Flicka. Crítica




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¿QUE LE DICEN TODOS A TU PADRE? ¡SÍ, SEÑOR!  EL ARTE DE DOMESTICAR LO SALVAJE Y CONVERTIR AL REBELDE EN SUMISO



Crítica:


El director Michael Mayer, que acaba de presentar en sociedad su tercera película, una adaptación de 'La Gaviota' de Anton Chejov, parece preocupado por encontrar 'un lugar donde quedarse', generalmente en el fin del mundo, en el extremo opuesto al de la civilización desde los orígenes de su carrera cinematográfica, y termina su pelicula Flicka (2006), un término que se puede traducir por 'joven y bonita', con una reflexión de la protagonista, Katy McLaughlin, entre poética y metafísica en torno a esta desazón que invade a muchos norteamericanos que llevan siglos emigrando al oeste con fines mucho más pragmáticos, (en el Far West americano residen ciudades como Las Vegas, que vive del juego, o Los Ángeles, en cuyas laderas creció y se desarrolló Hollywood). En el estado de Wyoming esta chica que se siente libre y rebelde cierra este periodo de la vida de todo hombre en el que tiene que decidir su futuro, generalmente presionado por sus circunstancias y su ambiente familiar, diciendo: " Hay una fuerza salvaje que se despierta cuando necesitamos ese empujón extra para sobrevivir, como esas flores salvajes que renacen después de que el fuego haya ennegrecido todo el bosque. El hombre lo tiene encerrado en lo más profundo de su interior, pero siempre habrá quien tenga el coraje de amar lo que lleva en su interior. Una de esas personas es mi padre. Hubo una época en la que los norteamericanos vinieron al Oeste en busca de su destino. Hoy andan desorientados y siguen buscando un lugar donde quedarse." En el Este, Woody Allen se tumba en el sofá del psicoanalista y encuentra su refuerzo en las farmacias; frente al modelo de Allen siempre hubo, hay y habrá quien busca el nirvana en una vuelta a la naturaleza, pero no como hicieron los nobles privilegiados del rococó: sin trampas.




Este relato tan 'profundo' y a la vez 'naïf' con toques de cinismo, está contestado por las propias imágenes desde que el filme comienza a andar y Katy llega al 'Goose Creek Ranch', que comienza siendo un lugar de cría y entrenamiento de caballos (un trabajo que no se muestra en ningún momento), 'Quarter Horses', y termina dedicándose también a la caza de los famosos Mustangs (Mustang Rescue). La chica, a la que los empleados de su padre llaman Flicka, poco inclinada a los estudios, pretende quedarse en el rancho y dedicarse a la cría, venta y adiestramiento de estos animales para participar en torneos, vuelve a casa con la intención de no moverse jamás de allí. No siento una especial emoción por un mundo que me es del todo ajeno, aunque todos conocemos, a través del cine, la idiosincrasia de estos ganaderos, la música country que forma parte de su esencia y define su modo de ser y estar en este mundo, y la valentía de unos hombres rudos y fuertes que se empeñan en domesticar en público a ciertos animales muy poderosos (caballos, bisontes o toros: nosotros tenemos un deporte parecido, al que llamamos arte, y que termina la función con la muerte del animal). Sin embargo, he de reconocer que me  descoloca esa guapa familia, que parece extraída de una revista de moda, consciente de su poderío físico, social y económico, rodeada de empleados también guapos, y tomada, generalmente, en primer plano o cabalgando por bellos paisajes, sin olvidar que está en la era de los ordenadores y demostrando que ellos también son capaces de concluir un trabajo de fin de etapa de su niña enferma y enviarlo por correo electrónico a su Instituto.





El mismo día que la niña sale a cabalgar por el bosque descubre un especimen de caballo salvaje, un 'Munstang', que ha cedido su nombre a coches caros de gran potencia, al que es imposible doblegar y del que el padre huye como de Satanás.Y es a partir de ese momento cuando el film se torna ofensivo e insoportable para una mente más o menos despierta y sensible. La 'entrañable' Katy se empeña, con todas sus fuerzas, en domesticar a un animal por el que se siente atraída precisamente porque es indomable; el mérito reside en acabar con su resistencia, con caricias, canciones, subiendo a su lomo y cayendo varias veces, e incluso metiéndolo en un rodeo, un reto insuperable para quien ama su libertad y está dispuesto a enfrentarse a un puma para salva a su heroína, pero no a ser bufón de feria. Las últimas imágenes hieren la sensibilidad de quien nunca ha tenido caballos ni intención de domarlos, pero puede disfrutar pensando que hay seres vivos a los que no doblega nadie. Michael Mayer nos acaba demostrando que esto no es así, que no hay un lugar donde esconderse si se es indómito,  y no solo el padre,  Rob McLaughlin, interpretado por Tim McGraw, que rechazaba introducir caballos salvajes en su cuadra, acaba cazándolos para domesticarlos y arrebatarles su 'orgullo', sino que toda la familia repite a coro: "¿Que le dicen todos a tu padre? ¡Sí, Señor!, incluida la joven y bonita yegua, convertida en un manso corderito, a la que la chica caprichosa bautiza como Flicka: joven, bonita y dócil.




¿Qué se puede desear más que ser rico, joven, guapo, esbelto, adinerado y conviviendo con animales salvajes que comen de tu mano, y se convierten en tus siervos? El encontrar un tesoro y salir de la pobreza forma parte del imaginario colectivo desde la noche de los tiempos, y disfrutar de la experiencia vicaria de formar parte de este grupo de privilegiados invade el ánimo  de amplias capas sociales, unas gentes que con frecuencia son protagonistas de reality shows de carácter bien diferente. Cuando salen del cine se enfrentan a la realidad, como la protagonista de 'La rosa púrpura de El Cairo' de Woody Allen, que jamás se desanima, por mucho que la maltraten psicológicamente y la golpeen. Aquí no saltan los personajes de la pantalla y fomentan nuestras ilusiones, sólo nos muestran lo bien que viven otros cuyo poder no tiene límite, una ilusión que muchos conservan durante gran parte de su vida, cuya existencia jamás se cruza en el mundo real con este otro fingido o imaginado en sus propias mentes. Michael Mayer puede seguir buscando ese lugar donde quedarse, en el oeste de su país, a pesar de que la prensa le paga con la indiferencia, hasta que opta por adaptar una obra de Chejov.

Se puede ver el film en Youtube.

Consultadas las páginas Imdb y Filmaffinity

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