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martes, 13 de junio de 2017

Qué bello es vivir. Franz Kapra.








Ficha técnica: 


Título original: It's a Wonderful Life! 
Pais: USA. 
Año: 1946. 
Duración: 129 minutos. 

Dirección: Frank Capra. 
Guión: Frances Goodrich, 
Albert Hackett y Frank Capra, basado en el relato The Greatest Gift de Philip von Dooren Stern.
Dirección de Fotografía: Joseph Walker y Joseph Biroc. 
Música: Dimitri Tiomkin. 
Decorados: Jack Okey y Emil Kuri. 
Montaje: William Hornbeck. 

Productor: Frank Capra 
Compañías producoras: Liberty Films para RKO. 

Intérpretes: 


James Stewart: George Bailey, 
Donna Red: Mary Hatch, 
Lionel Barrymore: Henry F. Porter, 
Thomas Mitchell: Tio Willy, 
Henry Travers: el Angel Clarence, 
Gloria Grahame: Violer Bick, 
Samuel S. Hindws: Sr. Bailey, 
Frank Faylen: Ernie, 
Beulah Bondi: Sra. Bailey. 


Sinopsis: 


 En la localidad de Bedford Falls, la familia Bailey está enfrentada con el propietario del único banco del lugar. Cuando el agobiado hijo mayor, George Bailey, decide suicidarse, para que los suyos cobren la póliza del seguro, baja un ángel del cielo, Clarence, quien tiene que hacer una buena obra para conseguir sus alas, y logra evitarlo. Lo consigue enseñando a George cómo sería el mundo que le rodea sin él. 


Comentario. 



No está de más volver, de vez en cuando, la mirada al pasado y contemplar el socialismo utópico, salpimentado de un cristianismo humanista que interpone la intervención divina, gracias a la cual el dios de los cristiano manda a uno de sus ángeles a dar apoyo a un héroe solitario que encarna los valores que sus pares ideológicos defendieron en el tránsito del siglo XVIII al XIX y a lo largo de este último, como Jean Baptiste Joseph Fourier o Richard Owen, que imaginaron e incluso pusieron en práctica, sobre todo el segundo, algunas de sus reivindicaciones a título personal. Owen, como George Bailey que intentó salvar a su sociedad prestamista con su propio seguro de vida, adelantó en sus fábricas la  jornada de 8 horas diarias de trabajo. Esta visión utópica de un mundo feliz es la que ha concitado la mayor parte de las críticas que han diseñado un perfil inocente y naïf del realizador que se hizo experto en edición para poder transmitir en la forma y en el fondo su discurso tal y como él lo concebía.

J. M. Caparros Lera (Breve historia del cine americano. De Edison a Spielberg. Littera, pág. 111) describe a Frank Capra como el cineasta que mejor difundió el American Way of Life ( el modo de vida americano) y ayudó con sus comedias sociales a levantar el ánimo del público estadounidense que padecía la Gran Depresión. Fernando Alonso Barahona lo define como un idealista, un optimista antropológico y solidario, en cuyo discurso subyace una profunda reflexión antropológica: el yo de cada cual va íntimamente unido a sus circunstancias, que varía si cambian las condiciones de su relación con los demás. Este buenismo de Capra le ha ganado no pocos desprecios, como el de un tal Augusto Torres que lo considera un utópico con cierto sabor a ideología boy scout, que cuenta historias a medio camino entre el cuento y la crítica social en las que sencillos ciudadanos se enfrentan con éxito a poderosas instituciones.




 

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