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viernes, 7 de julio de 2017

Noche de circo. Ingmar Bergman








Ficha técnica:

Título original: Glycklarmas Afton.
País: Suecia.
Año: 1953.
Duración: 93 minutos.

Dirección: Ingmar Bergman.
Guión: Ingmar Bergman.
Dirección de Fotografía: Sven Nykvist (interiores)  y Hilding Bladh  (exteriores).
Música: Karl-Birger Blomdahl
Edición: Carl -  Olov Skeppstedt.
Escenografía: Bibi Lindström

Diseño de Vestuario: Mago,

Productor : Rune Waldekranz
Jefe de Producción, productor asociado: Rune Waldekranz
Compañías. Productora: Visar; Landrew Production. Distribución: Sandrew-Bauman Film


Intérpretes:

Ake Grönberg: Albert Johansson.
Harriet  Anderson: Anne,
Hasse Ekman: el actor Frans,
Anders Ek:  el payaso Frost,
Gudrun Brost: Alma Frost,
Annika Fretow: Agda Johansson,
Erik Standmark:  Jens,
Gunnar Björnstrand: Director  Sjuberg,
Curt Löwgren: Blom,
Kiki: Enano,
Ake Fridell: el oficial,
Majkell Torkell: señora Ekberg,
Vanjek Hedberg: hijo.


Sinopsis:

Alberti es el nombre  del circo regentado por Albert Johansson, un hombre rudo y visceral que abandona a su mujer e hijo para entregarse a Anne, una orgullosa y apasionada chica, que, a su vez, mantiene relaciones esporádicas con un joven y neurótico actor de teatro. Pero el circo es un desastre y Albert y su compañera se ven obligados a mendigar para sobrevivir, provocando el desasosiego del resto de integrantes del circo, como el frágil payaso Frost y su inestable mujer Alma.


Comentario:

Una mirada en una noche calurosa de verano al cine de Bergman no está nada mal. En especial este film, 'Noche de circo', cuya primera y cruel secuencia parece haber inspirado 'Nando y Lys' de Alejandro Jodorowsky. Una película en la que vemos enfrentados a los mimos de la calle, los integrantes del espectáculo circense, y los que fingen sus historias en el teatro, protegidos en sus camerinos y enmarcadas sus actuaciones en lujosos escenarios.

La crítica del film nos ayuda  a entender la postura que mantienen algunos creadores de opinión, especialmente europeos y más concretamente españoles, que realizaron sus estudios antes de la década de los 70, en la que se publicó la Ley Villar Palasí, que corregía la discriminación a la que la dictadura había sometido al pueblo español, cercenando sus posibilidades de acceder a estudios secundarios y universitarios. Hasta ese momento todos los estudiantes de letras de ciudades como Valencia, cabían en la Universidad que habían creado en esta ciudad los Reyes Católicos en el siglo XV; un edificio para Ciencias y una Facultad de Medicina completaban  el Trivium, que comprendía la gramática, la dialéctica y la retórica; y el Quadrivium, que abrazaba la aritmética , la geometría, la astronomía y la música medievales. Recordemos que afirmar que la sangre circulaba por venas, podía suponer ser condenado a la pena capital, como le ocurrió a Miguel Servet, según una leyenda popularmente extendida. Las lecciones de anatomía eran ilegales, y los médicos las practicaban con cadáveres robados o comprados clandestinamente, hecho que da pie a Mel Brooks a representar de forma gamberra  los métodos que Igor, el ayudante del 'Doctor 'Frankonstin', utiliza para  obtener el  muerto al que se intenta dar vida y roba el cerebro de un tal 'anormal'.

Todo este preámbulo sirve para introducir la visión del arte de Ingmar Bergman, muy apreciado por los cuatro estudiantes universitarios de la etapa franquista, cuando afirmaba lo siguiente: "Haciendo caso omiso a mis propias creencias y dudas, que carecen de importancia en este sentido, opino que el arte perdió su impulso creador básico en el instante que fue separado del culto religioso. Se cortó el cordón umbilical y ahora vive su propia vida estéril, procreando y prostituyéndose. En tiempos pasados el artista permanecía en la sombra, desconocido, y su obra era, para gloria de Dios." En este sentido choca frontalmente con el húngaro Arnold Hauser, para el que no hay arte si éste no tiene función, lo que explica la sustitución de toda la iconografía religiosa por las naturalezas muertas y la representación de escenas de la vida corriente cuando la burguesía comenzó a emerger como clase dominante, (David Teniers, de la escuela flamenca, influyó en la etapa de los cartones de Goya), en sustitución de los grandes temas religiosos, y desde entonces hasta ahora la literatura y el arte han dado grandes genios, diga lo que diga Bergman. La aparición de la fotografía y el cinematógrafo supuso un golpe mortal para todas las artes de representación del hombre y su estancia en este mundo; de forma muy divertida,  Dani Mateo, un cómico que tiene su rincón en el Intermedio, un programa que dirige un gran cómico, Wyoming, bromeó con inteligencia en torno al último cuadro de Antonio López, una representación de la familia real, en el que hay quien dice que ha estado trabajando veinte años: "Eso mismo lo tienes en unos segundos y además colgado en Instagram ; claro que,por lo que se ve, la genialidad del pintor descansa, para ciertos sectores, en su capacidad de llegar a ser tan fiel como la fotografía." No le faltaba ninguna razón; por otra parte es algo que comprendieron todos los --istas (impresionistas, surrealistas, cubistas...) y que llevó a Picasso a una deconstrucción  analítica de las formas de los objetos en el cubismo.

