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viernes, 25 de agosto de 2017

The Void. Jerry Gillipie y Steven Konstantki.




Ficha técnica:


Título original: The Void.
País:
Año:
Duración:

Dirección: Jerry Gillispie (conocido por su trabajo en 'Escuadró suicida', 2016, 'Pacífic Rim', 2013 y 'Desafío total', 2012).y Steven Kostanki ('Escuadro suicida', 2016; 'La cumbre escarlata', 2015; 'Cazadores de sombras ; Ciudad de hueso', 2013)
Guión:  Jerry Gillispie  y  Steven Kostanki .
Casting: Van Echeverri.
Dirección de Fotografía: Samy Inayeh.
Música:  Blitz//Berlín, Joseph Murray, Menalon Music, Lodewijc Vos.
Edición: Cam McLauchlin.

Diseño de Vestuario: Tisha Myles.
Maquillaje de efectos especiales: Patrick Baxter, Nicola Bendrey,  Jef Derushie.
Peluquería: Chantal Gravel.

Productores: Jonathan Bronfman, Casey Walker.
Diseño de producción: Henry Fong, Jeremy Gillespie.
Compañías productoras: Cave Painting Pictures, JoBo Productions & Film Finance; distribución: Impacto Cine, Screen Media Films.


Intérpretes:



Aaron Poole : Daniel Carter,
Kenneth Welsh : Dr. Richard Powell,
Daniel Fathers : el padre,
Kathleen Munroe : Allison Fraser,
Ellen Wong : Kim.
Mik Byskov: el hijo,
Art Hindle : Mitchell,
Stephanie Belding : Beverly,
James Millington James Ben,
Evan Stern : James,
Grace Munro : Maggie,
Matthew Kennedy :   Cliff Robertson,
Trish Rainone : la madre.


Sinopsis:



Un policía traslada a un hombre herido a un pequeño hospital, y la violencia no tarda en desatarse. Los pocos médicos y pacientes que hay se ven rodeados por unos encapuchados y amenazados por una extraña criatura que crece dentro del hospital.


Críticas:


Partiendo de que indie es un término confuso y  más aún las publicaciones de lo que parece ser, casí, un género nuevo, que se caracteriza por el minimalsmo de sus formas, el predominio de la horizontalidad, los colores suaves y limpios y la escasa implicación de sus autores en problemas que parecen superados, especialmente desde que así lo vaticino Fukuyama, en una sociedad en la que ya sólo parece existir clase media y en la que el único dilema que se plantea es el lugar que cada uno ocupa en ese nuevo mundo 'sin clases', -aunque los sociólogos, ocupados en amargar la vida de la gente, se empeñan en seguir afirmando que se va reduciendo el número de ricos, que cada vez son más ricos, mientras se amplia el de pobres, que cada vez son más pobres-, la crítica se ha dividido claramente entre quienes, cercanos a la estética de las nuevos grupos dominantes, han valorado muy positivamente el film, los que no se han querido posicionar y los que se han proclamado abiertamente desorientados.

Entre los primeros están los críticos de publicaciones como Austin Chronicle, que dice algo incomprensible, al menos para mí: que transcurre en una casa (un hospital)  tremendamente divertida a causa de la sangre derramada, en un film que no se detiene para explicarse a sí mismo ; Tom Huddleston de Time Out la tacha de alegremente enloquecida, a pesar del bajo presupuesto;  Kim Newman de Screendaily define el film como impactante, estresante y llena de suspense, aunque usa el término impredecible que nos resulta muy oscuro...

Entre los que ni fu  ni fa  (Katie Rife,, AV Club y Dennis Harvey, Variety) se lamentan del mal trabajo de los actores, lo que resta seriedad a un film que se va convirtiendo en un barullo que crece a medida que avanza el relato. Finalmente está los haters, entre los que se encuentra Wendy Ide, The Guardian, para quien, al carecer de algo parecido a una trama minimamente aceptable, esta película se equipara a su título por todas las razones equivocadas.

Lo cierto es que cualquier aproximación al tema, a un subtexto por simple que sea,  es tan arriesgado que nadie ha querido hacer un ejercicio y jugarse su propio prestigio en el camino. Antes nuestros ojos desfilan una serie de posibilidades (¿Todas interpretadas erróneamente?). Desde el primer momento se nos ofrecen una serie de posibilidades que nos evocan, en primer lugar al emblemático film de Carpenter, 'Asalto al distrito 13', en lo que se refiere a la situación, sustituyendo a los policías corruptos por unos fantoches que nos recuerdan al Ku-Klux-Klan, pero que en lugar de oberturas para los ojos en sus capirotes, llevan un triángulo, un símbolo que los aproxima a las sociedades masonas y sus ritos que, al ser secretos han desbordado la imaginación popular de todos los tiempos, aderezadas ahora con todo el imaginario lovecraftiano, que habita en el sótano de un hospital,  ahora acosado por esos ejércitos del diablo, (que por cierto se parece mucho, en la forma y el significado al personaje de Hellraiser que se reconstruye parasitando a los demás); nos falta saber qué hacen un hombre con un rifle y un acompañante joven, que persiguen a otros jóvenes, a uno de los cuales ejecutan en una casa en medio del bosque. ¿Se trata de una venganza por errores médicos que usa como ejecutores a desválidos drogadictos? Pues, podría ser.

Mas la dificultad de unir el plano que podríamos tachar de lógico o real, con los monstruos que se inclinan ante el típico triángulo, no pone nada fácil cualquier interpretación. La película fue en principio micromecenada en Indiegogo, y llego a alcanzar unpresupuesto de $82.510; se proyecto en el Fantastic Fest 2016 y después en el Toronto After Dark Film Festival; en 2017 tuvo un estreno teatral limitado, y aunque no connsiguió mayor relevancia, al menos consiguió el plauso de los que Wikipedia llama 'críticos especializados'.




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