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martes, 22 de agosto de 2017

Perversidad. Fritz Lang.








Ficha técnica:


Título original: Scarlet Street.
País: EE.UU.
Año: 1945.
Duración: 103 minutos.

Producción y Dirección: Fritz Lang.
Guión: Dudley Nichols.
Director de fotografía: Milton Krasner, A.S.C.
Edición: Arthur Hilton.
Score musical: H.J.Salter.
Director artístico: Alexander Golitzen.
Director de sonido: Bernard B.Brown.
Decoración del set: Russell A.Gausman y Carl Lawrence.

Vestuario: Travis Banton.
Director de maquillaje: Jack P.Pierce.
Estilista de peluquería: Carmen Dirigo.

Universal Picture, Fritz Lange Production, Walter Wanger, Diana.

Intérpretes:


Edward G.Robinson: Chritopher Cross (Chris).
Joan Bennett: Katherine March (Kitty)
Dan Duryead: Johnny, el chulo de Kitty.
Margaret Lindsay: Mille.
Rosalind Ivan: esposa de Cross.
Jess Barker: Mr.Janeway.
Charles Kemper: Homer.
Anita Bolstek, Samuel S.Hinds, Vladimir Sokoloff, Arthur Loft, Russell Hicks.

Sinopsis:


Christopher Cross es un apocado e infelizmente casado,  contable de una gran empresa, que dedica su tiempo libre al frustrado sueño de su juventud: la pintura. Tras el banquete por su vigésimo año de trabajador ejemplar salva a Kitty, una bella mujer de las garras de un ladrón. Fascinado por por su femenino esplendor juvenil, Chris se deja engatusar por ella.


Comentario.


El film de Fritz  Lang, una adaptación de la película de Jean Renoir  La Chienne (La golfa), es una obra que se encuadra en el nuevo naturalismo del cine negro, un realismo turbio, con una estilización casi opaca, para afirmar que todos somos culpables potencialmente y reaccionamos como animales depredadores (Noël Simsolo). Supone el triunfo del realismo negro con elementos psicoanáliticos como  la obsesión sexual y la fijación amorosa, con un ritmo doloroso y masoquista que revela la bestia inmunda que duerme en todo ser humano.

Un trío formado por una mujer fatal,  su chulo y  un empleado que no es consciente de su genio como pintor, desemboca en la crueldad y un destino marcado por la fatalidad; Lang explicita la negrura que  oculta Renoir, y su  origen alemán le empuja a acentuar los aspectos sórdidos del sadismo. El amor, la pasión, la inseguridad y el fracaso, y por fin el remordimiento y la conciencia dostoievskiana; el conflicto se resuelve con la muerte de la mujer, devoradora-devorada, la ejecución de su chulo, falso culpable,  y el castigo, que lleva implícito el propio crimen,  de Cross.

Kitty es casi una femme fatale de manual, con un aspecto felino, gestos sensuales, cuyo atractivo  deriva casi exclusivamente de su presencia física, su cuerpo estilizado, su  cabello negro y  sus vestidos largos y ceñidos, blancos y negros, pero de talante indolente, perezoso, ingenuo, sometida a un hombre que la chulea y la arrastra a mentir y estafar y que controla el producto económico de su  prostitución y sus engaños. Cross  es un hombre fracasado, un pintor de talento,  casado por conveniencia,  que se deja seducir por una joven  atractiva sin cerebro.

Las últimas secuencias son de un onirismo primitivo y una resolución un tanto maniquea , en la que el protagonista cae preso de sus propias culpas, condenado a errar, privado de todo, incluso de los frutos de su talento. Emotiva imagen del hombre derrotado ante el escaparate de un marchante de arte  que acaba de vender una obra suya por diez mil dólares.



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