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jueves, 12 de octubre de 2017

Muerte a 33 r. p. m. Crítica.





Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice, cartel y trailer (Pinchad aquí).


Crítica.


Charles Martin Smith, quien protagonizara en su adolescencia una obra cumbre de George Lucas que ha dejado múltiples huellas en cineastas posteriores que han llegado hasta la actualidad, American Graffiti, se pone detrás de las cámaras para dirigir esta curiosa película en la que no vemos sangre y sí unos rayos muy particulares que parece sugerir la venganza de un 'Carrie' masculino, harto de que le hagan bullying en los pasillos de una institución educativa cuya estructura, que convierte estas amplias vías transitadas por adolescentes del Instituto en el lugar de convivencia de los alumnos, donde su ubican los casilleros en los que los estudiantes guardan cosas íntimas, que con frecuencia tienen poco que ver con los libros, y cuyo modelo se ha estandarizado en todo el mundo, al menos el occidental.





Muerte a 33 revoluciones por minuto, el acrónimo de las grabaciones por minuto, es el título de la opera prima de Charles Martín Smith, un film al que en inglés se le atribuyó el título Trick or Treat, el lema que utilizan los niños en la noche de Halloween para obtener los ansiados dulces que obtiene a cambio de contribuir a una fiesta de orígenes mucho más oscuros a los que parece recurrir el relato del actor/realizador, que con un formato de 35 mm., desfasado en 1986 que conecta con transmitir al espectador la sensación de que va a asistir a la proyección de un film de low cost,¿de serie B?en la que un realizador de 33 años lleva a la pantalla a sus ídolos, en concreto a Ozzy Osbourne, integrante de la banda heavy metal Black Sabbath. Este cambio de título traslada el foco del instrumento que utiliza el fantasma para ejercer su venganza, a la fiesta de la noche de lo muertes, en la que los niños tienen gran protagonismo. Después vendrían películas dirigidas a un público infantil, Dolphin Tale y Dolphin Tale 2 (La gran aventura del Winter el Delfin 1 y 2,  2011 y 2014, y  The Snow Walker (Destino blanco), 2003.




Charles Martin recurre a sus mitos de juventud, a los líderes del rock & roll más agresivo,el que recoge la necesidad de los adolescentes de liberar sus represiones y, en este caso de dar rienda suelta al dolor de unos adolescentes humillados y ofendidos, de cuya situación no toman nota los adultos entre los que se encuentra la propia madre del protagonista, que no es consciente de que su hijo, Marc Price, interpretado por Eddie  Weinbauer, tiene serios problemas que lo empujan al lado oscuro, visible en esa habitación siniestra, que contrasta con el resto de la casa, luminoso, con el gabinete del Doctor Caligari, justificada por el odio que provocan las situaciones de acosos escolar entre los más jóvenes.





Ozzie Curr y Sammi Curr




Sammi Curr





Marc Pearcy (Eddie  Beinbauer )


Sammi Curr, muerto trágicamente a los 39 años, vuelve, usando a Marc Pierce como medium , regresa del inframundo para asesinar a todo el que se ponga a tiro, y, en especial, a todos aquellos que han amargado la existencia a su joven fan. La liquidación del adversario roza con frecuencia el ridículo por los medios empleados para materializar las desintegraciones y sus consecuencias, con botas de la policía invadiendo la calzada. El mito vuelve y entusiasma con sadismo a los 'pijos' a los que no va a tardar en liquidar; la bondad del protagonista, su arrepentimiento rebaja la agresividad del texto, que acaba con un discurso moralista, alejado del género, que ha evitado la violencia extrema, sin aproximarse al gore ni al susto inspirado en Poe, mientras el líder redivivo no asusta a nadie.




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