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domingo, 12 de noviembre de 2017

El culto de Chucky. Crítica.





Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice, cartel y trailer (Pinchad aquí)


Comentario:



Don Mancini dio su salto a la gloria por no mucho más que haber creado ese horrendo muñeco de plástico (que no es poco), un asesino cruel y sangriento que rompía con la tradición de las viejas muñecas de porcelana con las que habían jugado niños de otros tiempos, que ya habían dejado de serlo e incluso, muchos de ellos, nos habían abandonado. Chucky era ese juguete con el que se entretienen nuestros niños actuales, concebido con una obsolescencia programada, es decir para durar poco, a pesar de estar fabricado con materiales no degradables que deterioran el planeta, al que se incorporan mutilados por los estragos que hacen en ellos los adorables e inocentes pequeños de la casa. Quizá por esta razón  Chucky tiene connotaciones de humor negro y, a pesar de que el hieratismo de un muñeco da para pocos sobresaltos, (algo que explica el fracaso de Annabelle), sus desplazamientos de un lado a otro provisto de todos los instrumentos de que lo dota el slasher no deja de tener su gracia, al tiempo que despierta nuestros temores no a lo que se esconde detrás de ellos y emana del pasado emergiendo de entre los muertos, sino a las posibles contingencias de la vida cotidiana, relacionadas con la existencia del maligno siempre presente y merodeando a nuestro alrededor, acomodado en ciertos objetos con los que el hombre tiene una relación muy particular, una idea que retomará años más tarde James Wan en sus famosas sagas 'Insidious' y 'The Conjuring'.







El muñeco diabólico  (Child's play ) se vistió de largo e hizo aparición en sociedad por primera vez en 1988, fruto de la imaginación de Tom Mancini, a cuyo frente se situó en esta ocasión Tom Holland, con un guión del creador del personaje; este film inauguró una franquicia en cuyo seno se realizaron dos secuelas, la primera dirigida por John Lafia y la segunda por Jack Bender, ambas con guión de Mancini, mientras se asentaba la incorporación de la voz de Brad Dourif para interpretar al famoso muñeco. Aún vendría una entrega más, 'La novia de Chucky', dirigida por David Kirschner (1998) hasta que en   'La semilla de Chucky', (2004), Mancini asumió la responsabilidad no sólo del guión, sino de la dirección de este film y de los dos siguientes: 'La maldición de Chucky (2013) y 'El culto de Chucky' (2016).




Fotografía de www.aullidos.com


LLegados a este punto, parece que la imaginación de Mancini comienza a flaquear seriamente. El director lovekraftiano y rompedor recurre a la multiplicación aparente y milagrosa del personaje, o a su fragmentación en diversas personalidades que poseen a otros tantos seres muy frágiles que han dado con sus huesos en el psiquiátrico, ya sea por limitaciones físicas o psíquicas, cuyos cuerpos, ademas de réplicas de si mismo, utiliza Chucky. Pero tal proliferación de asesinos en serie no contribuye a incrementar la angustia del espectador, ni a dar sustos dignos de tal nombre, ni a  colaborar en la construcción de una metáfora más o menos interesante, ( hay algún amago de maternidad frustrada),y,  ni siquiera, a justificar la existencia de otro capítulo más que favorezca la pervivencia de la saga o contribuya a su buen nombre y al recuerdo de las nuevas generaciones. O quizá sí, nunca se sabe.




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