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Johnny B.Zero

miércoles, 18 de abril de 2018

Un sol interior. Crítica




El enamorado está en la 'desrealidad' y siente como una ilusión todo lo que el mundo llama la prosaica realidad; el enamorado se siente prisioner de esta inadaptación punzante. (exctracto de David Felipe Attanz en el Huffington Post)



Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice, cartel y trailer. (Pinchad aquí)



Pocas veces ha sido peor interpretada una consigna que lanza un asesor sentimental (ignoramos si es psiquiatra, psicólogo o psicoanalista, pero sabemos que acaba de romper su pareja y está más desorientado que sus potenciales pacientes; el resto entra de lleno en el spoiler). El sol interior puede ser sustituido por 'open', una vocablo inglés que el especialista pronuncia más veces, un lema que en realidad aconseja a Isabelle estar abierta a cualquier oportunidad que le salga al paso para atrapar un poco de felicidad. Pero, mientras ellos necesitan hablar, buscar en la mujer su lagrimero; ella, consciente de que el tiempo se le escapa, quiere pasar a la acción, comprometer al hombre en una relación permanente y satisfactorio.






Su tránsito de cama en cama es una forma de reflexionar en este viaje en torno a la insatisfacción que se produce, superada la cincuentena, cuando hombres y mujeres han asentado los cimientos de su existencia y, a lo sumo, buscan un poco de aire fresco en cada  relación clandestina en días de trabajo, para recuperarse de una vida alienante en la que los fines de semana los pasan con su mujer y sus hijos en un chalet, no siempre adquirido con procedimientos confesables. Sólo se encuentran al alcance de una mujer libre y liberal los que, en plena crisis de los cuarenta dudan de todo o no han solventado sus problemas de identidad o su estabilidad económica y, más que amigos, tienen colegas.




En la última secuencia vemos a Isabella y su especialista en temas sentimentales en diferentes dimensiones: ella, que se debate en la angustia de empezar a comprender que lo que espera no es real, y que el problema siempre es el 'después', aunque todavía muestra una sonrisa en cierto modo idiotizada ante un hombre que está desandando el camino de la ilusión. En su recorrido vital, los hombres quieren hablar, desahogarse, las mujeres quieren actuar, llevarlos a su terreno, atrapar su ilusión y hacerla realidad. ¿De qué hablan el especialista y su paciente ?
















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