Páginas vistas en total

Adsense




jueves, 7 de septiembre de 2017

Los primos.Claude Chabrol






Ficha técnica:


Título original: Les Cousins.
País: Francia.
Año: 1959.
Duración: 105 minutos.

Dirección:Claude Chabrol.
Guión: Claude Chabrol; diálogos: Paul Gégauff.
Casting:
Dirección de Fotografía: Henri Decaé.
Música: Paul Misraki. Orquesta dirigida por George Derveaux. Wagner:  El crepúsculo de los dioses (Muerte de Sigfrido) y Preludio de la muerte de Isolda (Tristán e Isolda) y 'La cabalgada de las Walkirias (Las Walkirias)
Edición: Jacques Gaillard, asistido por Giséle Chézeau
Departamento de arte: Georges Glon.
Decoración del set: Bernard Evein y Jacques Saulnier.
Ingeniero de sonido: Jean-Claude Marchetti.
Estudios de Boulogne.

Jefe de Departamento de maquillaje: Irene Charitonoff.


Productores: Claude Chabrol y Roland Nonin.
Jefe de producción: Jean Cotet.
Diseño de producción: Bernard Evein y Jacques  Saulnier.
Compañías: Gaumont,  presenta a Ajym Films, Société Francaiçe du Cinéma pour le Jeunesse.distribución en España: A Contracorriente Films.


Intérpretes:


Juliette Maynel: Florence,
Gerard Blain: Charles,
Jean-Claude Brialy: Paul Thomas,
Michele Meritz: Yvonne,
Guy Decomble: el librería,
Genevieve Cluny: Geneviève,
Corrado Guarducci: contable italiano Minerva.
Claude Cerval
Stéphane Audran
Paul Bisciglia
Jeanne Perez
Françoise Vatel
...





Sinopsis:



Charles es un joven de provincias que llega a París en agosto de 1958 para establecerse en el piso de su primo, el arrogante Paul Thomas . La intención de Charles es estudiar derecho, aprobar la carrera y así agradecer a su madre el sacrificio y cariño que le ha proporcionado. Por su parte Paul solo piensa en celebrar abrumadoras fiestas en el piso que comparten. Además de sus antagónicos propósitos, la presencia de la hermosa Florence desajusta aún más su relación.

Ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín, 'Los primos' es todo un emblema del histórico movimiento de la Nouvelle Vague realizado en el mismo año en el que Jean-Luc Godard dirigió 'Al final de la escapada' y François Truffaut 'Los 400 golpes'. Se trata de la segunda y una de las más influyentes películas de Claude Chabrol, integrante clave de la citada corriente que renovó las pautas del cine europeo.


Comentario:



Pierre-Henri Gibert realiza el making of de este film de Chabrol que pone ante el espejo a la elite de estudiantes, jóvenes de clase media de la posguerra, cuando no se había reconstruido Francia y no se había democratizado la educación. Quienes acudían a las universidades de prestigio (Oxford, Cambridge, La Sorbona, Santiago de Compostela, Granada o Salamanca) se parecían menos a los que salieron de las revueltas del mayo francés de 1969, que a los que protagonizaron el cambio social y los que vinieron después. Para la generación de Charles y Paul el estudio era una excusa para vivir una vida que tenía más de calaveras depravados que escuchaban a Wagner en sus 'guateques', usaban a las chicas para su propio placer, bebían en exceso y rompían la cristalería en fiestas en las que se disfrazaban de nazis y se lanzaban a la calle borrachos, acompañados de hombres pudientes que les doblaban la edad y conducían borrachos cuando no existían controles de alcoholemia, ni nadie los esperaba. La chusma todavía no se había incorporado a 'las buenas costumbres'.

Claude Chabrol fue el primer miembro del alborotador equipo de críticos de Cahiers du Cinéma que se pasó a la dirección en 1958. Con la herencia de su esposa produjo en el campo, fuera de los circuitos habituales 'El bello Sergio', un fracaso por el que se le reembolsó el dinero con la condición de que realizara un nuevo film: 'Los primos'/Les cousins, una película absolutamente distinta de su predecesora. Hay un Chabrol antes y otro después de este film, aunque tan solo había transcurrido un intervalo de 4 o 5 meses, una transformación que se debe, según Cécile Maistre, a la llegada del guionista Paul Gégauff, cuyos personajes tenían una carga autobiográfica. Un hombre dotado de cierta perversidad intelectual, que trabajó para el director en muchas películas, un auténtico camaleón que podía ser simpático un día, según Charles Bitsch, y muy antipático al siguiente, una actitud que parecía intencionada con el objetivo de probar a sus colaboradores que comparten la misma impresión. En cierta ocasión se hizo un baile de disfraces, y se dio libertad a los asistentes de adoptar la imagen con la que siempre hubieran soñado: él optó por vestirse de oficial de las SS, lo que convirtió la fiesta en 'el baile del escándalo', una provocación absurda según la opinión más extendida de su grupo. Un dato que, aunque pueda parecer baladí, tiene repercusión en un trabajo que no desagradó a Chabrol, quien infringió la muerte más dolorosa que se puede ver en pantalla a Emma Bovary, interpretada por la tóxica Isabelle Huppert. La primera esposa llamó al personaje, que quiso zaherir a la sociedad conservadora gaullista, el 'lado malo de Chabrol' (así lo designaba su padre), lo que auguraba una película dura y descarnada a causa de la influencia nefasta que ejercía en el cineasta francés que lo alejaba del lado bueno de las cosas. Todos sus personajes se contaminan de su personalidad.