Tampoco acierta del todo cuando afirma que el arte está superado y que el artista ha dejado de ser vanguardia social.En este blog comentamos a menudo lo que el cine nos muestra, a pesar de que carece de la capacidad de manipulación de los medios de comunicación (prensa, radio y televisión), basada en la inmediatez que constituye su propia esencia (gran competición para obtener una primicia entre periodistas y fotógrafos con sus camaradas de profesión), hecho que por otra parte reduce su papel de vanguardias intelectuales y sociales, al rebajar, necesariamente, la carga significativa de su contenido. En lo que sí estoy de acuerdo con él  es en que el cine no tiene nada que ver con la literatura, ya  que estas dos formas de arte se hallan generalmente en conflicto:"Probablemente esto tiene alguna relación con el proceso receptivo de la mente. La palabra escrita se lee y asimila por un contacto consciente de la voluntad en  unión con el intelecto; poco a poco afecta la imaginación y las emociones. Con una película el proceso es distinto. Cuando sentimos un film, nos preparamos conscientemente para la ilusión. Poniendo a un lado la voluntad y el intelecto, le abrimos paso a nuestra imaginación. La secuencia de tomas actúa directamente sobre nuestros sentimientos. (...) La música actúa del mismo modo..."

El cine es pues magia, y, algunos cineasta como Woody Allen miran al circo y a los magos, al ilusionismo  y la hipnosis con fascinación, (Scoop,2006,  Magia a la luz de la luna, 2014); la mirada de Bergman es bien diferente, es amarga, triste, desoladora. Siclier afirma que pesa sobre él la "poesía negra", propia de los seres marginados y dolientes, la filosofía existencialista que imperaba en la Europa que predicaba la responsabilidad con uno mismo, la búsqueda de la propia autenticidad y de la angustia provocada por la falta de respuestas, actitud vital que se opone a la educación durante su infancia en la casa paterna, en la que se respiraba un ambiente puritano, que imponía su padre, un pastor luterano,y en la que sus únicas distracciones eran una 'linterna mágica' similar a la que aparece en 'Prisión', y un teatro de marionetas. En la primera secuencia de 'Noche de circo' sus muñecos, los que él mismo maneja,  el payaso Albert y su esposa Alma, protagonizan una historia descarnada, en la que la mujer se desnuda ante la soldadesca, inconsciente de la mofa y el escarnio de que es objeto por parte de la tropa, y a cuyo rescate acude un angustiado marido que carga con el peso de esta desgraciada mujer.

Las relaciones humanas entre los diferentes personajes  se convierten en un infierno cotidiano, "donde los hombres se atormentan mutuamente", como ocurre generalmente en sus películas; el paradigma son  las dos parejas más funestas del grupo, Albert y Anna, y el frágil payaso Frost y su inestable compañera Alma. "Si la soledad y el miedo son las causas primordiales de la neurosis del individuo, la necesidad casi física de amar y ser amado, de entregarse plenamente al otro, representan la única pòsibilidad de salvación. Por más que a la larga incluso esta esperanza se revele también fugaz, huidiza, solamente posible durante un breve periodo de tiempo." (Juan Miguel Company. Ingmar Bergman.Cátedra).

En Woody Allen la magia, la ilusión, lo circense deambula por los palacios; en Bergman el espectáculo ambulante de payasos, domadores, trapecistas... desciende a las chabolas, los carromatos resquebrajados y los andrajos; el circo es el hermano pobre del teatro, que, aunque también viaja, se escenifica en escenarios fijos; los trabajadores del circo no tienen recursos para poder alquilar unos días estos escenarios, e incluso no desdeñan la idea de comerse al elefante, para matar el hambre. Algunos pertenecemos a esa clase de personas que, si alguna vez ha ido al circo ha sentido la fascinación de la protagonista de Big Fish (Tim Burton), y , desgraciadamente, nos hemos fijado más en la pobreza de los trajes, el sudor de quien duerme en un carromato, los agujeros de las mallas de los trapecistas, o el riesgo que corren los que se enfrentan a las fieras, impregnados, quizás, del mismo pesimismo y buenas dosis de pragmatismo que el propio Ingmar Bergman, sin juzgar a ningún Dios por nuestros errores y haciendo recaer la culpa sobre nosotros mismos. Algo que nos ha impedido disfrutar del espectáculo y nos hace entender por qué, en ocasiones, el cine ha visto al payaso como un personaje siniestro (saga de 'It'), una amenaza para los niños que parece querer entretener.




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