Páginas vistas en total

La Revelación: Nuevo Nuncajamás

jueves, 5 de octubre de 2017

El engendro del diablo. Michele Soavi.





Ficha técnica:


Título original: La Chiesa.
País: Italia.
Año: 1989.
Duración: 101 minutos aprox.

Dirección: Michele Soavi.
Guión: Dario Argento, Franco Ferrini, Michele Soavi,  basado en un argumento de Dario Argento y Franco Ferrini.
Dirección de Fotografía: Renato Tafuri (AIC)
Música original: Keith Emerson e i Goblin; edición musical: Bixio C.E.M.S.A.
Puesta en escena: Massimo Antonello Geleng.
Montaje: Franco Fraticelli, A.M.C.

Diseño de Vestuario: Maurizio Paiola.
Peluquería:Rocchetti e Carboni, srl.
Vestuario: Sartoria Izzo, snc; Neriteatromoda, Srl., GP11
Calzado: L.C.P. Srl.

Productores: Mario y Vittorio Cechi Gory y Dario Argento.
Compañías: Productoras: Cinematografica ADCen colaboración  con Cecchi Gori Group, Tiger Cinematografica Srl en colatoración con  RETEITALIA..



Intérpretes:


Tomas Arana
Feddor Chaliapin
Hugh Quarshie
Barbara Cupisti
Antonella Vitale
Asia Argento
Giovani Lombardo Radice
Asia Argento



Sinopsis:



En plena Edad Media, los Caballeros Teutónicos, frailes guerreros de crueldad legendaria, exterminaron un poblado de brujas, enterrándolas en una fosa común sobre la cual se erigió posteriormente una catedral, como barrera frente a las fuerzas del Maligno. En nuestros días, algo sucede que tiene relación con dicho suceso. Caballeros  Teutónicos,apariciones monstruosas y diabólicas, alquimistas acusados de brujería, ¿pero qué sucede en esa catedral gótica? ¿Y que sucedió hace 850 años? La peste y las matanzas, las torturas de la Edad Media, estaban juntas, sepultadas bajo una cruz inmensa. Pero hoy la catedral vuelve a vivir. Ritos horribles se expanden fuera de sus puertas, por toda la ciudad. Es la nueva Edad Media.


Crítica:


Con un estilo tosco en la representación de los aristocráticos caballeros teutónicos, al que ya nos acostumbro Pier Paolo Passolini, en películas como 'Edipo Rey', 1967),  con esos cascos que asemejan pozales invertidos con una abertura en forma de cruz que permitía ver lo mismo que un caballo con orejeras, una vulgaridad y ordinariez grosera que contrasta con la delicadez y finura de los cuerpos de los personajes aristocráticos, de tez blanca y apariencia lánguida, acentuada por el color claro de sus ojos cristalinos, casi transparentes, realzados por una música peculiar, progresiva y como salida de una partitura de Philip Glass, que permite identificar al instante un film salido de la factoría del giallo italiano, Michele Soavi, producido por el gran maestro del género Dario Argento, cuya hija Asia, atraviesa temporalmente el film, a modo de testigo continuo de la resurrección intermitente del mal, con ese tono, repito, nos cuenta una historia que descansa en la ignorancia y la superstición que cobijan todos los males y alimentan los temores que debilitan a los hombres y los preparan para morir por causas que no les conciernen ni comprenden. Pero Soavi y sus guionistas, entre los que se encuentra él mismo, acompañado de Dario Argento y Franco Ferrini, se encargan de advertir a sus espectadores de que cuando los jinetes del Apocalipsis salen de sus cuarteles, en forma de escasez, hambre, enfermedad , peste y muerte, la crueldad no distingue entre los más pudientes y los desfavorecidos de la fortuna. Todos los que se encuentran en la Iglesia serán devorados, desde la novia vestida con  un traje de diseño, hasta los niños de una escuela de élite, de los que se muestran imágenes muy peculiares, son su manera explícita de decir que las víctimas de sus propios excesos no son precisamente obreros descamisados.

La primera secuencia nos muestra a los caballeros teutones que participaron en las primeras cruzadas  sembrando la muerte y la destrucción a su paso,  matando incluso a los animales porque, según ellos, eran contagiosos. Los cadáveres que amontonó su crueldad fueron enterrados vivos, cubiertos de cal y sobre ellos se levantaron gigantescas catedrales que sellaron para siempre los horrores que ocultaban sus cimientos, con el objetivo de que cuando la ambición y la avaricia despertaran de nuevo pillaran a todo el mundo desprevenido, por lo que sus primeras víctimas fueron los arquitectos que las construyeron; los sabios les daban miedo. Arrestado y torturado el que conocía los secretos de la construcción de la iglesia protagonista, pagó cara su sabiduría, ya que los oscuros prebostes de la congregación ignorantes y supersticiosos, acusaron a los primeros 'científicos' de alquimistas, -llamaban alquimia a todo lo que desconocían -, confundiendo la peste con las invasiones del maligno, la enfermedad con  el mal de ojo, y otras mentiras salidas de sus cerebros enfermos. Pero los custodes de la catedral sellaron la boca de quien podía revelar su terrible secreto sin ningún tipo de piedad. Lotte estaba allí, presenciando, entre otras terribles acciones, el particular encierro de unos contrayentes y sus elegantes invitados, con los visitantes de una escuela de élite, controlados por una profesora que no es que sea cursi, sino que es la cursilería hecha persona. Como ya ocurriera con George A.Romero y su película 'La noche de los muertos vivientes' el único personaje sano es un cura negro que se sacrifica por los demás.

El film no está exento de ciertas dosis de erotismo, como la  secuencia del incubo violando a la protagonista con el objetivo de dejarla embarazada. en el interior de la Iglesia, en presencia de  los encerrados en ella y pervertidos por las fuerzas del mal, con imágenes ambiguas de los niños, al desaparecer los que los custodian. Un film duro, caústico, incisivo, punzante, mordaz y cualquier otro sinónimo que podamos encontrar, que evidencia que no sólo los norteamericanos cargan con su complejo de culpa por haber exterminado a los indios y quemado en la hoguera a las mujeres que no aceptaron la sumisión que la sociedad patriarcal les imponía, acusándolas de brujas, sino que los europeos arrastran el dolor de las razzias de sus caballeros cruzados, cuyos excesos inspiraron a los nazis, parafraseando a Michele Soavi, desde mucho antes de que los poderosos instituyeran los tribunales de la Inquisición.





No hay comentarios:

Publicar un comentario