Whismaster. Crítica






CUENTOS DE HADAS:ELUDIMOS EL HORROR MEDIANTE FICCIONES, NOS INVENTAMOS HISTORIAS LÁMPARAS MÁGICAS PARA QUE LOS NIÑOS PUEDAN DORMIR...



Ficha técnica, Intérpretes, sinopsis, lo que se dijo, fotografías, cartel y trailer.


Una estudiosa del folklore se encarga de adiestrar a Alex, la protagonista femenina del film, oponente a la personificación del Djinn, en el sentido exacto de la naturaleza de los genios, lo que hay detrás del cuento de Aladinouno de los relatos más poderosos de 'Las Mil y una Noches' : "En los viejos escritos, los Djin (una raza creada después de los ángeles y antes de los hombres, potentes, mágicos y malignos; más antiguos que nuestra historia, más fuertes que nuestra imaginación ) son lo que siempre hemos temido, una raza de seres totalmente inhumanos (lo cual no significa que pertenezcan a nuestra especie, si lo tomamos como una metáfora), cuyo objetivo es usurpar este mundo para apoderarse de él,guiados por una antigua e interminable malevolencia". En lo que falla Robert Kurzman es en la materialización del espanto que parece querer representar; el Djinn Nathaniel Demerest, encarnado por Andrew Divoff  se asemeja con frecuencia al 'hada madrina borde' del chiste que a un terrible monstruo. Especialmente memorable es la secuencia en la que le pregunta a una dependiente de una tienda de ropa si le gustaría ser siempre joven y guapa. Cuando esta le responde tímidamente que sí,  la convierte en un maniquí.

No es la única vez que el cine ha abordado el tema de los genios recluidos en lámparas (o cualquier otro objeto; aquí en un ópalo), que conceden tres deseos,y  no son precisamente benéficos. Hace poco tiempo hicimos un post sobre un film, 'Siete deseos', que dirigió John R,Leonetti, en el que estos seres malignos, generalmente orientales y pre-islámicos se cobran cara las satisfacciones de las fantasías de los hombres.Un relato que tiene un precedente ilustre,'Aladino y la lámpara maravillosa' , que forma parte de 'Las mil y unanoches'.Un film que ni satisface a los amantes de Poe, por la trivialización de la muerte, ni a los lovecraftianos por la cutrez en la creación de los monstruos.

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