La tumba de las luciérnagas. Crítica






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¿POR QUÉ MUEREN TAN PRONTO LAS LUCIÉRNAGAS?



Ficha técnica, sinopsis, lo que se dijo, cartel y fotografías (Pinchad aquí)


Crítica:







 Isao Takahata hace de 'La tumba de las luciérnagas' una verdadera obra de arte, una película preciosa con un background terrible y unos personajes con los que te quierea quedar, aunque sabes que es imposible y que sólo la magia de cine te permite volver sobre ellos una y otra vez. Pocas imágenes impactan más que la de  Seita, a la que pone voz Tsutomu Tatsumi, y la pequeña Setsuko, que interpreta Ayano Shiraishi , un adolescente en edad escolar y una pequeña que apenas comienza a hablar y de la que se hace cargo su 'hermanito', que siempre la lleva a cuestas, dos víctimas de una guerra que no han provocado y en la que han perdido aquello que los hace invulnerables a su edad: sus padres. En época de escasez, dos bocas más que alimentar suponen una grave carga para un familiar, que pronto mostrará su desprecio por los niños de los que se quiere deshacer a toda costa, razón por la que éstos acaban huyendo e instalándose en un refugio de los que hicieron miles en las laderas de las montañas los soldados japoneses, pero su precariedad irá en aumento en un país en guerra en el que no hay dinero suficiente para pagar un saco de arroz.









El film está estructurado de forma circular, comenzando por un final muy triste y retrocediendo al origen del desastre por medio de un gran flashback que permite al espectador asistir al relato analéptico que hace Seita ya muerto, como los protagonistas de El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950) o American Beauty, (Sam Mendes, 1990) que comienza así: "Yo morí la noche del 21 de septiembre de 1995...", junto a su cuerpo los que limpian lo que parece una estación de paso de mucha gente encuentran una cajita, que al tirarla libera cientos de luciérnagas. A medida que avanza la historia veremos en alguna imagen subliminal a este joven narrador muerto, contemplando su corta y triste vida, cuidando de su hermanita. Terminada una guerra brutal que no beneficia a nadie, excepto a los que las provocan y se sitúan en segunda fila, unas jóvenes se asoman a un balcón que mira al cauce del río alborozadas tras haber reconquistado su hogar; frente a ellas el pequeño y lúgubre refugio en el que habían vivido sus últimos días Seita y Setsuko, inconscientes de la tragedia que allí se había producido, repetida en cientos de bellos rincones de Japón y que había lanzado a la miseria a los que ya eran pobres y a los que no lo eran tanto o estaban incluso en buena situación, cuando quedaron en la calle sin hogar y sin la protección de sus padres. Un film muy humano, en el que los conectores de las diferentes secuencias son las imágenes de crueles y ciegos bombardeos sobre la población civil. Takahata logra hacernos entender qué es el amor, qué es el hambre, que valen las cosas de las que diariamente nos rodeamos que no se pueden cambiar en situaciones precarias por un puñado de arroz, y cómo surge la insolidaridad en momentos tan precarios. No te puedes perder un película que hizo exclamar al intransigente Roger Ebert (Chicago Sun Times), que ya ha dejado de estar con nosotros, tras una experiencia emocional tan intensa y poderosa, que la crítica estaba obligada a replantearse el cine de animación


Podéis ver el film en Youtube

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