El making of gira en torno a este personaje, el guionista, del que la actriz Bernadett Lafont dice que en el fondo 'no olía azufre', pero necesitaba estar centrado para disponer  de  toda su energía.  Tenía mucha cultura, se exigía mucho trabajando, según el montador del film, lo que hace prever que dejó mucha huella de sí mismo en el guión, y en especial en el personaje de Paul, el Mr.Hyde de la pareja de primos. Pertenecía a la izquierda revolucionaria y eso le divertía, a pesar de que afirmaba que era fascista. Este era el juego de las elites en la década de los 60 que les enajenó las simpatías de los nuevos ricos de la derecha más casposa y arribista que todavía se puede observar en pleno siglo XXI. Paul Gégauff tenía sentido de lo trágico, y murió de forma trágica, nos informa el cineasta Claude Zidi, apuñalado por su compañera una noche de Navidad. El bello Sergio parece su propia autocrítica y escribió el guión de 'Los primos' en la misma línea,  un 80% Gégauff, en el que parecía perder su virginidad. Participó en una fraternidad en la que estaba Le Pen de la que acabó asqueado.

'Los primos' es al fin y a la postre un cuento moral, que va muchos más allá de lo que pudiera parecer a simple vista; años después, él mismo, dijo en Cahiers du Cinéma que el final del film no podía ser otro. porque, en realidad, el fascista es el que mata a la gente, no el otro; el personaje que interpreta Jean-Claude  Brialy es un fascista. Así pues, según el mismo director el tema del film es la asfixia de la pureza, representada por Charles, un joven de provincias, en el mundo moderno. Un chico que se va a vivir con su primo que estudia en París e ingresa en un mundo que no tolera ni la ingenuidad ni la pureza, si bien Chabrol, que no es nada simplista ni didáctico, trataba de cautivar al público, al que, a la par, deseaba abrir ventanas al mundo, con personajes dotados de cierto encanto. y sabe captar la lucidez en el vacío de los personajes a los que ataca, a veces sin piedad.No era un realizador clásico, sus encuadres son exactos, dotados de  mucha informción, y el juego tonto de plano-contraplano lo usa para los diálogos anodinos; introducía cierta tensión  cambiando la aproximación del plano, que no debe romper la invisibilidad de la narración, introduciendo puertas o ventanas o el juego de enfoque-desenfoque.

Sobrevolando toda la historia la figura de la madre en su forma más dañina. No la de Charles, que se ha esforzado para que su hijo tenga una carrera, y ha formado un ser ingenuo e inocente, lo que en ciertos ambientes equivale a  débil, sino la que castra con su indiferencia, la que hace hijos cínicos, tóxicos, perversos, capaces de provocar que sus amigos se suiciden, con demasiada frecuencia compensados por una sociedad tan superficial como ellos que acaba premiando su frivolidad. Mientras sus compañero suspenden Paul aprueba con su astucia, no con su preparación. En la vida esto se lleva con un sufrimiento eterno y con depresiones, en la ficción es más habitual la tragedia, una forma de entretenimiento como otra cualquiera. Charles le dice angustiado a Florence: "Yo no soy Paul, yo debo estudiar. No puedo perder tiempo en fiestas. Prometí a mi madre aprobar. Suena tonto pero yo la quiero y si fracaso, para ella será muy duro. Vosotros no podéis entender que alguien quiera a su madre, porque sólo pensáis en elsexo."

Nadie es demasiado malo ni demasiado bueno en este cuento moral, en el que Charles es el perdedor pero el único dotado de pureza, de  inocencia, unas cualidades que apenas soportan quienes lo rodean, el único trascendente, mientras que Paul, el superficial, convertirá el único acto importante de su vida en el crucial de su existencia, guiados ambos por el destino, por el azar que había preparado la senda por la que los dos jóvenes transcurrían sin reflexionar, con independencia del diferente sentido que cada uno de ellos daba a la decencia y la responsabilidad. Una película imperecedera que nadie debía dejar de ver.






No hay comentarios:

Publicar un comentario