El día de la madre. Charles Kaufman.







EN EL MUNDO DEL CINE (Y DE LA MÚSICA Y LA LITERATURA)  HAY TRES REGLAS: DISTRIBUCIÓN, DISTRIBUCIÓN Y DISTRIBUCIÓN


Ficha técnica:


Título original:  Mother's Day.
País: Estados Unidos.
Año: 1980.
Duración: 90

Dirección: Charles Kaufman.
Guión: Charles Kaufman y Warren Leight.
Casting: Carol Castellano.
Dirección de Fotografía:Joe Manguine.
Música: Phill Gallo, Glem Vicari,
Supervisión de edición:Daniel Loewenthal.
Mezcla de sonido:Rolf Pardula,
Director artístico: Sandy Hamilton,

Diseño de Vestuario: Ellen Lutter.
Maquillaje: Laurie Aiello.


Productores: Michael Kravitz, Charles Kaufman.
Productores asociados:Lloyd Kaufman, Michael Herz.
Productor ejecutivo: Alexander Beck, Ray Sundlin.
Diseño de producción: Susan Kaufman.
Compañías productoras: Saga Film A.B. presenta a Duty Production Of.


Intérpretes:


Holden McGuire: Ike,
Billy Ray McQuade
Rose Ross: Mother,
Nancy Henderickson: Abbey,
Deborah Luce: Jackie,
Tiana Pierce: Trina,
Robert Collins: Ernie,
Karl Sandys: el enfermo,
Marsella Davidson: Terry,
Kevin Lowe: Ted,
Scott Lucas: encargado de latienda,
Ed Battle: portero,
Robert Carnegie: Tex,




Sinopsis:


Tres jóvenes amigas planean una tranquila excursión de fin de semana en el bosque, pero todo se complica terriblemente cuando conocen a Madre y sus dos adorables hijos. Arrastradas hasta una casa aislada, donde son atacadas y torturadas,las tres amigas deberán luchar para sobrevivir. Los aparatos de cocina se convierten en fantásticos medios para mutilar a las inútiles víctimas.


Crítica:


Un film de exploitation de violencia, de  serie B, opera prima de Charles Kaufman, al que Wikipedia confunde con Charlie Kaufman, realizador de películas importantes como Adaptation, Yo quiero ser Malcovich, Synecdoque, New York o Anomalisa. Nuestro Charles ha hecho cosas mucho más modestas y escabrosas, entre las que se encuentra When Nature Calls (1985) o Jakarta (1988). 'El día de la madre', realizada el mismo año que Wes Craven dio comienzo a su saga de Viernes 13, sitúan en un contexto muy parecido su historia: en 1970 tres jóvenes universitarias capitolinas, que estudian en la Universidad de Wolfreath, que acuden al campo con tacones y ropa provocativa, se permiten el lujo de reírse y molestar al lugareño que les vende los últimos aprovisionamientos en el último punto civilizado antes de adentrarse en un paraje solitario, Deep Barons, Este comportamiento altivo y despectivo les enajena la voluntad de los únicos que pueden ayudarles en caso necesario.

Una vez  acampadas, es decir metidas en sus sacos al aire libre, se dan de bruces con algo que no esperan: dos jóvenes deficientes y malcarados, que viven con su madre, que acude a cursos de auto-ayuda, se abalanzan sobre ellas dispuestos a practicar cualquier tipo de juego con el cuerpo de las chicas, apoyados por una progenitora que es mujer y vieja, reuniendo en su persona las peores  causas de marginación. Una enajenada que une de una teórica y terrorífica hermana que anda suelta por el bosque, aunque nadie parece haberla visto. Su cabaña está llena de graffitis y objetos inservibles a los que se dará un uso nada cotidiano. A partir de este momento comienza una jornada sangrienta que abarca casi toda la película, con un giro final sorprendente. Abstenerse quienes no puedan soportar una violencia más o menos explícita con una apariencia muy cercana, cutre y descarnada, de la que es, en parte, responsable la modestia de unos recursos que no dan para muchas elipsis, a pesar de que hay que tener en cuenta que el objetivo de este tipo de cine de culto, muy en boga desde el experimento de James Franco, es muy buscado y querido por amplios sectores de cinéfilos amantes de lo raro y marginal.





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