The Party. Sally Potter.





SI NO EXISTIERA SALLY POTTER HABRÍA QUE INVENTARLA.


Ficha técnica, Intérpretes, sinopsis, lo que se dice, cartel y trailer. (Pinchad aquí)


Crítica:




Dice Luís Martínez en el tagline de su reseña de la proyección en la Berlinale  del film de Sally Potter, que la inglesa divierte. Si la denuncia que hace la cineasta londinense señalando con su dedo índice a su propio país divierte, ya no hay que preguntarse por qué a la sociedad europea le va tan mal. Con la puesta en escena menos clásica, cuestiona el equilibrio y racionalidad del ciudadano europeo, con el cámara prácticamente tirado en el suelo para obtener los planos tan aberrantes como las conciencia de los, hasta ahora, hombres y mujeres más progresistas del mundo, o alternando los picados y contrapicados extremos que van reflejando la situación por la que van atravesando los congregados, pasando de triunfadores a perdedores al segundo, en la casa de una mujer, perteneciente al partido laborista que va a ser nombrada ministra en un gobierno,  si no de coalición, si de cierta colaboración entre el partido de 'izquierdas' británico y los conservadores y tories ingleses que han corrompido todo lo corrompible, desde la corona hasta a los representantes de los sin techo y marginados, cuya situación extrema denuncian tanto Ken Loach como Mike Leigh. Su máximo referente para poner en escena este relato es uno de los más grandes cineastas del siglo XX: Luís Buñuel, y, en concreto, su gran película 'El Ángel Exterminador': los invitados van entrando en la casa y, a medida que los conflictos se van agudizando acuden a soluciones extremas, sin contemplar la posibilidad de abandonar la casa.  Si ante las revoluciones de la década de los 60, el cineasta aragonés mostró a la clase burguesa del momento dominante paralizada, incapaz de salir de la situación en la que se encuentra, arrinconada en unos salones sin barrotes de los que no podían salir, Sally Potter nos la muestra en una situación de esclerosis múltiple incapaz de remontar.






El hecho de que  hayamos podido  pensar, aunque solo sea como hipótesis, que hemos superado la democracia, y estamos en la época de la posmodernidad, que para decirlo en roman paladino es la mentira, el engaño más profundo, es divertido, hace casi imposible que podamos llegar a  comprender la extrema dramatización del giro final, que se podía haber resuelto de otra manera, pero que Sally Potter ha preferido plantear así para ganarse a un público poco aficionado a que le creen problemas el fin de semana, y que prefiere la satírica inmovilización a que los somete el cineasta aragonés. Pero no es solo eso. El film arrasa todo, y, en especial a la clase intelectual, cuyas escasas ganancia, obtenidas en clases en diferentes universidades se equiparan con los de aquellos que especulan con humo, estableciendo un combate entre las capacidades del individuo y su empoderamiento por razones exclusivamente monetarias. Luis Martínez desgrana los múltiples problemas que Potter aborda disparando contra todo: El feminismo, la progresía, la maternidad, la lealtad...Estaríamos dispuestos a reirnos, sin desdeñar las mayores dosis de sadomasoquismo (ver apalear a un enfermo terminal no tienen nada de divertido).  si no nos fuera mucho en ello.





Quim Casas insiste en la diversión que le proporciona el film, que no pienso discutir, porque cada individuo tiene su particular sentido del humor, Estoy de acuerdo con él, sin embargo, cuando afirma que Sally Potter "recupera parte de su esplendor perdido. Funciona bien en su traslación de una situación dramática a la comedia negra pasando, y no de puntillas, por la crítica a la burguesía progresista, al feminismo, la familia, el capital o el Brexit..." La crítica norteamericana no entiende bien la situación de la política y la corrupción que ha extendido sus ramificaciones en el viejo continente hasta el banco azul donde se sientan los ministros (bastante tienen con entender a Trump, que no es poca cosa), sin entender la peculiaridad de los atentados que se producen cotidianamente a la democracia, en la que el dinero está comprando las voluntades de la inteligencia, el humanismo, que generalmente se ha asociado a la izquierda o la lucha por las libertades, cuando la mayor parte de sus defensores han pasado por la cama de los gobiernos conservadores, incluidos miembros de la corona, lo que provoca un ataque de cuernos del dinero conservador, que ve como se producen nuevas alianzas del dinero sin apellidos y los que hace apenas 200 años se erigieron en defensores de la libertad, fraternidad y la igualdad. Muy triste

Un film imprescindible que no te puedes perder.





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