La camioneta (The Van). Crítica.






Ficha técnica, sinopsis, lo que se dijo, fotografías y Cartel (Pinchad aquí)



Aunque Stephen Frears se niega a ser integrado en movimiento alguno o pertenecer a una generación determinada de cineastas británicos, así como que se haya ido decantando por un cine cada vez más amarillo y alejado del ser humano y los conflictos en los que se ve inmerso, como sentencian algunos al hablar de películas como 'La Reina y Abdul', (algo que no comparto en absoluto, como se puede ver en la crítica del film de cinelodeon), acaba reconociendo que tiene en común con algunos de ellos cierto modo de ver la vida, anarquizante y muy izquierdista, y la forma de trasladarlo a la pantalla ,que tiene concomitancias con el cine que hacen Ken Loach o Mike Leigh, cuando acercan sus objetivos a las personas, si bien lamenta que todos ellos y parte del pueblo británico fracasaron al enfrentarse a Margareth Thacher, y esa derrota  la padecen hoy los habitantes de las poderosas islas.

El cineasta inglés nos transmite una inapreciable visión de los trabajadores irlandeses, afectados por una de las crisis cíclicas, - el film está realizado en 1996 -, que afectan al sistema capitalista, y parece inspirado en textos como el 'Elogio de la pereza' de Paul Lafargue, o el poema de 'La gallineta' del cantautor Lluís Llach, que anteponen el hecho de ser hombre al de ser hombre con un suelo u hombre rico. El ser humano, dice irónicamente el yerno de Marx se hundió cuando pidió trabajo para todos y no ocio para todos.

En el pueblo de Barrytown el índice de paro es muy alto, pero los trabajadores, aunque lesionada su autoestima por la presión del entorno, gozan del ocio, comparten sus ratos libres, que son muchos, con sus compañeros en esas tabernas a las que John Ford dedicó un film, 'La taberna del irlandés', y vanaglorió en otro, como 'El hombre tranquilo', y son bien tratados por sus familias que procuran no hacerles sentir el peso de su condición de perceptores de subsidios (hay alguna excepción). Todo transcurre en este clima de calma, con sus ratos de felicidad, hasta que Bimbo, un panadero del pueblo, se queda sin trabajo y decide comprar, con el finiquito del despido, una furgoneta para vender patatas fritas, pescado, hamburguesas, algún dulce...Tan pronto como empiezan a ganar dinero se establece una división entre patrón y empleado; el supuesto empleado, que trabajó como un animal para poner en los caminos la ruinosa furgoneta, a la que ya habían puesto un motor que funcionaba,  se sindica y boicotea el negocio, que ahora es propiedad de su amigo, exigiendo diez minutos de descanso cada dos horas. Unas cuantas libras habían acabado con una amistad mantenida desde la infancia.

¿Cómo acaba esta historia? Como la puede acabar  un hombre como Stephen Frears, quien, sin aspirar a una intelectualidad impropia del tema, ni dejarse atrapar por una poética dulzona ni una fría política documentalista, nos han legado la crónica más humana, más cercana y más vital de un pueblo que sufrió la política económica de la 'Dama de Hierro', que creyó que una buena forma de entretenerlos era enrolarlos en una guerra por la posesión de unas islas muy lejanas a las tierras a las que ellos estaban pegados. El resultado de su lucha fue el goce de una protección de las personas todavía vigente en las Islas Británicas, que el Brexit y otra dama con menos firmeza que su predecesora, Theresa May, amenazan de nuevo, potenciando la insolidaridad de su pueblo con los que llegan de fuera en busca de un porvenir.


Stephen Frears ocupa la "cátedra David Lean de dirección de ficción" en la National Film and Television School (Escuela Nacional de Cine y Televisión) (1), quien al recibir el premio Aladroc a su carrera como cineasta, el 6 de junio del año en curso , en el marco del Festival de Cine y Música de Castellón, reconoció a su entrevistador de 'La Vanguardia' que si no hiciera cine estaría destrozado, y añade que: "tiene claro que quiere seguir contando "historias de la gente", porque pese a los tiempos "locos" que se viven en el cine con las carteleras inundadas de superhéroes, carreras de coches, dinosaurios y explosiones, (cree ) que todavía vale la pena abordar los relatos de lo personal porque "a la gente le gusta las historias sobre ellos mismos y sus vidas".. (1) Pero no demoniza el cine que no hace.








(1) Wikipedia.
(2) Stephen Frears: "Si no fuera director de cine estaría destrozado". Diario 'La Vanguardia', 9 de junio de 2018.

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