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sábado, 11 de noviembre de 2017

Lejos del cielo. Todd Hayness. Críticas.





Ficha técnica:


Título original: Far From Heaven.
País: Estados Unidos.
Año: 2002.
Duración : 143 minutos.

Dirección: Todd Hyness.
Guión: Todd Haynes.
Director artístico: Peter Rogness; coordinador: Claire Kirk.
Casting: Laura Rosenthal.
Director de Fotografía: Edward Lachman, A.S.C.
Música: Elmer Bernstein.
Edición: James Lyons.
Decorador del set: Ellen Christiansen.

Diseño de Vestuario: Sandy Powell.
Estilista de peluquería: Alan D'Angrio, Michael Kriston.
Supervisor maquillaje: Elaine Offers, Hildie Ginsberg.

Coordinador de especialistas: Peter Bucossi.

Productor: Jody Patton. Chrisitan Wachon.
Productor asociado: Jean Charles Levy, Didier Spaut.
Productores ejecutivos: John Wells, Eric Robinson, Tracy Brimm, John Sloss. Steven Soderbergh, George Clooney.
Diseño de producción: Mark Friedberg.
Compañías productoras: Vertigo Films, TF1 International y Vulcan Producciones presenta en asociación con Focus Features. Killer Films, John Wells, Section  Eight Production.


Intérpretes:


Julianne Moore: Cathy Whitaker,
Dennis Quaid: Frank Whitaker,
Dennis Haysbert: Raymond Deagan,
Patricia Clarkson: Eleanor Fine,
Viola Davis: Sybil,
James Rebhorn: Doctor Bowman,
Bette Henritze: Mrs. Leacock,
Michael Gaston: Stan Fine,
Ryan Ward_David Whitaker,
Lindsay Andretta: Janice Whitaker,
Sarah Deagan: Jordan Puryear,
Billy Hutchinson: Kyle Smyth,
...


Sinopsis:


Todd Hayness, graduado en arte y semiótica, debutó en 1985 en el cine con un corto titulado Assasins: A film concerning Paul Verlaine y Arthur Rimbaud. En su siguiente trabajo, un corto, Superstar. The Karen Carpenter Story, (1987), buscó el escándalo al utilizar muñecas para representar a la cantante, por lo que fue demandado ante los tribunales por Richard, la parte masculina del dúo musical. Siempre en la cumbre de la ola, sus siguientes películas no se alejaron de la controversia: Poison (1991), una historia basada en escritos de Jean Genet de temática homosexual, provocó las iras de la sociedad puritana de Norteamérica y en especial de la Asociación Americana de la Familia, que intentó arrinconarlo dentro del ghetto del New Queer Cinema, al tiempo que acusaba a los poderes públicos de haber financiado esta suciedad a través de la Fundación Pública National Endowment.






A pesar de los éxitos en festivales de la envergadura de  Sundance y la Berlinale, intentó contrarrestar la visión que los conservadores proyectaban sobre él, con una entrega de Safe (2011), protagonizado por Jason Statham dirigido a un público masculino sobrado de hormonas,  aunque no tardaría en volver a la carga en 'Lejos del cielo' una película protagonizada por una pareja que se erigía en representante de la burguesía bienpensante y que debía enfrentarse a temas cardinales como la homofobia y el racismo para alcanzar la felicidad.




Desde los primeros fotogramas queda claro que Todd Hayness utiliza el color para dotar de significación a las imágenes en una película que parece inspirada en la obra de Edward Hoper, un pintor influenciado por la escuela Ashcan que a través de Arshile Gorky, que lo llevó al expresionismo abstracto posterior a la Segunda Guerra Mundial. Las imágenes en las que Cathy Whitaker  se desenvuelve en su medio social, entre las señoras burguesas del suburbio, dominan los contrastes simultáneos con los que no se busca la armonía, sino la fiereza de un verde intenso compitiendo con todos los tonos del rojo y del teja, que se encuentran por todas partes, -las paredes, los árboles, la ropa de las mujeres, las amplias faldas que éstas copiaban de las páginas del Vogue de los años 50 ...-, que representaban un mundo provinciano y ostentoso, en el que las esposas defendían en los periódicos locales la ejemplaridad de sus familias, y la comodidad y buen gusto de sus hogares, en los que reinaba el ama de la casa. Desde luego lo privado era político, y el respeto a la organización matriarcal de la sociedad sacrosanto.






Mas cuando la mujer descubre las tendencias homoeróticas de un marido atormentado, todo se torna oscuro y frío, los vestidos estupendos de la esposa adquieren todas las gamas del azul, desde que acompaña al hombre al psiquiatra para que reconduzca su orientación sexual hasta que decide unas vacaciones en las que ambos se encuentren de nuevo. Todd Haynes lleva al cine, con toda su crudeza, la tragedia que supone para una familia conservadora de clase media que uno de sus miembros no respete las reglas del juego y sea incapaz de reprimirse o, al menos, mantenerlo en silencio y permanecer dentro del armario. Pero este mismo hombre no es una víctima, porque cuando su  esposa busca refugio en su jardinero negro, en un contexto de segregación racial, no acepta el descrédito que esta amistad puede llevar a su familia; tampoco el  apuesto hombre afroamericano puede aceptar esta relación, en especial después de la agresión que sufre su hija a cargo de unos niños blancos de la escuela. De este modo, es la mujer la más perjudicada, atrapada entre todos los prejuicios y discriminaciones en función de la clase social, la orientación sexual o el color de la piel de las únicas personas a las que puede recurrir para rehacer su vida.





Todd Haynes no rehuye la dureza del tema que plantea, ni hace un discurso maniqueo respecto a las diferentes situaciones que se pueden dar en cualquier caso, que no convierten en un hombre ejemplar al que opta por una relación homosexual cuando piensa y  actúa en relación con otras posiciones éticas o morales como la segregación, ni es mejor o más valiente un sirviente por el color de su piel, al dar prioridad el bienestar de su propia familia y no estar dispuesto a sacrificarlo al amor que él mismo ha alimentado. Sólo la mujer, tras enfrentarse, en principio desde una posición conservadora, a la opción sexual de su marido que supone el derrumbe de un hogar que había levantado y defendido en su pequeño medio social, está dispuesta a enfrentarse al mundo y acercarse a un hombre que padece la segregación y que puede arrastrarla a una marginación. Nada de esto es posible y ella queda sola con sus hijos.

El cineasta californiano hace una película bonita, que discurre con un buen ritmo discursivo, y nos coloca ante una visión del mundo real y pragmática, poco poética, pero sin hacer estallar grandes dramas.Conocer el mundo es la mejor forma de comenzar a cambiarlo, y es, en definitiva, la posición por la que opta la mayoría. No es romántico pero es posiblemente  real..



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