El año más violento. J.C. Chandor en TV.








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Crítica:


Cuando ya han transcurrido casi diez años desde que cayó Lehman Brothers aquel aciago 15 de septiembre de 2008, que supuso una catástrofe económica que marcó el inicio de una crisis económica de la que el mundo entero no ha logrado resurgir, el joven que llevó este hecho a la pantalla, J.C.Chandor, en un film magistral con el que debutó, Margin Call, (2011),  al que siguió All is Lost (Cuando todo está perdido, 2013), una odisea que ha triunfado como lo hiciera su opera prima, que narra la hazaña de un hombre solo que lucha contra la fuerza del inmenso mar y le gana la batalla, regresa a la pequeña pantalla con su tercera película A Most Violent Year (El año más violento, 2014). Esta película se puede ver en el videoclub gratuito de ONO, y conocer algo más al cineasta al que Joshua Rothkopf define como un joven cuya carrera parece ser la más prometedora en el cine americano: la de un cineasta urbano, en sintonía de tiempo y lugar con la economía actual, que mira al trono vacante de Sidney Lumet. (A Most Violent Year. Time Out ). Desde 2014 no ha presentado un nuevo proyecto.

Se ha dicho también que el joven realizador se está abriendo un espacio para convertirse en el cineasta experto en el análisis de la política de su país, y no sólo porque nos muestra las zonas hundidas y marginales de la city, el deterioro del suburbano, una pizarra en la que ya no quedan huecos y los graffitis se sobreimponen unos a otros, sino por la denuncia clara, contenida y elegante de la práctica imposibilidad de los empresarios de hacer crecer sus negocios y hacer realidad el sueño americano, en la tierra de las oportunidades, sin cometer un montón de delitos, entre los que se encuentran la evasión de impuestos, el blanqueo de dinero y las zancadillas a un recién llegado que se llama Morales, al que sus camaradas recuerdan los años de sufrimiento de sus antepasados para llegar al lugar que ocupa él, y que con frecuencia los ha llevado a la cárcel.

La justicia y la policía roba-gallinas están más expectantes y atentas a los que progresan, dispuestos a hacerles favores con el objetivo de cobrárselos cuando estén en la cima de la política, a la que llegan los hombres más poderosos, que a hacer cumplir las leyes y proteger a quienes son víctimas de los múltiples delitos contra la vida y la propiedad. Julian (Elyes Gabel) , el joven  conductor de un camión- cisterna que transporta combustible, hecho que lo convierte en la víctima propiciatoria de los cacos más pobres todavía que él, desempleados a los que les resulta fácil atracarle y vender el producto robado a los grandes empresarios a muy bajo precio, se erige como el Jean Valjean moderno, que debe pagar con su vida o con la cárcel el haber cometido el error de defenderse, aterrado, de quienes ya lo mandaron gravemente herido al hospital, con una pistola. Morales se niega a que sus hombres lleven armas, una línea roja que no piensa atravesar, porque supone un aumento de la tensión que no favorece a sus empleados. No todos ellos piensan así; tampoco su mujer.

Chandor nos presenta con una fotografía ensombrecida, oscura, tanto como el objetivo de su denuncia, de forma elegante, contenida y con pretensiones de autor, el lado turbio de la actividad empresarial, que se aleja de forma determinada y firme de los despachos brillantes de los thrillers habituales, en los que reina una actividad desbordante, que florecen en Manhatttan no siempre dentro de los márgenes que marca la ley, como demostró en Margin Call. Para conseguir este clima de realidad, que no se aleje de lo cotidiano y no celebre el mundo de los negocios, se apoya en dos sólidos pilares: Oscar Isaac, el alter ego de Al Pacino, el hombre duro y resuelto que pretende conseguir sus objetivos con honestidad, pero al que no le tiembla el pulso, ni muestra temor jamás. Un gran descubrimiento, que ha recibido la atención que se merece de los certámenes cinematográficos. Frente a él, su partenaire Jessica Chastain, una mujer capaz de representar cualquier papel, casi siempre de fémina dura, y que ahora une otras cualidades como el pragmatismo indolente y menos puritano que el de su marido. Hija de un mafioso. carece del prurito y las prevenciones morales de su esposo, que llega a comprender que hará siempre su trabajo siguiendo el camino más correcto. Un adverbio que introduce cierto matiz a la integridad mantenida hasta que las instituciones y el colectivo empresarial se unan para obligarlo a doblar la cerviz o tener que sufrir la ruina de sus negocios y el fin del bienestar de su familia.




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