La forma del agua se lleva cuatro estatuillas, incluidas las que premian la Mejor Película del Mejor Director.




LA VIDA ES EL NAUFRAGIO DE NUESTROS PLANES


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Esta madrugada Guillermo del Toro se alzó con cuatro estatuillas en el Teatro Dolby de Los Ángeles, - Mejor Película, Mejor Director, Mejor Banda Sonora, para Alexandre Desplat, y Mejor Diseño de Producción para Paul Denham Austerberry -, lo que provocó cierto disgusto entre los partidarios de Greta Gerwick, incapaces de entender la falla que se extiende entre el film del mexicano, y los demás títulos que habían acumulado nominaciones. No sé si poniéndose la venda antes de la herida y ante los rumores que podían correr del resultado conciliador del certamen, alguien incluyó a músicos como Alexandre Desplat en la nómina de los tecnólogos. Sin embargo no cabe la menor duda de que, desde mi punto de vista, Guillermo del Toro había puesto todos sus conocimientos y los recursos de la industria al servicio de una idea que toma forma en su película, demostrando a la par que en su canto a la diferencia, al respeto del otro, no habrá nunca muros suficientemente altos que impidan ni ahora ni en el futuro que las corrientes culturales y de entendimiento entre los hombres sean aisladas en los territorios geográficos en los que el hombre nace por accidente, aunque se empeñen todos los Donald Trump del Mundo.




De este modo se expresó Guillermo del Toro, cuyo oscar por 'La forma del agua' es " el cuarto para un director mexicano en los últimos cinco años. Lea dos veces esa frase. Del Toro ha conquistado la élite de Hollywood con una fábula con todos los elementos para no haberse hecho nunca, como bromeó desde el escenario. “Soy un inmigrante, como mis compadres y como muchos de vosotros”, dijo. La película tiene además cierto simbolismo sobre la aceptación del otro. “Una de las mejores cosas que hace nuestra industria es ayudar a borrar las líneas en la arena”, dijo Del Toro." 1




La tan esperada película escrita y dirigida por Guillermo del Toro, una producción de Double Dare You, distribuida por Searchlight Pictures, está protagonizada por Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Doug Jones, Michael Stuhlbarg y Octavia Spencer. La forma del agua es, como casi todos los relatos del mexicano,  un cuento de hadas sobrenatural, ubicado en un espacio y un tiempo concretos: la Norteamérica de 1962 en un periodo de Guerra Fría. La acción se sitúa en un laboratorio oculto de alta seguridad del gobierno, donde trabaja la solitaria Elisa (Sally Hawkins) que se halla atrapada en un soledad continua. Su vida cambia para siempre cuando, junto con su compañera Zelda (Octavia Spencer), descubre un experimento clasificado como secreto. Guillermo del Toro logra la fusión de dos géneros importantes: el de las clásicas películas de monstruos, amables o de terror, y el cine negro, una simbiosis que consigue a través de una historia de amor que no se parece a ninguna otra" y que nos permite explorar nuestras fantasías, los misterios que no podemos controlar y los monstruos cotidianos a los que nos debemos enfrentar.





Del Toro comienza su cuento sumergiéndonos bajo el agua, para lo que se sirve de toda la gama cromática del verde, inspirándose en el cine europeo de Tarkovsky, y muestra las heridas de la materia en la herrumbre que corroe todo al contacto con el líquido elemento, y deja su huella en las paredes, los tapizados, el instrumental del laboratorio. Sólo las limpiadoras restablecen de nuevo el equilibrio eliminando del espacio las heces y los orines, pero también la sangre y las huellas, y haciendo habitable un mundo sumergido en los secretos y las traiciones propios de la guerra fría. Pero también vemos a Jean-Pierre Jeunet en la sonrisa límpida e inocente de Elisa, en su aparente indefensión, que durará hasta el giro final que cambia la percepción del público.





Con los recursos a su disposición convierte todo el filme en un acto de inmersión asfixiante, en el que zambulle a su público en un mundo de los años 60, lleno de elementos que nos resultan muy reconocibles –poder violencia, intolerancia, así como soledad, determinación y sorprendentes y emocionantes conexiones– y una extraordinaria criatura que no identificamos en absoluto. Un inexplicable "activo" biológico del Gobierno de Estados Unidos, una mujer de la limpieza muda, sus mejores amigos, espías soviéticos y un audaz robo, son elementos que van a desembocar en un singular romance que excede los límites más inconcebibles. Un ser anfibio, envuelto en el misterio que ha sido arrastrado desde aguas profundas y oscuras, y que parece poseer las fundamentales cualidades adaptativas del agua, tomando la forma física de cada humano con el que se topa, y dando réplica también tanto la agresividad como el insondable amor. Dentro de la narrativa audiovisual de Del Toro, temas como el bien y del mal, la inocencia y el peligro, lo histórico y lo eterno, la belleza y la monstruosidad, se entrelazan unos con otros, revelando que ninguna oscuridad puede vencer totalmente a la luz. (Foxprensa.es)





