Vivir desesperadamente. Crítica.






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"una auténtica obra de arte basura..." 

Boston Phoenix



Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice, fotografías, cartel (Pinchad aquí)


Crítica:


De tanto en tanto van goteando en las tiendas especializadas en cine películas del mítico John Waters,  una de las cuales, 'Hairspray' (1988),  fue objeto de un remake políticamente correcto y bienpensante, dirigido por Adam Shankman en 2007, que se inspiro también en el musical de 2002, basado en el libro de Mark O'Donnell y Thomas Meehan, con música de Mark Shaiman, convirtiéndola en un emblema en favor de los norteamericanos negros y con exceso de peso. Fue protagonizada por un alucinante John Travolta, en el papel de Edna, madre de la protagonista, casada con Wilbur Tumblad, interpretado por Christopher  Walken, y una villana de lujo, un papel a cargo de Michel Pfeiffer. Personajes como la protagonista de 'Cosas de hembras' (1974), título deñiberadamente machista y corrosivo, suponen un antecedente del personaje que encarna Nikki Blonsky (Tracy Turnbald), que arranca esta historia del paraíso del cine trash.

Pero si Waters es generalmente un realizador iconoclasta y demoledor en 'Desperate Living' cruza todas las fronteras, atraviesa todas las líneas rojas y hunde a sus protagonistas de rostros purulentos, carnes que se expanden hasta la incapacitación del sujeto que las arrastra, sexo a cualquier edad y con cualquier persona, hasta tal punto trash y virulento que es dudoso que en la actualidad, en la que la alarma social levanta barreras a la expresión sin control, alguien osara hacer películas como ésta. La crítica de la moral burguesa o proletaria es voraz, aunque sus dardos se dirigen contra el fascismo, contra un ama de casa enloquecida, que mata a su marido con la ayuda de su sirvienta afroamericana y que poco a poco va cambiando el color de su cabello de rubio oscuro a negro intenso, hasta adoptar la indumentaria de un diablo.

Los filmes de Waters son considerados obras de culto por sus seguidores, que los avalan contra cualquier tipo de moralina social, verdaderos atentados contra los prejuicios y la discriminación de las personas en función de su sexo, origen, edad, religión o cualquier otra causa, pero difíciles de ver para quien nunca se ha aproximado a este cine de explotación.

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