Ahora o nunca. Ficha técnica y crítica




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O NOS PLANTAMOS AHORA O NUNCA



Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice, cartel y trailer (Pinchad aquí)


Crítica:

Esta semana se ha incluido en la programación de televisiones generalistas española este film que dirige María Ripoll, un drama juvenil a la americana con toques castizos muy relevantes, una caspa que es muy difícil desterrar del cine español. La prensa no fue condescendiente, empezando por el crítico de 'El País', Jordi Costa, para quien " Ahora o nunca tiene el aspecto de una comedia artificialmente histerizada en la sala de montaje: el resultado es un artefacto chirriante que, de hecho, ya partía de cierto chirriante registro costumbrista." Pero no sólo muestra su disgusto con la forma, sino con el discurso subyacente: " A la película de María Ripoll, cineasta que nunca había tanteado este registro, se le escapa también el inconsciente: el uso de un uniforme de Francisco Franco como Deus ex Machina –objeto salvador y completamente desideologizado en la película- se antoja un desliz revelador, que permite asociar este trabajo con las claves de la comedia desarrollista de entonces. También resulta significativa la necesidad de aclarar una supuesta infidelidad que no ha tenido lugar: prueba evidente de que estamos en un territorio que, en lo moral, se sitúa mucho más cerca de lo preconciliar que de lo lubitschiano." (Histéricas nupcias. Diario 'El País' ).





Luís Martínez se hace una pregunta retórica en torno a  si puede ser malo que una película española triunfe y se contesta afirmativamente, diciendo que: "Los 55 millones recaudados por '8 apellidos vascos' empiezan a pasar factura. Se avecina una ola difícilmente controlable de imitaciones más o menos fraudulentas: la primera 'Ahora o nunca' con Dani Rovira como maestro de ceremonias. ¿Bodrio insoportable o simpático disparate ? " (Los límites de la españolada. Diario 'El Mundo).

La nueva moda de hablar de la gente como una entelequia populista se extiende ahora a las críticas de cine, a imitación de otros movimientos políticos o sociales. Dice Oti Rodriguez Marchante, crítico del diario conservador ABC;" Por diversos motivos, entre ellos porque parece que vive en el portal de al lado, Dani Rovira es el actor que con más facilidad conecta con el personal de la butaca. Aparece, y le hacemos sitio en la fila. Y por otros motivos, pero también muy explicables, María Valverde es la actriz que mejor transmite esa participación afectiva (empatía), aunque es ella la que te hace hueco a ti." ("Crítica de ahora o nunca": Me caso mañana). No se tiene en cuenta que muchos sectores de público ponen tierra de por medio entre estas películas que suponen un retroceso del cine español y ellos mismos.

Se entiende el desencanto de estos críticos y de todos aquellos que se esfuerzan por dar un margen de confianza a nuestros realizadores, pero quizá el problema resida en que la posmodernidad y su jaleada transversalidad han irrumpido en nuestro país cuando todavía no estaban bien cimentadas las bases democráticas, y cuando todavía muchos piensan que hacer ostentación pública de sus dolores y sus alegrías, o protestar a voz en grito en los aeropuertos y poner en riesgo a los usuarios que se desplazan por las bandas, corriendo y gritando que le dejen paso porque quiere a su novia, es algo muy emocionante y divertido. Frente al grueso de los invitados que baila y canta de forma estentórea en un autobús que se dirige a Inglaterra, se encuentra el grupito de amigas pijas que se hospedan (o viven, no queda claro en el lenguaje visual) en una ostentosa mansión y no se preocupan por cuantas veces haya que montar el escenario de la boda, sino de la juerguecita que la novia se corrió con un inglés que la chantajea. Estos perfiles enfrentados crean un abismo entre estos vociferantes invitados, tan españoles como ellas, y el aspecto y la 'elegancia' de las formas de unas chicas que parecen educadas en escuelas de negocios privadas, una vez derrotada la Universidad Pública; una situación que quizá sería muy creíble en Estados Unidos, pero no en España. De este modo se intenta satisfacer a un público variopinto: el que se recrea con el sarao que se organiza en el autobús, y los que se identifican con las niñas pijas, con madres discretas y elegantes, y padres de un físico standard  patrio (ni guapos, ni altos, ni distinguidos, sino bajitos, regordetes y calvos) interpretados por actores que acaparan amplias cuotas de pantalla en las series televisivas de nuestro país y son, por tanto, muy conocidos por el público.




Pero lo que no tiene ni pies ni cabeza, y revela el pie cambiado con el siempre nos pillan las transformaciones en cualquier terreno a los españoles, a causa de la diferente evolución en el tiempo de las distintas revoluciones europeas (industrial, democrática y social ) es el blanqueo divertido de la imagen del dictador, que, vaya Ud. a saber por qué, reaparece en la vida de esta pareja e incluso salva su matrimonio, usando su uniforme, sus gafas y sus condecoraciones para operar el milagro. Quien no puede trasladarse desde España a Inglaterra en avión, impedido por huelgas de trabajadores de los diferentes aeropuertos o fenómenos meteorológicos, logra llega a tiempo en un helicóptero del ejército español, gracias al dichoso uniforme y la complicidad de no se sabe quién, (una elipsis nos impide saber cómo se convence al ejército con un uniforme de Franco), que aterriza en el jardín donde se va a celebras el bodorrio, que intenta impedir uno de nuestros enemigos seculares, un inglés que ha retozado con la novia de Rovira y ha conseguido unas fotos que pretende subir a instagram, cuando todos sabemos que el medio no admite fotografías con ciertas partes del cuerpo desnudas.  Pasamos por alto el tópico de la suegra, en el que, sin embargo, no hace sangre (que conste que la directora es mujer). Una nueva pieza de museo que quiere contentar a todos y a lo mejor no contenta a nadie. O sí.




No falta quien ha disfrutado del fil, como Oti Rodriguez Marchante, para quien el film :"trata entre guiños cuestiones de «clase», de sentimientos, de indignación o simplemente morales mediante la caricatura de personajes (esa suegra, esas amigas, esa AENA?) y de situaciones que, tal vez, no den para la reflexión de los profesionales de la reflexión, pero que resultan tan propias, entrañables y graciosas como para pasar un buen rato junto a ellas." (Crítica de 'Ahora o nunca': me caso mañana. Diario ABC, 19 de junio de 2015).



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