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domingo, 4 de junio de 2017

Juegos sucios. E.L.Katz.




EL INDIE SE MANCHA DE SANGRE. MUCHA.


Ficha técnica:


Título original: Cheap Thrills.
País: Estados Unidos.
Año: 2013.
Duración: 83 minutos.
género: thriller, comedia negra indie.

Dirección: E.L.Katz..
Guión: Trent Haaga, David Chirchirillo.
Casting: Danielle Aufiero, CSA., Amber Horn, CSA,
Dirección de Fotografía: Andrew Wheeler, Sebastian Winterø Hansen.
Música: Mads Heldtberg.
Edición: Brody Cusar.
Coordinador de especialistas: George P. Wilbur.
Director artístico: Jeremy White.

Diseño de Vestuario: Kelsey Stengle.
Responsable de maquillaje: Martha G.Sánchez.

Productores: Travis Stevens, Gabriel Cowan, John Suits.
Productores ejecutivos: Curtis Raines, Gena Wilbur, Jonathan Schugin.
Diseño de producción: Melisa Jusufi.
Compañías productoras: Snowfort Pictures Production, New Artists Alliance.


Intérpretes: 


Pat Healy: Craig Danieks,
Sara Patxon: Violet,
Ethan Embry: Vince,
David Koechner: Colin,
Amanda Fuller: Andrey Daniels,
Laura Covelli: Caryn, la camarera,
Todd Farmer: Guardia de seguridad,
...

Sinopsis:


Craig, un padre de familia en plena crisis económica, ahoga sus penas en un bar cuando un desconocido le propone un trato: le dará una cantidad de dinero si va cumpliendo una serie de acciones, a cada cual más extraña y violenta. Lo que comienza como un juego, terminará en delirio.


Comentario:


El cine desciende desde la formulación de grandes ideas, de grandes conceptos, a la distancia corta, de la macro a la micro-economía, para contemplar de cerca a los individuos a los que una crisis, que dura demasiado, porque en realidad no lo es, ha destrozado todos sus esquemas vitales, y lo hace con un estilo indie, minimalista, en el que la sangre brilla más, los golpes, duelen más y las mutilaciones se sienten como propias. La opera prima de E.L.Katz, guionista, productor y a partir de este film director, si bien opta por un género vacuo como el indie, ambientado con música que pretende ser satánica, pero no da el salto, lo llena con una historia inteligente, de una dureza semejante a la de Funny Games de Michael Haneke, con algunas diferencias, tanto en el texto que subyace a la historia, como en el alivio que provoca el hecho de que los protagonistas pueden huir, al menos físicamente, del horror que la miseria les proporciona, reduciendo la sensación de claustrofobia.

Podemos realizar dos lecturas, que confluyen en un momento de la historia, sin demasiadas posibilidades de desligarlas, una circunstancia que invita a Jordi Costa a aceptar que: "Juegos sucios propone la última palabra en veladas de riesgo para tiempos de desahucios inminentes y eternizada crisis financiera. Implacable comedia negra con la perversión de un tipo íntegro en su centro, la película pone en marcha su juego de apuestas a partir de dos encuentros fortuitos: el de dos amigos que encarnan diferentes maneras de enfrentarse a la madurez y el de estos con una enigmática pareja que inicia un juego perverso, tan pronto como entiende que tiene enfrente a dos pobres diablos." (1) Inmediatamente uno se plantea a quién alude Jordi Costa cuando habla de la perversión de un tipo íntegro; igualmente ambigua es la afirmación de que este relevo generacional (Katz tiene 36 años) esta sirviendo para algo.

La película no ha sido vista con tanta complacencia por los críticos sudamericanos. Fernando López (diario 'La Nación) da un veredicto alarmante: "Horror y humor. Por supuesto, del más negro, y en cierto sentido también bastante alarmante, puesto que en el fondo se propone mostrar cómo todos los seres humanos, llegado el caso, se atreven a enfrentar, en forma de apuesta, las más humillantes, degradantes y repulsivas bajezas, e incluso a sacrificar no solo su dignidad sino también su propia integridad física siempre que haya una abultada recompensa en dólares."

