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domingo, 17 de septiembre de 2017

21 gramos. Alejandro G.Iñarritu. Ficha técnica.





Una de las experiencias más estimulantes y sobrecogedoras que se puede vivir delante de una pantalla. (El Mundo Metropoli)


Ficha técnica:


Título original: 21 Grams.
País: Estados Unidos.
Año: 2003.
Duración: 121 minutos.

Dirección: Alejandro González Iñarritu
Guión: Guillermo Arriaga, basado en una historia propia, en colaboración con Alejandro González Iñarritu.
Casting: Francine Maisler, CSA.
Dirección de Fotografía: Rodrigo Prieto, ASC, AMC
Música. Gustavo Santaolalla.
Edición: Stephen Mirrione, ACE
Coordinador de especialistas: Spiro Razatos.
Dirección artística: Deborah Riley.
Diseñador del set: Deborah Riley.

Diseño de  Vestuario: Marlene Stewart.
Diseño de maquillaje: Ñuisa Abel.
Diseño de peluquería: Laurel Van Dyke.

Productores: Alejandro González Iñçarritu, Robert Salerno.
Productor ejecutivo:  Ted Hope.
Productor asociado: Guillermo Arriaga.
Diseño de Producción: Brigitte Broch.
Compañías:  Focus Features, This is That Production, Y Productions Production.


Intérpretes:


Sean Penn: Paul,
Benicio del Toro: Jack,
Naomi Watts: Cristina,
Danny Huston: Michael,
Carlotte Gainsbourg: Mary,
Melissa Leo: Marianne,
Eddie Marsan: Rey John,
Clea DuVall: Claudia,
Danny Huston: Michael,
Paul Calderon: Brown,
Annie Corley: Trish,
Denis O'Hare: Doctor Rothberg
John Rubinstein: Ginecólogo,
...

Sinopsis:


Las vidas emocional y físicamente sobrecargadas de tres personas: un profesor universitario (Sean Penn), un antiguo presidiario , (Benicio del Toro) y una joven madre con un pasado dominada por la temeridad (Naomi Watts), chocan inesperadamente en esta absorbente película de suspense.. El destino los une. Ahora, el ansia de desquite los elevará a la cumbre del amor, los hundirá en el abismo de la venganza y los conducirá a la promesa de la redención. Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts ofrecen las mejores interpretaciones de su carrera en una película "provocadoramente viva" (Owen Gleibermann, Entertainment Today).

Crítica:


En su momento, Angel Fernández Santos, cronista del diario 'El País', hizo una afirmación que, transcurridos 14 años, sería hoy muy controvertida, por la excesiva dependencia de su análisis de unos diálogos y un guión que se imponen a una imagen convencional, esteticista, plagada de primeros planos de unos actores icónicos, de cuya imagen en pantalla se han ido desprendiendo todos los rasgos de mexicanidad que hicieron célebre al autor en 'Amores perros'. En '21 Gramos', de nuevo se erige en representante de los orígenes del cineasta el intenso actor portorriqueño  Benicio del Toro, cuando Iñarritu iba camino del cine estadounidense y un nuevo estilo y un modo de representación  lo alejaban de su primera película; un nuevo cine que se hizo patente en películas como Babel, Birdman o Revenant. Sin embargo, el crítico del diario español, no duda en definir la película como "la recuperación del orgullo del cine, su reconquista de la verdad. Es cine grande, tenso, violento, sobrecogedor, del que corta el aliento y lo mantiene en vilo. Un chorro de actos y de ideas, cine puro de altísimo voltaje emocional que consagra a González Iñárritu." A veces es difícil para todos superar las propias contradicciones.

