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viernes, 8 de septiembre de 2017

It. Andy Muschietti.




LOVECRAFT DERROTA A POE Y WAN  SE IMPONE A SPIELBERG



COMENTARIO:


El film no sale del territorio que le marcaron From y Freud, e incide en las razones que determinan la forma de ser de hombres y mujeres, condicionada por cómo se desarrolla la infancia, aunque aquí prefiere detenerse, entiendo que por intereses comerciales, y lo digo con dolor, en la adolescencia, dejando para una segunda entrega el ingreso en la edad adulta, lo que tiene, ya de por sí, efectos muy perniciosos por varias razones: la primera de ellas porque con toda seguridad una parte de los espectadores que vio el primer capítulo no acudirá al estreno del segundo, y otros muchos que no vieron el primero no entenderán nada cuando accedan vírgenes a este relato.Por otra parte es incomprensible que sólo acudan a la proyección adolescentes, bien sea porque los adultos, principales responsables de la educación y el cuidado de los niños, crean que no les concierne, bien porque rechacen el uso de las nuevas tecnologías estridentes y en gran parte gamberras; la provocaciòn no es monopolio de una generacións. Es un error.

Cuando Tommy Lee Wallace adaptó para la TV  IT, una novela de Stephen King, nos presentó a un grupo de niños desempoderados, unos adolescentes marginados por diferentes razones, -el color de su piel, la ignorancia de unos padres pertenecientes a la white trash americana,  el control excesivo de una madre escrupulosa y dominante, el hecho de ser judío, o  cualquier otra razón -, los loser de Derry, acosados por unos macarras no más afortunados que ellos, pero más violentos porque la infelicidad que  soportan en sus hogares es aún mayor, supliendo su debilidad con brabuconeria y violencia, estaba representando en sus novelas la trágica realidad de millones de personas que habitaban el primer mundo. Cada 27 años emerge 'Eso', una amenaza que adopta diferentes formas para dar respuestas a las diferentes fantasmas que torturan a los jóvenes, y qur al fin toma la apariencia del payaso, que curiosamente se llama Pennywise, 'el que mira el dinero'. Estos son lugares comunes que conocen los fans del film, que  Muschietti ha alargado para poder hacer un segundo capítulo. La icónica secuencia del barquito se convierte en un tosca reproducción de sí misma.

Andy Muschietti opta por  el lovecraftiano sistema de abrir portales en las de viviendas, solo de aspecto gótico, por haber sufrido en su interior una tragedia, a través de los cuales salen al exterior los monstruos que anidan en los sótanos y las cloacas y se llevan a los más jóvenes de las poblaciones que engrosan las listas de desaparecidos. Una metáfora no muy difícil de interpretar, que contrasta con las ganas de vivir de unos adolescentes ' que están de vacaciones'  y deben seguir luchando en este periodo 'para salvar al mundo'. Como pocos fans ignoran los chicos harán un pacto de sangre para volver a reunirse cuando emerja de nuevo de las alcantarillas el monstruo que engordamos entre todos cada día, y que cada cierto tiempo, 27 años establece esta historia de ficción, como advierte Gardel, se rompe el silencio porque  'la ambición' con el nombre de Pennywise,  'despierta'.

El mayor problema del film es que, con el objetivo de convertir 80 minutos en  135 se ve obligado a estirar las secuencias y rellenarlas de tantos monstruos, que se mueven en atmósferas siniestras que violan todos los principios de la ciencia y la racionalidad, que acaban por perder todo su potencial terrorífico y casi mueven a la hilaridad. La ambición, como 'Eso', ha arruinado el proyecto del director de 'Mama', que contrasta con sus predecesoras 'Cuenta conmigo' y el telefilme 'It'. en las que la trama se impone ala exhibición de los monstruos.


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