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Johnny B.Zero

sábado, 28 de abril de 2018

Recuerdos desde Fukushima. Doris Dörrie.










¿POR QUÉ ESTÁS AQUÍ? ¡PORQUE SOY GILIPOLLAS! PORQUE PENSABA QUE ME SENTIRÍA MEJOR DONDE LA GENTE LO PASA MAL, PORQUE SOY UNA CHICA ALEMANA IDIOTA, ARROGANTE Y MALCRIADA.

¿qué harías entonces si todo tu mundo hubiera dejado de existir?




Ficha técnica:


Título original: Grüsse Aus Fukushima
País: Alemania.
Año: 2016.
Duración: 104 minutos.

Dirección: Doris Dörrie.
Guión: Doris Dörrie.
Casting: Sadami Hwang.
Dirección de Fotografía: Hanno Lentz.
Música: Ulrike Haage.
Edición:Frank Mûller.
Sonido original: Giles Khan.
Dirección artística: Sango Nakamura.

Diseño de Vestuario: Tony Crosbie, Katharina Ost.
Maquillaje: Tatjana Luckdorf.


Productores: Harald Küger, Molly Von Fûrstenberg.
Productor asociado: Ruth Stadler.
Coproductores: Rolize GMBH & Co.KG, Constantin Film Production GMBH, Caroline Von Sender, ZDF, Olaf Grunert, ZDF/ARTE, Andreas Schreitmüller, ARTE,
Compañías: 20th Century Fox, Olga Filmproduktion, Majestic Filmverleih. , en coporducción con Constantin Film, ZDF, Arte.


Intérpretes:


Rosalie Thomass: Marie.
Kaori Momoi: Satomi,
NamiKamata: Nami,
Moshe Cohen: Moshe,
Honsho Hayasaka: Jushoku,
Nanoko; Yuki,
Aya Irizuki;:Toshiko,
Thomas Lettow: Jonas,


Sinopsis:


La joven alemana Marie (Rosalie Thomass) escapa a Fukushima para cambiar su vida, trabajando con la organización humanitaria Clowns4Help, y espera llevar alegría a los supervivientes del desastre nuclear de 2011, algunos de los cuales todavía viven en refugios de emergencia. Marie pronto se da cuenta de su absoluta incapacidad para la tarea de hacer la tragedia menos ardua, pero en lugar de huir decide quedarse con la madura y cascarrabias Satomi (Kaori Momoi), la última geisha de Fukushima, que por voluntad ha decidido retirarse a su casa en ruinas en la zona originaria de exclusión radioactiva.  Dos mujeres que no podían ser más diferentes, pero que - cada uno a su manera - se encuentran atrapadas en el pasado y deben aprender a liberarse de la culpa y la carga de la memoria.


Lo  que se dice:



El film  ha sido muy bien valorado por una crítica rendida a los pies de una cineasta que ha hecho gala de sus merecimientos..  La media que le otorga la página Filmaffinity es elevada, 6,7, aunque es honesto aclarar que se obtiene de tan solo 113 votos, como ocurre con este cine de los márgenes, en este caso localizado en países desarrollados como Alemania y Japón, que entra en la cuota que las grandes compañías hollywoodienses fomentan para satisfacer las exigencias de una élite minoritaria pero de carácter global, lo cual, con frecuencia se traduce en más de una recriminación  a los realizadores que se aburguesan en los propios países de origen.







Jordi Costa, como no podía ser de otra manera, pone alguna objeción a una crítica positiva y en la propia entradilla le hinca el diente: "Al resultado, que huye de engolar la voz, le hubiese venido bien en cambio algún suministro de chispa o de cierto fuego interior Otros. " (1) Claro que es pedirle peras al olmo si tenemos en cuenta que estamos ante un proyecto germano, localizado en Japón, mucho más capacitados para el empleo de la razón descarnada que para la exaltación de las pasiones, si bien a la propia Doris Dörrie se la acuso de dulzona en 'Cerezos en flor' (2008). Más adelante, el crítico enfatiza  el papel que algunos occidentales atribuyen a "Japón como lugar de expiación y renacimiento: los devastados paisajes son, por un lado, una puerta abierta a la disolución de la identidad, al purificador proceso de olvidarse de uno mismo y, por otro, una zona de imantación para los fantasmas, metafóricos y literales."