A Carlos Boyero no le interesa tanto qué cuenta y cómo lo hace sino la que llama 'sensibilidad extrema' del director, quien, por lo demás, opta por una estructura bastante convencional, la de las 'vidas cruzadas', con un leitmotif disperso, protagonizado por deseos de regeneración, de venganza, de amor sobrevenido, decepción y casi todo el catálogo de sentimientos que anidan en el corazón del ser humano,  muy alejado del proyecto magistral de Robert Altman. Los personajes de Iñarritu están en el límite de sus vidas, ya sea por la pérdida de su salud, los excesos de la droga y su objetivo final lo marcan esos tubos de neón de un hospital que ve por última vez un moribudo. ¿Cuántas veces vivimos? ¿Cuántas veces morimos? se pregunta el profesor Paul, interpretado por Sean Penn, que se ha visto más de una vez en la antesala de la muerte. "Dicen que todos perdemos 21 gramos justo en el momento en que morimos"...Preguntas que nos conducen a una cuestión trascendente en torno al sentido de la vida y de la muerte.

El film termina con ¿unos versos? ¿una dedicatoria? A Cristina le ocurre como a María Eladia que cuando ardió la pérdida, reverdecieron sus maizales. Tras contemplar cómo vuelan las cenizas de su vida, imitando una bandada de pájaros, ve de nuevo renacer el sol. ¿Qué significan para ella 21 gramos por cada una de sus pérdidas? Alberto Bermejo , (Diario 'El Mundo'), siente el film como una de las experiencias más estimulantes que se pueden ver en una pantalla, que para el norteamericano Mitchell equivale a descubrir un nuevo país, la nueva vida que sucede a la que has abandonado y en la que has perdido 21 gramos.


González Iñarritu defiende el tema que constituye el background del film, la muerte, que le obsesiona, así como el concepto de la eternidad, la idea de que nunca volverás a ver ese árbol, una puesta de sol, una flor, a tu padre, la cara de tu hijo. Una influencia de Terrence Malik y la especie de panteísmo que practica, en la que rayos de sol que penetran por las copas de elevados árboles, lo inundan todo y llegan hasta la última película de Sofia Coppola. Es ese concepto de eternidad el que lo fascina. Jesús vino para salvarnos, dice Jack, y no para condenarnos; Jesús te ama, afirma el delincuente de tres al cuarto.  En su segunda película, la primera en Estados Unidos, no sólo da un gran salto en su carrera, sino que deja atrás el suelo mancillado de 'Amores perros' y se eleva hacia un misticismo relamido, en el que lo que cuenta es la forma de narrar  cómo ocurren las cosas, que siempre es fragmentada, saltando de un tema a otro, empezando por el final o por la mitad, según sus conveniencias, hasta llegar al punto en el que se encuentran sus tres personaje principales. Confiesa que cree que en este mundo todos estamos conectados e influimos en los demás. La prueba la halla en que un hecho puntual que nadie había previsto reúne a tres personas que jamás se hubieran encontrado.

Acertaba Boyero cuando centraba su análisis en la sensibilidad extrema del director, que confiesa que lo que más le interesa es la parte emocional de los hechos que relata, la forma más humana de contar, en la que busca un resultado poético, lírico, que el espectador sienta que le están narrando una historia. Ninguno de sus tres personajes principales, por razones muy diferentes, siente apego por nada ni sienten que tengan futuro, arrastran vidas al límite; encontrarse en el camino provocará en ellos una transformación profunda. El director está convencido de que la estructura del film, a pesar de ser muy compleja, es profundamente narrativa, dejando que sea el espectador el que pegue los pedazos rotos de las vidas de Jack, Paul y Cristina, dos blancos y un chicano que pertenecen a estatus socio-económicos bien diferentes y a los que una situación, también límite, pone en común.

Amor, muerte, sentimiento de culpa, perdón y redención, forman este caleidoscopio de gran influencia judeo-cristiana en la interpretación de la naturaleza humana: Dios escribe recto con líneas torcidas, dicen los más creyentes, que no tienen una respuesta mejor para Jack, que no encuentra solución en la religión. Iñarritu quiere presentar a sus personajes, mirarlos desde fuera, pero no juzgarlos, y los tres actores responden a supropósito con eficiencia y entusiasmo.





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