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domingo, 6 de agosto de 2017

Ray. Taylor Hackford




Ficha técnica, sinopsis, breve comentario, cartel y trailer. (Pinchad aquí)


Comentario:


Taylor Hackford construye un relato, narrado de la forma más convencional, denotando el paso del tiempo, año tras año, con un número modesto e insignificante impreso en la pantalla timidamente, marcando un ritmo constante a la narración con un simple apoyo, la música y su creador, un hombre negro que perdió la vista siendo un niño, tras ver  cómo perdía la vida su hermano menor en un accidente absurdo, mientras jugaba a lo único que pueden jugar los pobres (dicho sin demagogia), a bañarse en un vaso de agua, en este caso el balde que usa la joven madre para lavar la ropa de los ricos por encargo, a cambio de unas monedas. El niño quedó ciego, al parecer, a causa de un glaucoma, según los conocimientos de la época y los medios de que disponía una familia pobre para pagar su curación en un  país en el que no existía una sanidad universal; la madre, consciente de la sociedad en que vivían y la realidad que los circundaba, le enseño a valerse por sí mismo, afinar el oído y no servir a nadie. El resultado fue un hombre altivo y fuerte al que derrumbó un enemigo más poderoso que él: el caballo.

Taylor Hackford ha guiado a sus espectadores por ese camino de obstáculos que lleva desde la pobreza al desclasamiento, (Ray se casó con la hija de un pastor protestante) y de ahí al Olimpo de los dioses. Su canción, Georgia, una pieza creada por  Hoagy Camichael, que fue grabada por muchos artistas, entre los que se encontraba Louis Amstrong, Dean Martin o Glen Miller, pero que popularizó Ray, se acabó convirtiendo en el himno del estado sureño. Ray no tuvo solo que luchar con las drogas, sino con su hábito de liarse con mujeres de su propio grupo para romper el aislamiento que le producía la ceguera. La ruptura con una de ellas, a la que ha dejado embarazada, protagoniza uno de los momentos más brillantes de la cinta, cuando, llorando, la arrastra en el momento más duro de su enfrentamiento a cantar algo que acaba de componer, 'Unchain My Heart'; es un momento francamente impresionante.

Hackford nos muestra cómo era el mundo de la música antes de que Napster lo destruyera, y cómo una sola canción, detrás de la que se hallaba el sacrificio de toda una vida, podía dar de comer a un amplio grupo de personas. El músico fue fichado primero por Atlantic e incorporó tres voces femeninas , The Raelettes (chicas de Ray), y más tarde fue fichado por ABC Records; llenó teatros, hizo matinées, viajó por todo el mundo y sus canciones entraron en algunas películas. Ignoramos la razón por la que el realizador y su equipo convirtieron al hombre en un modélico padre de familia, a la que debía abandonar en sus constantes giras, con la única sombra de sus pequeñas infidelidades, cuando estuvo casado dos veces y tuvo 12 hijos de diez mujeres diferentes, lo que distorsiona la auténtica naturaleza de quien es capaz de componer una música como él, un ser inquieto e inconformista que pasó por diferentes estilos para desembocar en un algo cercano al pop , según sus detractores, para consolidar a las masas que lo seguían. Esta idealización burguesa de un personaje que no le debía nada a nadie y que se hizo a sí mismo, partiendo de los orígenes más humildes, resta honestidad al relato. Ganó mucho dinero, (nada parecido a lo que ganan hoy algunos por ocupar un asiento en un consejo de administración), gracias a estas compañías, pero si esto sucedió fue porque para ellas eran rentables, aunque tuvieran que inventarse una persona diferente.

No obstante poder escuchar música de Ray Charles durante 154 minutos es un deleite para los sentidos, y aun sabiendo que nos están contando mentiras, la película logra algunos momentos climáticos. a los que contribuye poderosamente la fuerza expresiva del trabajo de Jamie Foxx, que representa uno de los mejores papeles de su carrera.

 

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