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jueves, 5 de octubre de 2017

El ogro. Lamberto Bava. Crítica.





Ficha técnica:


Título original: La Casa Dell'Orco. Ing. Ghost House II: The Ogre.
País: Italia.
Año: 1988.
Duración: 94 minutos.

Dirección: Lamberto Bava,
Guión: Lamberto Bava y Dardano Sacchetti, basado en una historia de Dardano Sacchetti.
Casting: Fabrizio Bava.
Dirección de Fotografía: Gianfranco Transunto. Color: Eastmancolor Kodak
Música: Simon Boswell, dirigida por Lamberto Bava.
Director artístico: Antonello Geleng.
Editor: Mauro Bonanni, A.M.C.

Estilista de peluquería: Giancarlo Marin.
Maquillaje de efectos especiales: Fabrizio Sforza.
Vestuario: Valentina Di Palma.

Productores ejecutivos: Massimo Manasse, Marco Grillo Spina
Compañías productoras: Dania Films asociada con Devon Film, Reteitalia.


Intérpretes:


Paolo Malco: Tom,
Virginia Bryant: Cheryl,
Sabrina Ferilli: Anna,
Stefania Montorsi: Maria,
Patrizio Vinci: Poli,
Alice Di Giuseppe: Cheryl joven,
Davide Flosi: La bestia,
Alex Serra: Dario el artista.


Sinopsis:


Cheryl (Virginia Bryant) una escritora de novelas de terror estadounidense viaja con su marido Tom (Paolo Malco) y su hijo Bobby (Patrizio Vinci) a una villa rural italiana a pasar unos días de vacaciones y para que Cheryl trabaje en su último libro. Entonces ésta empieza a tener pesadillas, relacionadas con su niñez, cuando fue acosada sexualmente por un ser horrendo. La mujer tratará de convencer a su escéptico marido de que la villa está maldita y que tiene el poder de convertir las pesadillas en realidad, incluido el horrendo ogro. Cheryl debe encontrar una vía para hacer frente a sus miedos y alguna solución para derrotar al ogro antes de que este reclame a sus víctimas.


Crítica:



Ubicada en Portland, Oregon, fue lanzada como la tercera parte de la saga de Demons 1 y 2, algo que en principio no es facilmente comprensible por un espectador medio, que no encuentra el hilo conductor que une las tres películas. Las primeras son un ejercicio de metaficción en la que el cine se convierte en referente de sí mismo y en la 'tercera' es la literatura la que camina por esa línea difusa que separa la ficción de la realidad. En Demons (1985)  los acontecimientos que se desarrollan en la gran pantalla  del cine Metropol ,y van construyendo el relato, tienen repercusión inmediata en todo lo que sucede en la sala de proyecciones, a la que las jóvenes protagonistas han sido invitadas por un hombre con una máscara que evoca al 'Fantasma de la Ópera'. El ángel exterminador confina (es una constante en ambas películas) a sus víctimas en un recinto herméticamente cerrado del que no pueden escapar de ninguna manera, una situación sin salida como no la tiene quien haya decidido sentarse delante del televisor para asistir a esta orgía desenfrenada en la que los dientes, las uñas, los bultos que estallan escupiendo porquería de todos los colores, no dan descanso a los sentidos.

En 'La Casa Dell'Orco' se produce una 'mímesis' semejante entre lo que escribe Cheryl (Virginia Bryant) y lo que acontece en un espacio muy amplio, una especie de viejo castillo ante el cual se extiende un jardín laberíntico muy similar al de 'El resplandor' de Stanley Kubrick (1980), inspirado a su vez en el pergeñado por Alain Resnais en 'El año pasado en Marienbad', aunque el de Bava, paradójicamente es menos inquietante. Bava recoge también otras influencias como la de Peter Medak en 'Al final de la escalera' (1980), e influye en cineastas posteriores, en especial en D.J.Caruso y en su  thriller psicológico, The Dissapointments room/ AKA 'El Ático', que ha sido traducido al castellano como 'La casa del pánico'. Mas si Medak y Caruso situaron a sus monstruos en los áticos de las grandes mansiones, donde los hombres ricos que habían traído la mundo hijos con ciertas deficiencias los escondían avergonzados, acabando con ellos en muchas ocasiones, el italiano opta por el sótano, las profundidades de nuestra psique donde escondemos nuestras vergüenzas, nuestros sentimientos de culpa y nuestros demonios, relacionados, en el film de Bava, con el desfloramiento de las vírgenes a manos de monstruos sin escrúpulos que visten ropas medievales.

Mario Bava mantiene a su público expectantes hasta el último segundo del film, incapaz de dilucidar si lo que está viendo es producto de la imaginación de Cheryl, de su represión sexual, relacionada con el deseo, o de una brutal agresión sexual que no se hace explícita. El realizador ha escondido las hachas y los cuchillos, que tienen una presencia insignificante en la cinta, pero ha dado cierta relevancia a imágenes de gran erotismo, que han tenido el resultado buscado en ciertos sectores del público que han subido estas secuencias a Youtube, un lugar en el que se puede ver la película completo de Bava. Quien busque la sangre en esta película profundamente psicológica, que insiste en los efectos que puede tener  en un lector de relatos de terror las imágenes que sugieren al que consume este tipo de literatura,  los descuartizamientos propios del giallo, puede quedar profundamente decepcionado. Y no se puede negar que se aleja de la forma y el discurso de que hizo gala el autor en Demons 1 y 2. El objetivo de Bava es, en esta ocasión, buscar la verosimilitud, la intensidad en la concentración lectora de una escritora/lectora que la empuja constantemente a confundir su vida 'real' con la 'imaginada'. El final de la película no ayuda a resolver del dilema. Todas las incógnitas no tienen siempre respuesta, ni fácil ni difícil.





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