Los amigos de Peter. Ficha técnica y crítica.





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EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS

Francisco de Goya y Lucientes


Ficha técnica:


Título original: Peter's Friends.
País: Estados Unidos.
Año: 1992.
Duración: 102 minutos.
Género: Comedia.

Dirección: Kenneth Branagh.
Guión: Rita Rudner y Martin Bergman,
Dirección de Fotografía: Roger Lanser.
Música: Varios.
Editor: Andrew Marus. 
Director artístico :  Martin Childs.

Diseño de Vestuario: Susan Coates y Stephanie Collie. 
Supervisor de maquillaje: Peter Frampton.
Peluquero: Martin Samuel.

Productor: Kenneth Branagh.
Productor ejecutivo: Stephen Evans.
Productor en linea (director de producción o durante el rodaje): David Parfitt.
Co-Productor: Martin Bergman.
Diseño de Producción: Tim Harvey.
Samuel Goldwyn Company presenta a Renaissance Films Production


Intérpretes:


Kenneth Branagh: Andrew ,
Alphonsia Emmanuel: Sarah,
Stephen Fry : Peter ,
Hugh Laurie: Roger,
 Richard Briers: Padre de  Peter,
Alex Love: Paul,
Rita Rudner: Carol,
Tony Slattery: Brian,
Imelda Staunton: Mary,
Emma Thompson: Maggie.
...

Sinopsis :


Un grupo de amigos de una compañía teatral separan sus caminos tras graduarse en la Universidad. Diez años má tarde, uno de ellos invita al resto a pasar la Nochevieja en su mansión. El reencuentro traerá buenos recuerdos, pero en otros aspectos las cosas ya no son tan dulces y divertidas como antes.

Comentario:



Este fin de semana la prensa española ofrece un título emblemático del despertar del sueño de libertad sin límites que se gestó a finales de la década de los 60 del siglo pasado y afectó a todos los aspectos del pensamiento occidental. Tuvo lugar a un lado y otro del Atlántico y se manifestó en revoluciones como el Mayo Francés de 1968 o el Movimiento Hippie y se proyectó en un escaparate de lujo, el grupo más icónico del siglo XX, los Beatles, que comenzó con una banda de chicos más o menos modositos, peinados con 'largas' cabelleras perfectamente moldeadas, y dio un giro espectacular con dos de sus discos, 'Revolver' y Sargent Peppers (1967), en los que los niños habían evolucionado y habían llevado su expresión artística hacia la psicodelia y la presencia de las drogas en sus apariciones públicas y la reproducción de su imagen, que significaba el triunfo del estímulo de los sentidos, presente en las exhibiciones artísticas más vanguardistas.





Kenneth Branagh, que hizo su película en 1992, puso su foco precisamente en aquellos tiempos en los que el hombre despertaba con amargura del sueño que había propiciado la 'Revolución del Amor'. Personajes célebres como Rock Hudson, Freddie Mercury, Magic Johnson , entre otros, se confesaban ante la opinión pública como portadores de una nueva enfermedad que la humanidad desconocía y afectaba a su sistema inmunológico: el SIDA. En principio parecía afectar en mayor medida a los homosexuales, condición que ostenta el protagonista del film,  Peter (Stephen Fry),  al que un doblaje pacato de la película en España transforma en bisexual, a  pesar de las constantes protestas del personaje sobre su nula atracción por las mujeres. En el seno de la reacción popular surgieron los relatos más oscuros en torno a un mal que frenaba las ansias de libertad del hombre actual.




El realizador inglés, con una gran tradición en adaptación de obras de William Shakespeare, elige un medio social en el que se desenvuelve muy bien: una clase  alta, representada por Peter, heredero de una gran mansión británica y una fiesta señalada en el calendario cristiano, que parte de la fecha del nacimiento de Jesús: Nochevieja. Pero ahora, los antiguos amigos y compañeros llegan acompañados de sus nuevas parejas y sus conflictos. En su trayecto vital se han producido tragedias y fracasos profesionales y personales y ha quedado claro que, no en balde, tempus fugit  y que el hombre camina irremediablemente hacia su ocaso; Peter ya ha recibido la cita de la Parca, lo que no significa que cualquier otro lo adelante en el camino. Entretanto carpe diem y a disfrutar de la fiesta.




Kenneth Branagh, el cineasta irlandés,  nos regala  una de sus actuaciones histriónicas, teatrales, a las que nos tiene acostumbrados, independientemente del papel que represente. El resto del reparto hace bien su trabajo en esta película extraña, valiente en su momento, sometida a un proceso visual y una caligrafía shakesperiana, en la que, con demasiada frecuencia, su director olvida la fragmentación de la expresión audiovisual según la conveniencia del cineasta y la existencia de la cuarta pared, y se desenvuelve como si estuviera en el proscenio. El guión original de Rita Rudner y Martin Bergman acerca el film al espectador que se siente más a gusto con la literatura que con el séptimo arte, a cuyas representaciones sólo acude en busca de entretenimiento; no podemos olvidar que esa es una, aunque no la única, de las funciones del cine.




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