, desde el principio que había que apostar por la ciencia en un medio tan sensible a sus avances como el de la imagen; todos sabían que, hasta el momento sólo se podía generar tensión con la propia trama, porque en el momento que aparecía el causante del espanto todo se tornaba ridículo, y lo pusieron de manifiesto en el célebre making of de Forbidden Planet (El Planeta prohibido), realizado por Fred McLeod Wilcox (1956), que ha servido de base a muchos artículos periodísticos de revistas de prestigio como Vanity Fair. Un film que influyó en unos cineastas que crecieron bajo la influencia de los filósofos que hicieron suyo el dolor de Goya cundo realizó un aguafuerte al que llamó 'El sueño de la razón genera monstruos'. Lucas y Scott  realizaron unas sagas muy influenciadas por el profesor Morbius, digno heredero de los doctores malignos, unos ficticios, -Mabuse, Vergerus-, y otros reales: Mengele. El creador de Alien entrará  a fin en este terreno, constatada la muerte de la religión y la creencia en un dios omnipotente y omnipresente, que enterró David Fincher junto a la teniente Ripley en su aportación a la saga.

Por tanto, como ya dijimos cuando se estreno y antes de que llegara 'Alien: Covenant', Prometheus es ante todo una reflexión filosófica sobre nuestros orígenes y un reto de la ciencia a la sabiduría de los dioses que castigaron al Titán  por su soberbia y por atreverse a algo más: enseñar a los hombres a encender el fuego, lo que no era poca cosa en los albores de la civilización. Transcurridos desde entonces miles de años, en una sociedad que altivamente creía que había llegado el fin de la Historia y la estabilidad de la democracía en un mundo que se desarrollaba sin posibilidad de dar maecha atrás, el hombre consideró que  era  el momento de reivindicar a Prometeo. Nadie puede llamarse a engaño y creer que todos los hombres entienden el hecho de la misma forma: el presidente de la Compañía Weyland, una especie de rey dotado de un poder absoluto de carácter hereditario, que comparte con su hija Meredith Vickers (Charlize Theron), la búsqueda del creador tiene como objetivo conseguir la inmortalidad, la vida eterna; David (Michael Fassbender) ha sido creado por el hombre, es inmortal (impactantes secuencias en las que sólo queda intacta su cabeza, que sigue comunicándose con los demás),es racional y muy eficaz  pero carece de emociones como el resto de los androides de la saga, mientras que la Doctora Elizabeth Saw (Naomi Rapace), es una mujer cristiana que lleva una cruz colgada al cuello y que busca ante todo una respuesta a su fe. El debate entre creacionismo y evolucionismo surge casi en la primera secuencia y preside el resto de la obra, con un resultado poco edificante: nuestros 'creadores', genéticamente gemelos nuestros,  se extinguieron víctimas de su propia avaricia y ambición, tras haber elegido el planeta señalado por los expertos en el estudio de epigrafía y arqueología, con el fin de almacenar armas de destrucción masiva, sin perjudicar su propio planeta.

Llegados a este punto lo más probable es que cada cual se aferre  a sus propias creencias, despreciando los aspectos negativos como anecdóticos. Los personajes que representan las corrientes de pensamiento más extendidas son David y la Doctora Shaw, lo que los convierte en los más atractivos, no sólo porque estén mejor o peor desarrollados por el guionista, sino porque la solidez de sus ideas se traslada al icono que los representa. El comandante, Janek (Idris Elba), al que todos llaman Prometheus, identificándolo con la nave, es otro personaje solvente, por su compromiso con la Tierra que conlleva incluso su sacrificio  personal, así como el de sus ayudantes, que protagonizan uno de los momentos más emotivos del film. Creyentes y no creyentes están obligados a entenderse y trabajar juntos, unos por el progreso y futuro de la humanidad, otros en busca de sus razones para creer. Pero ambos, civilizadamente se influyen entre sí. David, un ser creado por la Compañía, lee libros, ve películas y se siente atraído por Peter O'Toole en su papel de Lawrence de Arabia, llegando incluso a teñirse el pelo rubio como él; la extinción de su creador se traduce en su liberación, razón por la que Ridley Scott no quiere llamarlo androide, robot ni replicante. Pero la secuela de esta precuela (una terminología que escandaliza a ciertos críticos, cuando tan sólo designa una forma de organizar los contenidos) nos mostrará que las cosas no son lo que parecen. Algún crítico llama memos e infantiles a los amantes del género que usa metáforas y otros usos desplazados del lenguaje (los mejores poetas de la historia se han servido de estos recursos literarios), aunque luego no se prive de querer ver la misma dialéctica en otras películas, aunque haya que meterla con calzador.





Una imagen que probablemente ha pasado desapercibida y que muestra que el parásito puede anidar en cualquier parte.



"Creo que los extraterrestres son más lógica que ciencia porque hay que mirar a la Galaxia y no al Universo" dice Ridley Scott Gabriel Lerman en la entrevista que publica Dirigido por...A pesar del avance de la representación de criaturas extrañas el director no ha abusado de ellas. El realizador matiza su idea cuando afirma que tras ver Tiburón de Steven Spielberg, no se atrevió a meterse más en el mar; nunca más nadie ha impactado de tal forma.  Algunos fotogramas de esta película son muy inquietantes, tanto en lo que se refiere a los parásitos, como en la influencia que los iconos de los grandes de la ciencia-ficción han dejado como herencia a sus sucesores.




Una imagen de Prometheus no muy diferente de la de Denis Villeneuve en 'La llegada', un film posterior.






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