Alberto Bermejo pone el acento en el aprendizaje, poniendo de relieve que "es mutuo, (ya que) la joven aprende a relativizar y a asomarse a cierta espiritualidad y la mayor a permitirse una libertad que la libere en parte de las rígidas normas de la tradición. Dörrie contrarresta la trascendencia de la situación con generosos destellos de buen humor, apoyándose en la buena química entre Rosalie Thomass y Kaori Momoi, en una propuesta paradójicamente positiva, sutilmente optimista, en contraste con la desolación del entorno." (2)





Estoy plenamente de acuerdo con Antonio Weinrichter cuando afirma que "Lo más bello de la función es el proceso por el que estas dos mujeres acaban entendiéndose"


Crítica:


Doris Dörrie aborda con frecuencia la cuestión de la marginación de que son víctimas los individuos más mayores de una comunidad, una pesada carga para la población activa, que se hace visible en la zona cero de Fukushima, que ha sufrido una catástrofe nuclear y un tsunami que la ha arrasado. Los jóvenes han huido y algunos han dejado solos a su progenitores, que desconocen incluso su dirección; ese tipo de violencia cultural del que se la sociedad está tomando conciencia y al que se ha dado un nombre, edadismo, para hacerlo comprensible constituye el bacground de la historia, como veremos. Envejecer y morir , como decía el poeta Gil de Biedma, es el único argumento de la obra, una realidad de la que los jóvenes deben tomar conciencia. Otro pensador ilustre, Enrique Tierno Galván, advertía que el hombre vive como si fuera inmortal, como si esta realidad no le fuera a alcanzar nunca. Cuando Marie, que huye de un gran error que le ha cambiado la vida y ha generado múltiples fantasmas en su interior, se encuentra con un muro de frialdad e incomprensión de unas personas de edad avanzada que no son capaces de sentir emoción ante los gestos desgarradores de un mimo de 'Payasos sin fronteras', precisamente en el país del minimalismo y de la existencia de danzas tradicionales muy expresivas. Sólo una mujer desesperada, la última geisha, atormentada por demonios similares a los de la chica alemana, aunque, en principio acoge a la joven a regañadientes, pronto comprenderá que juntas pueden seguir el camino de la recuperación que les permita vivir su vida y liberarse de los fantasmas del pasado.





Doris Dörrie idealiza en sus películas Japón y sus costumbres como un instrumento de expiación de los errores propios, de la liberación de los fantasmas, aunque en 'Recuerdos desde Fukushima' parece dejar claro que los consejos que Satomi da a Marie no le son de utilidad cuando sus monstruos la atormentan y recurre a la sal como un antídoto, a la superstición para ahuyentarlos, dejando al descubierto a la cineasta y a la influencia del pesimismo que Shopenhawer insufla a sus paisanos, la creencia de que  las cosas no mejoran con el tiempo, sino que simplemente cambian. De nuevo la relación fraternal entre la  mujer vieja y la mujer joven, ambas no solo desengañadas, sino atormentadas, es contemplada por la mirada de otra mujer, una fémina como Doris Dörrie, que se enfrenta  sin complejos y con una fina ironía a las relaciones entre los individuos, con independencia de su  sexo, su edad o su situación económica.



(1) Zona de fantasmas. Diario 'El País, 28 de diciembre de 2017.
(2) 'Recuerdos de Fukushima': lecciones del desastre. Diario 'El Mundo', 28 de diciembre de 2017.
(3) Crítica de Recuerdos desde Fukushima: Educar para la supervivencia. Diario ABC, 29 de diciembre de 2017.







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