Natural de Guadalajara, Del Toro se nutrió desde la infancia de la infinitud de cuentos poblados por fantasmas, películas de monstruos y leyendas, lo que exacerbó su particular y extremadamente imaginativo mundo fantástico. Cuando comenzó a escribir y dirigir películas, todas estas influencias confluyeron dando lugar a su propio y visceralmente expresivo estilo visual, que parecía conectar directamente con la psique humana. Conocido por sus tres películas rodadas en español, que reinventan y cambian drásticamente la propia noción de género, (la ganadora de múltiples premios de la Academia El laberinto del Fauno, Cronos y El espinazo del diablo), con cada uno de estos filmes revive su fantasmagoría que transita por los peligros morales y físicos de un mundo lleno de corrupción, autoritarismo y guerra. La forma del agua, continúa esa tradición, pero en esta ocasión la acción tiene lugar en la América socialmente dividida de los años 60, al borde de la guerra nuclear y de radicales cambios culturales. Del Toro zigzaguea por el vertiginoso paisaje del enamoramiento, cuando una solitaria mujer, de traumático pasado, descubre un amor tan abrumador que desafía la desconfianza, el miedo y la biología.





El hecho de que los dos protagonistas de la película no hablen, al menos de forma convencional, realza la historia de amor eliminando los problemas de comunicación que a menudo interfieren en las relaciones humanas, realzando la incomunicación de la otredad, la que sufre el diferente por cualquier razón, ya sea por su lugar de procedencia, su orientación sexual o el color de su piel, que acaban uniéndose y derrotando al que nunca fracasó, interpretado por Michael Shannon, un actor de método, capaz de sacar adelante cualquier papel ordinario, y cuya forma rígida, dura y disciplinada de trabajar lo convierte en el perfecto cancerbero, el contrapunto de la bondad debilitante que representan Sally Hawkins y Richard Jenkins, en la que, en realidad, reside su fuerza, para amparar con su fragilidad al monstruo con el que se identifican, perseguido tradicionalmente por muchedumbres armadas con horcas, alarmados por su diferencia, lo que los obliga a vivir solos en un estado de degradación, que les permite identificarse con los excluidos.





El más desgarrador de todos estos seres era el humanoide anfibio de 'La mujer y el monstruo' (1954) de Jack Arnold, protagonizado por Ben Chapman (en tierra) y Ricou Browning (bajo el agua). "Del Toro quería subvertir el concepto de monstruosidad con una historia de amor completamente entregada a hacer que el protagonismo recaiga en la criatura y que los seres humanos alineados contra ella sean las verdaderas fuerzas de la siniestra oscuridad. El viaje que Elisa emprende desde la soledad y la impotencia hasta su transformación en heroína que asume enormes riesgos, conforma el eje central de la película, hecho aún más extraordinario puesto que el papel prácticamente no requiere palabras. Tras quedarse muda debido a un trauma infantil, Elisa se comunica mediante la lengua de signos americana (en inglés, American Sign Language, ASL), sin embargo, sí que es capaz de expresarse efusivamente cuando se encuentra con la extraña criatura acuática que está retenida en el laboratorio gubernamental donde trabaja como limpiadora." (opus cit.). Para desempeñar el papel del monstruo ha vuelto a confiar en Doug Jones que ha representado el papel del otro en sus películas.






Un poema cierra el film, uno de los mayores homenajes al cine en todas sus formas, público en las salas, doméstico en las televisiones de los hogares, y permite al espectador comprobar hasta qué punto se ha visto involucrado, se ha sentido concernido por la atmósfera generada por el realizador y su equipo:


“El agua adopta la forma de lo que sea que la contenga en ese momento, y aunque el agua puede ser algo muy apacible, también es la fuerza más poderosa y maleable del universo. Así es también el amor, ¿verdad? Independientemente de la forma que tenga aquello en lo que depositamos nuestro amor, éste se adapta, ya sea a un hombre, a una mujer o a una criatura”.
--Guillermo del Toro sobre LA FORMA DEL AGUA





1.Pablo Ximénez de Sadoval. La Academia se vuelca en el reconocimiento del movimiento #MeToo y de los cambios de cultura dentro de la industria del cine. Diario 'El País', 5 de marzo de 2018.

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