Horacio Bernades se sintió muy molesto por el hecho de que se estrenara la película en Navidad, un gesto subversivo que equipara con el del estreno del último film de Godard en 14 salas: "Frente al despliegue de buenos sentimientos que los festejos de ocasión traen aparejados, Apuestas perversas ofrece una cabalgata de los peores sentimientos (y acciones) humanos imaginables, motorizados por la más deletérea de las tentaciones: la de Don Dinero. En esta pequeña pero pegajosa pesadilla de cámara, el tsunami se lleva puestos la dignidad personal, el respeto por el otro, la amistad, la familia, la identidad y la vida ajena. En suma, todo lo que las fiestas cristianas y occidentales intentan poner a salvo del naufragio. Desde qué punto de vista y con qué finalidad lo hace, es cuestión digna de discusión." (2) Es curioso como algunos se colocan en una nube (no la de la red) y no bajan de ahí, ya que la Navidad nunca ha sido una tregua para el sufrimiento, la insolidaridad, y la manifestación de los peores sentimientos del hombre.

La crítica norteamericana fue unánime en la valoración positiva de un film que narra el desafortunado encuentro de dos compañeros de colegio, dos losers, y posteriormente de éstos con una pareja en un local de copas. Poco a poco, copa a copa van intimando con la pareja que les propone una serie de juegos a cambio del dinero del que ambos hombres están muy necesitados, y la historia va tomando una dirección distinta que une a los cuatro en el mismo sistema de relaciones sociales, basadas en la sumisión de los que no tienen nada a quienes están dispuestos a soltar billetes con una prodigalidad inusitada a cambio de pequeños desafíos que animan a Craig y Vince a entrar en el juego. De la forma más taimada va consiguiendo que ambos jóvenes se enfrenten y se autojustifiquen de las atrocidades que parecen dispuestos a cometer.(2)

Vince no solo es un perdedor en el ámbito económico y social,una víctima de una situación que en la actualidad está expulsando del sistema a millones de hombres y mujeres en el mundo desarrollado, que va reduciendo la necesidad del esfuerzo humano, un hecho que se traduce en el empobrecimiento de las masas y no en la extensión del derecho a la pereza que defendía Paul Lafargue, sino que además es un resentido que tiene una deuda emocional pendiente con Craig: sus padres no lo quisieron como a su amigo y no le pagaron estudios universitarios, aunque finalmente ambos se vean ahora en la misma situación y enfrentados en la competición por ganar el dinero que les ofrece el millonario a cambio de su degradación física y moral. Estos matices intelectuales y psicológicos que dividen a los desempoderados facilitan el trabajo de quienes los utilizan y se divierten viendo su decadencia. Un planteamiento verdaderamente subversivo que realiza un análisis profundo de las relaciones económicas y sociales entre quienes, siendo una inmensa minoría, controlan la mayoría de los recursos, como denuncia Andy Robinson en 'Un reportero en la Montaña Mágica", que señala con si dedo acusador a los hombres de Davos. Con este film, el género indie se mete en harina, se ensucia y  consigue al aplauso en su país, que algo del thriller de terror entienden.

John DeFore (The Hollywood Reporter) la señala como una de las misantropías cinematográficas más atractivas en años; una comedia oscura en toda regla, según Neil Genzlinger (The New York Times); Drew Taylor de Indiewire hace un análisis profundo y perspicaz:" The Guardian "El guión es más inteligente de lo que parece por su premisa, con los guionistas David Chirchirillo y Trent Haaga ofreciendo la suficiente información como para encontrar a las víctimas simpáticas y despreciables y a los instigadores carismáticos y siniestros." No cabe ninguna duda de que quien se encuentra sereno y controlando una situación en la que no peligra ni su vida ni su hacienda, puede hacer aflorar las contradicciones de hombres sometidos a fuertes tensiones.


(1) ¡Jo, qué noche!. Diario 'El País', 28 de Noviembre de 2014.
(2) Apuestas perversas. Diario La Nación (Argentina),
(3) Extraña propuesta para celebrar la Navidad. Página 12, 24 de diciembre de 2014.


 

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