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martes, 8 de agosto de 2017

Terror en Amityville. Stuart Rosenberg.







Ficha técnica: 


Título original: The Amityville Horror.
Título español: Terror en Amityville.
Año: 1979. 
Duración: 117 minutos.   

Dirección: Stuart Rosenberg 
Guion: Sandor Stern, basado en su novela homónima de Jay Anson. 
Fotografía: Fred J. Koenekamp.
Música: Lalo Schifrin.  
Montaje: Robert Brown Jr. 

Producción: Samuel Z. Arkoff, Elliot Geisinger, Ronald Saland. 
Compañías. Distribución 1979-1981 American International Pictures.1982-1997,Orion Pictures Corporation. 1998-presente Metro-Goldwyn-Mayer 


Intérpretes:


James Brolin, Margot Kidder, Rod Steiger. 


Sinopsis: 


No hay nada como el hogar dulce hogar...para que se le hiele a uno la sangre. James Broolin, Margot Kidder y el ganador del Óscar Rod Steiger caen presa de los más oscuros poderes en esta aterradora historia de esta casa poseída por una maldad indescriptible. 


Comentario: 


Muchos cineastas norteamericanos recogen en sus filmes el sentimiento colectivo de culpa por la Caza de Brujas del siglo XVII y la posterior colonización del oeste americano, en la que se violaron los cementerios sagrados de sus primitivos colonizadores, los antiguos pobladores de los diferentes enclaves indios. Nathaniel Hawthorne, autor de La letra escarlata, afirma que su abuelo mató a una bruja y su padre violó un cementerio indio. Este es el envoltorio de la película; la esencia es también profunda: una familia americana es aniquilada por el hijo mayor. Una familia aparentemente sin tacha, de la clase media, muy religiosa, que había colgado en la puerta de su casa un letrero: High Hopes (Grandes esperanzas). Pero en el interior las cosas no eran igual. 

Ronnie DeFeo era un drogadicto muy violento, que mantenía una relación amor/odio con su padre, que, como buen burgués, intentaba ocultar la violencia que reinaba en su casa, el maltrato que dispensaba a su mujer y los regalos y dotaciones económicas con que intentaba mantener bajo control al primogénito y que por añadidura tenía contactos con la mafia, a la que se atribuyó el crimen en un primer momento. Esto es muy difícil de asumir por la clase puritana , timorata y conservadora norteamericana, cuando no puede tranquilizarse atribuiyendo tanto mal a la emigración o la pobreza; de ahí el lugar para el milagro y lo sobrenatural, como diría el historiador latino Tito Livio al hablar de las peripecias de Rómulo, Remo y la 'Loba', como llamaban los antiguos romanos a las prostitutas (Titus Livius. Ab urbe condita. Liber I). 

 Amityville es una localidad cercana a New York, a una hora de Long Island, que se ha hecho famosa irremediablemente por este crimen,y que carga con el cartel de la existencia de una casa embrujada en el 112 de Ocean Av. Los acontecimientos asombrosos relatados por George Lutz, sobre una presencia inteligente e impaciente, se sustentan en dos leyendas: Las tradiciones de los indios Montaukett, primeros pobladores de la región, que tenían la creencia de que la zona donde ahora se encuentra la casa de Ocean Avenue estaba plagada de demonios. Los enemigos de la tribu o los poseídos por espíritus malignos se abandonaban en este lugar y eran enterrados boca abajo, condenados a mirar la oscura morada que sería su hogar para siempre. (Historychanel.com). Jay Anson, autor de Terror en Amityville, documenta otra leyenda, que se remonta a las Brujas de Salem, en el siglo XVII. Un hombre llamada John Ketcham se vio obligado a abandonar Massachussets por practicar la brujería y se trasladó al lugar donde está la casa, en la que siguió, según los rumores, practicando el culto al diablo hasta su muerte. También se afirma que su cadáver puede estar enterrado en un lugar de la mansión, aunque lo único que se ha podido documentar es que los Ketcham fueron quemados en la hoguera. 

A pesar de que la Sociedad Histórica de la ciudad no quiere hablar del tema, cerca de la casa hay una calle con el nombre de este hombre,  considerado brujo por tribunales religiosos. El patriarca de los Defeo llenó la casa de imágenes y la bendijo varias veces, pero no pudo conjurar el auténtico peligro. Su hijo, cada vez más violento y con la razón mas nublada, una noche, tras ver la película La fortaleza y creyendo que su familia lo iba a matar, los asesinó a todos ellos. A partír de ahí surgieron diversas conjeturas, la más extendida de las cuales era el misterio que rodeaba al hecho de que nadie había oido los disparos y yacían en sus camas boca abajo. El parapsicólogo Hans Holzer explica que el sonido queda amortiguado cuando hay un campo psíquico fuerte, un ente que interfiere toda percepción; la posición de los cuerpos se relaciona con la tradición india, pero de lo que nadie quiere oír hablar es de la violación de cementerios sagrados. 

La leyenda se fortalece con la experiencia del matrimonio formado por George y Katheleen Lutz, una pareja recién casada que busca casa en Long Island y adquiere la de Ocean Avenue, despreciando estos terribles antecedentes, por el bajo precio de ésta. George es un ex-marine de 28 años que dirige una empresa familiar de peritaje; Katthy, tiene 30 y tres hijos de su anterior matrimonio y es muy religiosa. Ambos habían practicado en los últimos tiempos la meditación trascendental, lo que piensan que les abrió unas puertas que debían permanecer cerradas, pues ningún inquilino posterior había sufrido estas experiencias. Incluso los jóvenes acudían al final de sus juergas a experimentar emociones en este lugar. 

La película se mueve entre la débil línea que separa la ficción de la realidad; Katthy tiene amistad con curas y su tía es una monja; viste faldas escocesas con calcetines y lleva coletas (mezcla de lo lúbrico y lo agrado, diría Giulio Carlo Argan); George es un joven con barba y aparentemente más liberal, pero acepta los rituales que le propone su mujer, como bendecir la casa, llamar a sacerdotes...Los fenómenos extraños, como el emblemático e inolvidable ataque de un enjambre de moscas al cura, irán enloqueciendo al hombre, hasta que abandonen la casa, dejando dentro todas sus pertenencias. Terror en Amityville es un thriller psicológico que bordea la linea divisoria entre la ficción y la realidad, dando datos objetivos para una y otra interpretación. Lo cierto es que proporciona buenos sustos y no defrauda al espectador que busca emociones fuertes, aunque el remake de 2005 busca impactar más aún. El film de Rosenberg está en el límite de los años 70; la década de los 80 dejó algunas joyas del género, que recibieron la influencia de 'Terror en Amityville'; cada pueblo arrastra sus fantasmas, y las culpas de la forma criminal en que se llevó a cabo la colonización del nuevo continente pesa sobre las conciencias de los ciudadanos más sensibles a planteamientos éticos. Stuart Rosenberg se encarga de recordar que el origen de casi todos los pueblos es criminal.




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