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Johnny B.Zero

miércoles, 10 de enero de 2018

Experimenter: la historia de Stanley Milgram.





Ficha técnica:


Título original: Experimenter.
País: Estados Unidos.
Año: 2015.
Duración: 90 minutos.

Dirección: Michael Almereyda (Escapes, Marjorie Prime, ambas de 2017).
Guipón: Michael Almereyda
Casting: Billy Hopkins.
Dirección de Fotografía: Ryan Samul,
Música:Bryan Senti.
Edición: Kathryn J.Schubert.
Dirección artística: Andy Eklund.
Decoración del set:Nadya Gurevich.

Diseño de Vestuario: Kama K.Royz.
Maquillaje: Lani Barritz.
Estilista de peluquería: Jule Varvel.


Productores:Danny A.Aberckaser, Michael Almereyda. Fabio Golombeck, Per Melita.  Issen Robbins, Aimee Schoof, Uri Singer.
Productores ejecutivos: Lee Broda, Christa Campbell, Trevor Crafts, Rogerio Ferezin, Mark Myers, Jeff Rice, Cláudio Szajman.
Diseño de producción: Deana Sidney
Compañías productoras: Bleiberg Entertainment, BB Films Productions, Sntrinsic Value Films (IV),BJP  Productions, asociada con Marzipan Productions Ltd.


Intérpretes:


Peter Sarsgaard: Stanley Milgram,
John Palladino: John Williams,
Winona Ryder: Miller,
John Leguizamo: Taylor,
Taryn Manning: Mrs. Love,
Kellan Lutz: William Shatner,
...

Sinopsis:


Biopic del psicólogo de origen judío Stanley Milgram, quien en 1961 diseña un experimento cuyo objetivo es investigar la obediencia a la autoridad. Tanto el premio como el castigo tiene consecuencias en el aprendizaje, pero se desconoce exactamente su influencia.


Lo  que se dice:


Michael Almereyda ha complacido a la prensa. Javier Ocaña afirma en el propio tagline que " la película es  interesantísima, fascinante y muy valiente en el aspecto formal y narrativo." 1 Para  Nando Salvá, el cineasta ·evita todas las convenciones de ese género en pos de una narrativa casi experimental, que alterna formatos y rompe la cuarta pared y en general juega al desconcierto. Tan provocadora invitación al espectador a cuestionar lo que ve es sin duda idónea para una película sobre un científico que predicó los males de la obediencia ciega." 2

En Norteamérica, donde se admira al actor protagonista, Scott Foundas define el film como elegante y digno de Sarsgaard; John Defore (The Hollywood Reporter ) valora que  el autor se entretenga más en el contenido que en el continente. Para Manohla Dargis (The New York TimesMichael Almereyda convierte un biopic en un juego mental. No compartimos estas impresiones, ya que la forma,si bien es de apariencia austera, juega constantemente con el espectador, que se ha de hacer constantes preguntas no sobre la 'banalidad del mal', sino sobre los juegos audiovisuales a los que lo somete el director al llevar a la pantalla a un hombre judío que soporta una inmensa carga sobre su subconsciente. Nos podríamos preguntar, entre otras muchas cosas,  por qué dialoga constantemente con nosotros, o por qué lo sigue un inmenso elefante.

Crítica:


El lema de nuestro blog es el de abrir entre todos nuevas ventanas al conocimiento del mundo, lo que nos hace un poco mejores. Cada cineasta se interesa por un tema diferente que afecta al hombre, su función en la vida, sus aspiraciones, sus tragedias, sus filias, sus fobias, y, quien dispone de una plataforma, -ya sea una sala de proyecciones o un canal de TV , selecciona entre el material abundante lo que puede incidir en los espectadores  en cada momento determinado. No es la primera vez que el cine se ocupa de los experimentos del profesor Stanley Milgram, nacido en el Bronx, hijo de un padre húngaro y una madre rumana, que evitaron los campos de exterminio huyendo a Estados Unidos. Este científico ha generado un monstruo en su interior, materializado en un enorme elefante que le sigue cuando reflexiona sobre sus experimentos sobre la obediencia. Lo que más le turba es por qué personas civilizadas participan en actos destructivos e inhumanos, por qué el genocidio se implementó tan perfectamente y los genocidas viven en paz consigo mismos. Pero sus prácticas provocan escándalo entre sus colegas dedicados a la profesión psiquiátrica.

