Esposas frívolas. Erich von Stroheim. Ficha técnica




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Ficha técnica:


Título original: Foolish Wives.
País: Estados Unidos.
Año: 1922.
Duración: 117 minutos.

Dirección: Erich von Stroheim.
Guión: Erich von Stroheim.
Dirección de Fotografía: Ben Reynolds, William Daniels.
Título: Marian Ainslee y Walter Anthony.
Música: extradiegética.
Edición: Erich von Stroheim.

Compañías: Universal Pictures.

Intérpretes:


Miss Dupont:  su esposa,
Maude George: Olga Pechtnikoff,
Mae Busch: Princesa Vera Pechtnikoff,
Erich von Stroheim: Conde Sergio Karamzin, Capitán 3º de Husares, armada del imperio ruso.
Al Edmunsen: Pavel Pavlich,
Cesare Gravina: Cesare Ventucci, falsificador.
Malvina Polo: Marietta, su hermana medio-ingeniosa.
C.J.Allen: Albert I, Príncipe de Mónaco.


Sinopsis:


Un vividor se hace pasar por un conde ruso en Montecarlo e intenta seducir a una distinguida dama norteamericana que pasa sus vacaciones con su marido, un destacado diplomático. Jean Renoir declaró que ver esta película fue decisivo para su futura carrera cinematográfica.


Algunas notas sobre el film:


Después de 'Maridos ciegos', un relato ubicado en los Alpes, Erich von Stroheim realizó 'Esposas frívolas', casi con el mismo tema, cambiando el escenario y trasladándose a Montecarlo, donde Stroheim interpreta el papel de un clavera vividor. Ambas películas se enmarcan en el periodo Pre-Code, anterior a la entrada en vigor del llamado 'Código Hays', en honor de William Harrison Hays, Director de la MPPDA (Motion Picture Producers and Distributor of Amércia), que se encargó de sacar adelante el mayor proyecto de código censor realizado hasta el momento, escrito por David Lord, sacerdote jesuita, Martin Quigley, periodista y editor, ferviente católico seglar y Joseph I.Breen, católico de origen irlandés. Al contrario que sus camaradas, Hays "adolecía de ambición beligerante, en cambio mantenía vivas sus ganas de recibir y repartir dividendos, prebendas, regalos y sobornos varios. Y vanidoso sin remedio, conocido como el "zar del cine" aspiraba incluso a una posición moderada en el centro del arco político.

El Código se dividía en doce apartados que contemplaban espacios tan variopintos como el tráfico de drogas, el uso de bebidas alcohólicas, asesinatos, expresiones vulgares, profanas u obscenas (incluyendo ejemplos) sentimientos nacionales y respeto a las banderas, títulos de películas, reverencia a los ministros de culto o celebraciones religiosas y temas repelentes como ejecuciones, torturas, brutalidad o esclavitud y operaciones quirúrgicas. Tras un prólogo que ensalza el 'carácter sagrado de la institución del matrimonio y el hogar, se enumera todo aquello que no debe ser tratado en una película: El adulterio no debe ser tratado explícitamente, ni justificado, ni presentado bajo un ángulo atractivo. Las escenas de pasión no deben ser introducidas si no son absolutamente esenciales en la intriga. No se mostrarán besos, abrazos demasiado apasionados, poses o gestos sugestivos. La seducción, la violación, no deben mostrarse nunca de forma explícita. No son temas a tratar en las comedias.

Las perversiones sexuales, sobreentendidas o no, están prohibidas. La trata de blancas, no debe ser representada. La miscegenación o relaciones sexuales entre individuos de razas diferentes, está prohibida. Los órganos sexuales de niños no se enseñarán nunca. Los partos no se mostrarán, ni de hecho ni en silueta. La higiene sexual y las enfermedades venéreas no son temas de representación cinematográfica. En cuanto al vestuario se estipula lo siguiente: El desnudo integral no se admite en ningún caso. El desvestimiento/quitarse la ropa, se debe evitar si no es indispensable para la intriga. Las exhibiciones indecentes y ordinarias están prohibidas, así como enseñar el ombligo. Los vestidos de baile que permitan exhibiciones indecentes o movimientos inconvenientes están prohibidos. Aunque este código quedó rápidamente en papel mojado, como puede observar cualquier cinéfilo atento, de momento supuso cierto freno a las aspiraciones censoras de cada estado, pueblo o ciudad, y permitía que, al menos todos vieran una película parecida, pues los cortes no afectaban únicamente a alguna que otra imagen, sino a los diálogos, escenas o incluso secuencias enteras. En realidad lo que temían es al cine sonoro que no permitía una manipulación tan escandalosa como el silente. Se recomienda el amplio dossier elaborado por Dirigido por...(Diciembre 2012). (1)

Los mismos título de las películas, que se estrenaron en 1919 y 1920 respectivamente, muestran claramente en sus títulos que no hubieran pasado el examen del código, que poco a poco ha ideo quedando sin efecto, aunque en Estados Unidos se sigue practicando una forma de censura, aunque solo sea para que todos los estados vean la misma película. Desde las primeras imágenes se observa que éstas no defraudan las expectativas que los citados títulos habían generado, y que quizás expliquen el hecho de que el film constaba de 21 bobinas, de las que se eliminó un tercio antes de su proyección inicial, quedando al final del proceso tan solo siete. Durante cuarenta años la película ha sido conocida en su versión más corta, montada por Arthur Lennig para el American Film Institute, que representa un intento de hacer una reconstrucción lo más fidedigna posible. Se puede ver este título completo en Youtube.



(1) Las reglas del Código Hays. cinelodeon.com, 6 de enero de 2013.

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