En la playa sola de noche. Crítica.




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Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice, cartel, fotografías y trailer (Pinchad aquí)


Crítica:





Hamg Sang soo, de origen surcoreano, nacido en Seúl, pero de formación norteamericana, un país en el que alumbró su opera prima, The Day a Pig Fell into the Well (1996); si bien comenzó sus estudios de cine en la Universidad Chung-Ang, completó su formación en el  College of Arts and Crafts de California. por lo que su poética se encuentra a mitad de camino entre el cine oriental que realizaron con anterioridad cineastas como el japonés Ozu y el posmoderno cine indie occidental, creando una atmósfera híbrida de ambas culturas, localizando sus relatos en Corea, pero creando una atmósfera occidental mediante una música a cargo de Jeong Yong-jin, con resonancias de la que se hace en las antípodas de su país. Director de Festival se ha dejado ver por los certámenes más prestigiosos de Europa, ganándose la fama de ser uno de los autores más prolíficos del momento.





En la playa sola de noche es más notable por la forma que por el tema al que se enfrenta su autor, de carácter autobiográfico según sus comentaristas. Un retrato amargo sobre los efectos de la exposición pública en las relaciones interpersonales (Emilio M.Luna, Jordi Costa), en concreto el romance adúltero entre un director y su actriz protagonista, que convirtió el dolor de la esposa en mercancía de la prensa sensacionalista. Tras una media hora en la que vemos a Young-hee ( Min-hee Kim ) y  a su amiga  Jee-Young (Young-hwa Seo ) en un mercado, que deducimos que es de Alemania porque comen salchichas,-dicho esto con cierta ironía-, una economía comunicativa que produce tal ambigüedad que Antonio Weinrichter se lamenta de  que no se note que la acción se localiza en tierra germana. comienza una sucesión de planos muy largos, en los que la significación se concentra en el encuadre, recurriendo al montaje cuando es estrictamente necesario. El realizador utiliza entradas y salidas de campo, zooms, travellings laterales. y cualquier recurso que le permita expresar la soledad de la joven actriz, su escepticismo y su falta de perspectivas, sentimientos y percepciones de la realidad que se manifiestan en dilatados diálogos que se producen entre dos, tres o alguna persona más, y en los que el tono de la voz de la protagonista pone de relieve las modulaciones del discurso, acordes con los cambios en su estado de ánimo. Las salidas de tono de Min-hee Kim revelan que La chica que duerme sola de noche esconde tras su sonrisa dulce y apacible un perfil cruel y oscuro, un pasado por el que está pagando una elevada factura.






Algunas secuencias son de una ejecución verdaderamente sorprendente y notable, una firma indeleble de su autor, como la que se produce después de que la joven actriz introduzca por primera vez los pies en el agua del mar.Toda una lección para jóvenes realizadores sobre lo que se puede hacer con cuatro planos y unos cuantos trucos de magia, que crean un clima enigmático pero sereno que nos permite seguir unos diálogos en los que pesa más lo que se calla que lo que se expresa, en esa inmersión delicada y melancólica en el universo femenino, tanto en incursiones en el interior  de locales públicos, -la chica está en el lugar de paso -, de la ciudad que los personajes señalan como la más bonita de Corea, una afirmación que contradicen las imágenes, o exteriores de sus calles y la playa. Es curiosa la intromisión de las cámaras en la cotidianidad de la vida de los  ciudadanos, una presencia que de darse en el cine de occidente se podría interpretar como un indicio de algo más importante, mientras que en el cine de  Hamg Sang soo no tienen más significación que la necesidad de captar los  gestos más corrientes de los ciudadanos. Para un espectador de estas latitudes resulta cómica la presencia de un joven que limpia frenéticamente los cristales de las puertas que dan acceso a una terraza del hotel sin prestar atención a los ocupantes de la habitación, cuyos disparatados movimientos son correspondidos por los recién llegados con la misma indiferencia.


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