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miércoles, 30 de agosto de 2017

Lacombe Lucien. Louis Malle.



Crear es mi vida. Algunos quieren hacer del arte algo educativo, como otras actividades intelectuales espirituales. No creo que la educación sea posible en ésto. El conocimiento nos aleja del conocimiento; cuanto más aprendemos menos sabemos. Profundizamos tanto que dejamos de tener una visión global de la vida. El propósito del arte es ayudar al hombre a mejorar espiritualmente usando su fuerza de voluntad.  Andrey Tarkovsky,


Ficha técnica, sinopsis, críticas, cartel y trailer. (Pinchad aquí).


COMENTARIO.







Desde que oímos los primeros sones de la guitarra del irrepetible Django Rainhardt, un músico excepcional de etnia gitana, al que le faltaban dos dedos de su mano izquierda, sabemos que estamos ante una película diferente, en la que la inconfundible sensibilidad de Louis Malle, acompañado de su guionista, Patrick Modiano, Premio Nobel de Literatura en 2014, lanza una nueva mirada sobre la post-adolescencia,- si la podemos llamar así-. cuando no se ha cruzado definitivamente el umbral de la edad adulta. Un relato intenso que, como 'Adios muchachos', más tardía, ubica la historia de Lucien en periodo de guerra. El resultado es un baile macabro entre la inocencia de quien casi es todavía un niño, y su alter ego, aquel al que el totalitarismo ha puesto en sus manos armas, ropa cara y dinero y le ha colocado en la posición de poder amenazar, chantajear y coaccionar gravemente al resto de la población, que acabó con él, como lo hizo la vida real con el personaje que lo representa, cuando apenas había vivido veinte años.




Yo no he conocido una guerra y espero no tener que pasar por ese trance, pero algo sabemos, sino de primera mano, si a través de las recreaciones muy vivas que han plasmado los artistas en sus libros, sus telas o el celuloide, que nos ayudan a mejorar espiritualmente en pro de fortalecer nuestra naturaleza de forma individual y singular, usando nuestra voluntad (Andreo Tarkovski). Lucien es, a su manera, una víctima de un sistema que monta guerras y lanzan a los individuos a la miseria, a la vez que los incitan a destriparse vivos entre ellos (esto es lo que da miedo, no 'Bad Teste'  o 'Braindead, tu madre se ha comido a mi perro', de Peter Jackson), por la sencilla razón de que el resultado es la muerte incrementada, el chantaje, la expansión del terror y como compañeros de viaje el rencor y el resentimiento. Lucien es un joven que se ha quedado huérfano con sus progenitores vivos: el padre internado en un campo de prisioneros alemán y la madre prostituida por el capataz de la hacienda en la que trabaja. El chico, tras cumplir duras jornadas limpiando suelos y orinales en un hospital de ancianos terminales, entrega su sueldo íntegro, incluidas las horas extras, que entonces todavía se cobraban, a una madre que no podía ni recibirlo sin problemas en casa del jefe; sin amigos, ni forma alguna de entretenerse en una edad en la que hacerlo es casi una necesidad fisiológica, intenta, primero enrolarse en la resistencia, y al no poder hacerlo, por su corta edad, se arrima a la Gestapo, que no tiene tanto pudor para aceptar en sus filas a un joven que es casi un niño, comprarle ropa cara e implicarle en sus prácticas corruptas y criminales. En uno de estos premios que se le ofrecen, acude a casa de un sastre, acompañado por un noble torturador, y conoce a Albert Horn, interpretado por Holger Lowenadler, con el objetivo de que le confeccione un buen traje, y allí conoce a la hija France, (Aurore Clément),





La relación que establece con esta mujer no cambia sus hábitos de chulería ignorante, de exhibición de armas y de bon vivant, pero consigue llamar la atención nada menos y nada menos en 1944, cuando los norteamericanos habían desembarcado en Normandía, y avanzaban acompañados de los británicos, lo que auguraba la derrota de los nazis, algo que un joven inmaduro que estaba precipitando las cosas en su contra. Guionista y director nos muestran cómo amplios sectores de la población, que cuando terminó la guerra se escondió tras la Resistencia, colaboraron con los nazis, y cuando treinta años después Malle hizo este film se rasgaron las vestiduras, al ser señalados con el dedo por su notorio comportamiento y su participación en fiestas, delación de judíos, sindicalistas y comunistas, que acababan en el paredón. Mucho más tremenda es la delación de niños judíos en las escuelas, que denuncia en 'Adiós muchachos'. Tampoco dudó en señalar con el dedo la  prostitución de menores en la durísima película 'La pequeña', (1987) en su etapa norteamericana.




No sólo la intolerancia, la intransigencia, la violencia, la ignorancia y la pobreza (formas de violencia estructural según el sociólogo noruego Johan Galtung, que con frecuencia  acaba en la violencia directa), sino también la hipocresía de quienes habiendo denunciado a los resistentes se escondieron detrás de ellos cuando llegó la paz. No dudo del escándalo que provocó el film, aunque simplemente abre una ventana a su público, como hace Claude Chabrol en 'Un asunto de mujeres' (1988) y dejar que el espectador juzgue. Y el juicio, como ocurre con Jody Foster en 'Money Monster' no es positivo, por una razón muy sencilla: porque hubo colaboración con los nazis y se obtuvieron prebendas de los tesoros acumulados en los saqueos de las casas de los judíos y otras víctimas de la tiranía que ejercían quienes controlaban la sociedad, durante el llamado régimen de Vichy. Lecombe Lucien quiso unirse a la Resistencia pero no le dejaron, y de este modo acabó junto a los que, muy pronto, serían los perdedores de la contienda.

Podéis ver el film en Youtube.

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