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miércoles, 26 de julio de 2017

Secuestradores de cuerpos. Abel Ferrara












Ficha técnica:


Título original: Body Snatchers.
País: Estados Unidos.
Año: 1993.
Duración: 87 minutos aprox.

Director: Abel Ferrara.
Director de la segunda unidad: Phil Neilson.
Guión: Stuart Gordon & Dennis Paoli & Nicholas St.John, basado en una historia de  Raymond Cistheri y Larry Cohen; adaptación de la novela 'The Body Snatchers' de Jack Finney.
Casting: Ferne Cassel.
Dirección de Fotografía: Bojan Bazelli.
Música: Joe Delie.
Editor: Anthony Redman, A.C.E.
Coordinador de especialistas: Michael Russo.
Dirección artística: John Huke.
Decoración del set: Linda Spheeris.

Diseño de Vestuario: Margaret Mohr.
Diseño de maquillaje de efectos: Thomas R.Burman, Bari Dreiband-Burman.
Estilista de peluquería: Cydney Cornell.

Productores: Robert H.Solo.
Co-productor: Michael Jaffe.
Diseño de producción: Peter Jamison.
Compañías productoras: Warner Bros.


Intérpretes:


Terry Kinney: Steve Malone,
Meg Tilly: Carol Malone,
Gabrielle Anwar: Marti Malone,
Reilly Murphy: Andy Malone
Billy Wirth: Tim Young,
Christine Elise: Jenn Platt
R.Ñee Ermey: Gen. Platt,
Kathleen Doyle: Mrs. Platt,
Forest Whitaker: Dr. Collins,
G.Elvis Phillips: Pete,
Stanley Small: Ayudante de Platt,
Tonea Stewart: Profesora,
Keith Smith: Soldado estación de gas.
Phil Neilson: Capitán,


Sinopsis:



En una base militar, una familia observa como sus vecinos y amigos se comportan de una manera extraña. Algo está ocurriendo en casa de los Malone. La familia está sumiéndose en un mundo de pesadillas, donde sus vidas se han quedado a merced de los secuestradores de cuerpos, que se han convertido en alienígenas sin alma y sin emociones.

Comentario:


La película que dirige Abel Ferrara es un remake del remake que realizó  Philip Kaufman de  La invasión de los ladrones de cuerpos de 1956, un clásico de  serie B dirigido por Don Siegel, que desempeña un  pequeño papel en esta nueva versión,  el de un conductor de taxi, un ser duplicado que lleva a los protagonistas al aeropuerto. Si el film de Siegel era una denuncia  política de la paranoia anticomunista de los años cincuenta, el de Kaufman lo es del adormecimiento de las mentes y su alienación frente al  capitalismo. conservador y  liberal  del republicanismo americano. En esta el subtexto está tan diluido que ya no sabemos, en realidad, el papel que juegan los soldados que custodian un gas muy tóxico ¿Guerra bacteriológica? Hay señales, pero muy débiles

En el pasado, en las dos entregas anteriores, los protagonistas eran habitantes de  'planetas'  agotados por sus excesos que invaden las esferas de otros mundos,  extraen todo el jugo a sus  inquilinos  y una vez suplantados  los aniquilan. Cultivan trabajadores en unas factorías en las que cuidan las vainas de las que saldrán los autómatas. Los hombres. aún no infectados, empiezan a notar la transformación que se está produciendo en la sociedad por la frialdad, indiferencia ante el sufrimiento de los demás y actitud poco solidaria de sus vecinos. Estos aspectos han sido respetados por Ferrara, así como el característico grito de los ocupantes externos de los cuerpos de los terrícolas, pero no queda claro por qué los soldados cultivan y almacenan las vainas, aunque sí se hace explícito que cada vez son menos los seres humanos que siguen vivos en nuestro planeta: de los cuatro miembros de una familia, sólo uno conserva su naturaleza humana.

La originalidad de esta historia de invasiones extraterrestres radica en que ya no vienen en naves de acero, sino que lanzan semillas que  germinan en los jardines de los 'aldeanos despreocupados', de que hablaba Marshall McLuhan en 'La Galaxia de Guttenberg',(1962), que analizaba las consecuencias del desarrollo de los medios de comunicación y su inmediatez; estos emiten noticias que la población neutraliza con rapidez, porque el usuario de cualquier soporte informativo las percibe como hechos cotidianos de su pequeña comunidad, sin tener en cuenta que los datos que le llegan pertenecen a culturas lejanas, muy distantes a causa de su idiosincrasia y organización social, además de haber sido seleccionados y elegidos por los dueños de los medios entre una infinidad de contenidos. En 'Secuestradores de cuerpos' contribuye a este desconocimiento del medio en el que se producen estos extraordinarios acontecimientos, el hecho de que el protagonista es un biólogo enviado, lejos de su casa  en Atlante a una base militar con el objetivo de realizar unos experimentos encargados por el gobierno; el joven es un viudo que lleva detrás una familia desestructurada: está divorciado, y viaja con una hija de un anterior matrimonio que se deshizo por el fallecimiento de la mujer, su nueva esposa y el hijo que tuvo con ésta.

Narrada desde el punto de vista de la joven que nunca ha aceptado a su nueva 'madre' no es extraño que la primera en convertirse en 'otra cosa' sea la nueva esposa de su padre. Ella busca amigos en un lugar en el que los humanos son cada vez más escasos. Abel Ferrara no acierta demasiado en el secuestro de los cuerpos de los terrícolas por los ocupantes de las famosas vainas, aunque el resultado no es tan decepcionante que no pueda proporcionar cierto entretenimiento en  una tarde calurosa de finales de julio.



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