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sábado, 9 de septiembre de 2017

Disturbios en el cementerio. Lamberto Bava





?LOS MILLENNIALS' DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XXI


Ficha técnica:


Título original: Una notte nel cimitero,
País:Italia.
Año: 1987.
Duración: 90 MINUTOS.

Dirección:
Guión: DardanoSacchetti, y LambertoBava.
Dirección  de Fotografía: Gianlorenzo Battaglia, A.I.C.
Montaje: Mauro Bonanni, a, m.c.
Música:Simon Boswell; edición musical: Greetings Music.
Sonido: Giuliano Piermarioli.
Dirección artística: Antonello Geleng.

Peluquería: Giancarlo Marin.
Maquillaje de efectos especiales: Fabrizio.
Diseño de Vestuario: Valentina di Palma.

Productores ejecutivos: Massimo Manasse, Marco Grilla Spina.
Produccion: Reteitalia, Dania Film asociada con Davon Film.


Intérpretes:


Gregory Lech Thaddeus
Leo Martino
Beatrice Ring
Gianmarco Tognazzi
Karl Zinny
Lino Salemme
Gianpaolo Saccarola


Sinopsis:


Cinco jóvenes ladrones pasan una noche entera en una oscura catacumba para obtener un tesoro sin igual, pero deberán luchar contra hordas feroces de zombies y vampiros...¡Hasta encontrar a la mismísima muerte en persona y lograr su ansiado botín...!


Comentario:



El mayor atractivo de Disturbios en el cementerio de  Lamberto Bava, un magno representante del giallo italiano, hijo de Mario Bava y célebre director de Demons I y II, son estos  personajes, que parecen una avanzadilla de los millennials del siglo XXI,  aquellos que, en principio, nacieron con el año 2000, pero que van engrosando sus filas con quienes, nacidos en décadas anteriores, todavía no han ingresado en la edad adulta porque no han accedido a un salario que les permita abandonar el hogar paterno e iniciar una vida  independiente. Sociólogos y economistas pronostican que sólo se saldrá de esta situación mediante el establecimiento, por parte de los estados, de una renta básica universal. Son gente que con un móvil en la mano y unas zapatillas hechas en talleres clandestinos que imitan marcas caras se sienten felices. La fotografía de J.F. (Getty) que incorpora Antonio Navalón en su artículo 'Millennials': dueños de la nada (diario 'El País', 13 de junio de 2017, es más explícita que mil palabras:





Los personajes del film son exactamente así: no solo no les asustan los policías, por muy pertrechados que vayan, sino más bien suben la fotografía a Internet y hacen nuevos amigos. Los provocadores de disturbios en el cementerio no se dejan llevar por el terror ni cuando, por azar, llegan a una taberna en la que sus clientes y camareros son verdaderos zombis, o cuando tienen que hacerse paso entre telarañas, ojos, restos humanos, o los tornillos de los féretros comienzan a desenroscarse rodeados de gusanos. Solo en una ocasión, una de las chicas que lleva gafas de montura dorada, pendientes de grandes aros del mismo color, y alguna que otra joya redundante, expresa un tímido temor, o alguno de los chicos muestra asco, en especial cuando uno de cae en un laguna fosforescente repleta de ciertos tropezones, como algún que otro ojo suelto. Hasta tal punto llega su indiferencia que, cuando, durante el recorrido por las catacumbas, llegan a un lugar en el que una familia de zombis noble celebra una cena asquerosa,  tan pronto como los ven llegar se meten apresuradamente en sus tumbas y se hacen los muertos.

Cuando la cámara abandona estos túneles horrendos y sale al exterior, vemos a los carabinero s italianos descender por la montaña, para resolver un trágico accidente y creemos haber encontrado la explicación. Pues no, las cosas son como parecen. Lamberto Bava se divierte mostrando alos millennials de su tiempo, provocando a la sociedad de todas las maneras posibles con una gamberrada que apenas tiene parangón en el mundo del celuloide. Un film que puede enfadar a muchos y divertir a otros tantos, realizado sin la pretensión de hacer una película canónica, sino una comedia más escatológica que terrorífica.






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