En 1979 Henry Verneuil realizó 'I...comme Icaro', en el que más que un relato sobre un magnicidio concreto narraba las experiencias del científico sobre la sumisión a la autoridad que se llevaron  a cabo en la Universidad de Yale entre 1960 y 1963, a cargo del profesor Stanley Milgram. en las que el cineasta francés dedica el cuerpo central del film a transmitir, en una secuencia muy interesante, los estudios sobre la capacidad de obediencia del hombre y su sometimiento a la autoridad, mediante un sistema de educación inductiva que usa el castigo como metodología de enseñanza. El hombre, inducido, aplica códigos de castigo irritantes e idiotas simplemente porque ha recibido una orden, pero, a su vez, sufre un intenso conflicto emocional y sólo rompiendo con la autoridad puede alcanzar de nuevo el equilibrio. Si se acepta el principio de autoridad, el sujeto se desentiende de cualquier responsabilidad. Si no se sabe actuar sin esperar una directriz de los de arriba se produce un estado 'agéntico': el sujeto se somete a la autoridad y al hacerlo queda alienado de sus propias acciones.El individuo piensa que es solo un trabajo, que él no pone las reglas, que cumple órdenes. Es un individuo que hace realidad los mandatos de otro; la persona tiene elección, pero cuando decide asumir el rol sumiso es casi imposible volver atrás.

Sólo si desaparece la coherencia del sistema jerárquico y hay desacuerdo entre los que ejercen la autoridad, se debilita la obediencia, Esta revelación de cómo funcionan los tiranos, que abundan incluso en las sociedades demócratas, permite entender qué pasó primero y cual es el desenlace de la historia, que se repite cada vez que se reparten las responsabilidades de tal manera que nadie es consciente del acto final.Verneuil hace una película didáctica y muy útil para el espectador que quiera conocer los efectos de una sociedad que se rige por la disciplina y la obediencia ciega de unos súbditos que ni tan siquiera son remunerados adecuadamente.

Michael Almereyda ubica su  historia, mucho más fría y pragmática, en la Universidad de Yale en agosto de 1961 agosto. En 1960 fue detenido en Argentina Adolf Eichmann, encargado de la logística del transporte de los judíos a los campos de exterminio; detenido y llevado a Jerusalén para ser juzgado, se convirtió en el paradigma de lo que Milgram trataba de demostrar: responsable de la muerte de cientos de miles de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial no se sentía culpable, ya que simplemente cumplía órdenes, una circunstancia que inclinó a Hannah Arendt a escribir sobre la 'banalidad del mal', (Eichmann en Jerusalén), lo que indignó a sus amigos judíos, muchos de los cuales le retiraron la palabra hasta el final de sus días. Más adelante introduce el asesinato de Kennedy

Como hemos dicho antes, visualmente el film es frío, provoca extrañamiento al establecer distancias entre el texto fílmico, áspero y vacío,  y un espectador al que no se le permite distraerse o sumar emociones al discurso sobre la obediencia. Con frecuencia el protagonista, el psico-sociólogo interpretado por interpretado por Peter Sarsgaard , rompe la cuarta pared y se dirige al público, se inscribe en sets dibujados en blanco y negro, o se introduce en clases en las que no se permite un plano general, dejando que en todo momento prevalezca el tema que se trata. El experimento consiste en situar en estancias separadas a un 'aprendiz' al que otro hombre, situado en una estancia contigua, le hace preguntas. Cada vez que yerra le dadescargas eléctricas que suben de potencia  tantas veces como el examinado se equivoca, una crueldad que no hace desistir a su verdugo, ignorante del efecto de sus actos; él solo cumplían órdenes. Sufren por el daño que hacen,  pero no se retiran. Este científico, tras trabajar en las Universidades de Yale, Harvard o New York comenzó su recorrido por las televisiones divulgando el libro en el que había recogido el resultado de sus experimentos. Las reacciones del público son también muy variadas.

No obstante esta puesta en escena pretendidamente distante y objetiva, en la que Milgram dialoga constantemente con el espectador, provoca un desinterés respecto a lo que el realizador parece querer transmitir, que, como ocurre con tantos experimentos científicos que  se han producido a lo largo de la historia,  suelen crear personajes míticos de estos doctores malignos, mefistofélicos, ya que la literatura pone el acento en el procedimiento y no en el objetivo del trabajo que llevan a cabo estos hombres ( de hecho se le ofrece llevar sus experiencias al cine ).Esta forma de narrar aleja al espectador de la importancia de  lo que Milgram demostró  que explica por qué miles de personas, que vivían muy cerca de los hornos crematorios, confesaron, terminada la guerra, que no habían advertido nada anormal, cuando en la vida cotidiana los vecinos de un cementerio suelen quejarse de la presencia de estos hornos cuya actividad es infinitamente más reducida. ¿Por qué estos ciudadanos miraban hacia otra parte y no querían saber nada del genocidio que se estaba llevando ante suspropias narices?

Podéis ver el film durante tres días en el videoclub de ONO.



1. La obediencia debida ( o no ). Diario 'El País', 26 de agosto de 2016.
2. Experimenter: canto a la subversión. Diario 'El Periódico, 25 de agosto de 2016.




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