Velvet Goldmine. Todd Haynes





LAS HISTORIAS, COMO LAS RUINAS ANTIGUAS, SON LAS FICCIONES DE LOS IMPERIOS...TODO LO OLVIDADO QUEDA SUSPENDIDO EN LOS OSCUROS SUEÑOS DEL PASADO, AMENAZANDO CON VOLVER.


NO IMPORTA LO QUE UN HOMBRE HAGA EN SU VIDA, SINO LA LEYENDA QUE CREE A SU ALREDEDOR.



Ficha técnica:


Título original: Velvet Goldmine.
País: Estados Unidos.
Año: 1998.
Duración: 123 minutos.

Dirección: Todd Haynes.
Guión: Todd Haynes, James Lyons.
Casting: Susie Figins
Dirección de Fotografía: Maryse Albert
Música. Score original: Carter Burwell; supervisor: Randall Poster.
Edición: James Lyons.

Diseño de Vestuario: Sandy Powell.
Diseño de maquillaje: Peter King.

Producor : Christine Vachon.
Co-productor: Olivia Stewart.
Productores ejecutivos: Sandy Stern y Single Bell, Scott Meek, Michael Stipe (líder del grupo R.E.M.)
Diseño de producción: Christopher Hobbs.
Compañías productoras: Goldwyn Films para MGM, Zenith Production, Killer Films Production, asociado con Single Call Pictures; distribución Miramax.





Intérpretes:


Ewan McGregor:Curt Willd,,
Christian Bale: Arthur
Jonathan Rhys Meyer: Brian Slade,
Tony Collette: Mandy Slade,
Eddie Izzard: Jerry Devine,
Emyly Woof: Shannon,
Michael Feast: Cecil,



Sinopsis:



Dublín, 1854. Alguien deja abandonado un niño a la puerta de una casa, llevando como distintivo una inmensa piedra verde. Años más tarde, en Londres, en la década de los 70, Brian Slade, (Rhys Meyers),  un joven que rompe con el movimiento hippi, se convierte en el principal exponente de lo que se dio en llamar glam rock, cuya vida investiga el reportero Arthur Stuart, interpretado por Christian Bale. El cantante simuló un falso asesinato en el escenario y hundió su carrera cuando se descubrió el pastel. Su glamour cayó en picado, de lo que serán testigos su amigo Curt Wild (Ewan McGregor), su ex-esposa Mandy Slade (Tony Colette) y Jerry Devine, su manager.

Premios:



1998: Nominada al Oscar: Mejor vestuario
1998: Premios BAFTA: Mejor vestuario. Nominada a mejor maquillaje y peluquería
1998: Premios Independent Spirit: Mejor fotografía. 3 nominaciones
1998: Cannes: Premio Especial a la mejor contribución artística


Lo  que se dijo:


En su momento Javier Ocaña dijo que  "Haynes atrapaba la atmósfera del movimiento y aprovecha la música. Poco más". Supongo que cuando lea esto se arrepentirá de haberlo escrito.



Crítica:

Todd Haynes estrena película 'Wonderstruck, el museo de las maravillas', un film que ha recibido buena crítica, pero que ha sido apartado de los cines a los que acude la burguesía en masa, algo que, en principio parece sorprendente, El cineasta es célebre por hacer películas conflictivas. Graduado en arte y semiótica, debutó en 1985 en el cine con un corto titulado Assasins. A film concerning Paul Verlaine y Arthur Rimbaud. Su siguiente corto, Superstar. The Karen Carpenter Story, (1987), buscó el escándalo al utilizar muñecas para representar a la cantante, por lo que fue demandado ante los tribunales por Richard, la parte masculina del dúo musical. Siempre en la cumbre de la ola, sus siguientes películas no se alejaron de la controversia: Poison (1991), una historia basada en escritos de Jean Genet de temática homosexual, provocó las iras de la sociedad puritana de Norteamérica y en especial de la Asociación Americana de la Familia, que intentó arrinconarlo dentro del ghetto del New Queer Cinema, al tiempo que acusaba a los poderes públicos de haber financiado esta suciedad a través de la Fundación Pública National Endowment. A pesar de los éxitos del film en Sundance y la Berlinale, el realizador fue tocado e intentó contrarrestar la visión que los conservadores proyectaban sobre él con una entrega de Safe (2011), protagonizado por Jason Statham y dirigida a un público masculino sobrado de hormonas. No tardaría en volver a la carga en 'Lejos del cielo' una película protagonizada por una pareja que se erigía en representante de la burguesía bienpensante y que debía enfrentarse a temas cardinales como la homofobia y el racismo para alcanzar la felicidad. Dos musicales, uno basado en David Bowie e Iggy Pop y la época del glam, Velvet Goldmine, del que hoy hablamos, y otro sobre Bob DylanI'm not there, y una serie para la HBO, jalonan su carrera hasta llegar a Carol, una nueva película de temática homosexual. (En Carol. cinelodeon.com)

Velvet Goldmine  es un film inspirado en la época glam, la era de David Bowie, del que Todd Haynes pretendía hacer un biopic, a lo que se negó el cantante, porque él mismo pretendía hacer su propia  autobiografía. Por esta razón, tuvo que optar por un músico bicéfalo, un hombre con dos cabezas,  inspiradas en el propio Bowie e Iggy Pop, aunque ambos personajes responden al mismo patrón que el autor del álbum The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars. La historia se inscribe en un tiempo en el que fueras donde fueras había una sensación de futuro, de que todo era posible; los jóvenes, que buscaban su oportunidad, como ahora, lo hacían rompiendo barreras, buscando el escándalo, y no replegándose en las convenciones, una osadía por la que pagaron una factura bien cara. Y ese ambiente cultural está perfectamente plasmado por Haynes en su película.

Maquillaje, ojos pintados con purpurina y botas con plataforma, eran las máscaras tras las que se escondían y a la vez con las que provocaban aquellos que intentaban gritar al mundo que estaba prostituido y con él la máxima expresión de libertad de los jóvenes, la música, y reaccionaron con el glamour y la exhibición de sus cuerpos con ropas sugerentes que dejaban al descubierto gran parte de sus cuerpos. Los roqueros del glam, con su gasa y su tafetán eran los mensajeros, en un universo bisexual creado por ellos. "Ahora la gente resuelve las cosas a puñetazos,-dice Mandy años más tarde-, en 1972 sólo bailaba. Las imágenes no caminan siempre en la misma dirección que las palabras de la mujer de Slade: ante declaraciones como las del músico que confesaba su bisexualidad muchos periodistas abandonaban la sala de prensa, mientras en las casas los padres se avergonzaban. Hoy se camina en dirección contraria a la que preconizaron los jóvenes influenciados por la revolución hippie de la década de los 60. Muchos practican el amor libre, pero no hacen de ello su estandarte ni está en sus cálculos enfrentarse a adultos como Javier Ocaña, a quien le parece que el cineasta profundiza poco. Quizá vivamos en mundos distintos.







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