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sábado, 25 de julio de 2015

Atando cabos



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Ficha técnica:

Título original: The Shipping News.
País: Estados Unidos.
Año: 2001.
Duración: 124 minutos.

Dirección: Lasse Hällstrom.
Guión: Robert Nelson Jacobs, basado en la novela de Annie Proulx.
Casting: Billy Hopkins, Suzanne Smith, Kerry Barden,
Dirección de Fotografía: Oliver Stapleton, b.s.c.
Música: Christopher Young,
Editor: Andrew Mondshein, a.c.e.
Directores artísticos: Karen Schulz Gropman, Peter Rogness.
Decorador del set: Gretchen Rau.

Diseño de Vestuario: Renée Ehrlich Kalfus.
Responsable peluquería: Emanuel ?Manny'Millar
Responsable de maquillaje:  Christine Hart.

Productor: Irwin Winkler.Linda Goldstein Knowlton, Leslie Holleran.
Productor asociado: Michelle Platt, Michelle RaimoStephen Dunn.
Productores ejecutivos: Bob Weinstein, Harvey Weinstein, Meryl Poster.
Diseño de producción: David Gropman.
Co-productor: Diana Pokorny.
Compañía productora: Miramax International. Distribución: Emon.

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Intérpretes:

Kevin Space: Quoyle,
Julianne Moore: Wavey Prowse,
Judi Dench: Agnis Hamm,
Cate Blanchett: Petal,
Rhys Ifans: Beautfield Nutbeem.
Pete Postlethwaite: Text Card,
Scott Glenn: Jack Buggit,
Gordon Pinset: Billy Pretty,
Alyssa Gainer, Katlyn Gainer y Lauren Gayner: Bunny,
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Sinopsis:

Cuando Quoyle, un hombre solitario y desdichado, pierde a su ex esposa en un accidente de coche, decide abandonar Nueva York y trasladarse con su tía y su hija a un pequeño puerto pesquero de Terranova, la tierra natal de sus antepasados. Allí consigue trabajo como reportero en el periódico local y, a medida que pasa el tiempo, se siente cada vez más identificado con el paisaje y más a gusto consigo mismo. Además, poco a poco, surgirá el amor entre él y una mujer que también tiene que combatir los fantasmas del pasado.

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Premios:

2001: Globos de oro: Nominada Mejor actor drama (Kevin Spacey) y BSO
2001: 2 Nominaciones Premios BAFTA: Mejor actor (Kevin Spacey), y actriz sec. (Dench)
2002: Festival de Berlín: Sección oficial de largometrajes
2001: 2 nominaciones Critics' Choice Awards: Mejor película, compositor (Young)

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Crítica:

Lasse Hällstrom, un favorito de la prensa, cuando tiene las peores críticas, siempre consigue un reconocimiento, por pequeño que sea; además de los premios reseñados, consigue que Pablo Kurt (Filmaffinity) se moje y de su opinión de esta película en su página: "Spacey es un hombre simplón que intenta huir de un presente desgraciado viajando a la fría y lejana Terranova, donde dormitan los demonios de su pasado. El pueblo costero donde vivieron sus ancestros parece tranquilo, pero los secretos habitan por las esquinas. De todos modos, el bueno de Kevin intenta construir un futuro para él y para sus hija, en una casa que no por casualidad no tiene cimientos... Un correcto guión basado en un Pulitzer (subgénero "viaje hacia el encuentro con uno mismo") y solventes interpretaciones, guiados por la mano artesana de Hallström y con el dinero de la Miramax (a la caza de los Oscar) consiguieron una película en la que todo por separado era bueno (banda sonora, reparto, dirección, ambientación, etc)... menos la película en sí, que se quedó en simplemente correcta (y en un par de nominaciones a los Globos de Oro). Intenta emocionar con escenas contenidas, sutilezas varias y voces en off, pero deja un poco frío (quizá porque la ambientación es de lo mejor del film), logrando sus mejores momentos cuando el guión se relaja y deja fluir alguna que otra sonrisa (la despedida de Ifans, las apariciones de Scott Glenn o algunos momentos del periódico). Otros, como Carlos Boyero, ni se molestan en hacer una crítica seria de este 'pastel sensiblero'.


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Comentario:

Lasse Hällstrom, un cineasta que dota de pequeñas dosis de fascinación y encanto, que aporta cierta apariencia de blandura sus realizaciones, aunque aborde los temas más duros y trascendentes, como ocurrió con '¿A quién ama Gilbert Grape?', (1993), o 'Las normas de la Casa de la Sidra', (1999); en 'Atando cabos' se inclina definitivamente por el 'realismo mágico' para contar una historia de piratas y facinerosos con secuencias,como la de  la familia de Qoyle arrastrando su enorme caserón para cambiarlo de lugar, al ser expulsados de su vieja ubicación por la comunidad, y amarrarla con cuerdas a un nuevo lugar, cerca del acantilado, azotado por el viento.

Un padre autoritario fracasa rotundamente en el intento de crear un hijo fuerte con  una educación severa. Quoyle es un chico pusilánime, un buen tío, del que se ríen y aprovechan todas las víboras, en una de las cuales su padre había aspirado a convertirlo. Una hermana de su padre aparece, tras la muerte misteriosa de ambos progenitores, cuyas urnas descansan en un rincón del salón del tímido joven, del que se ha aprovechado hasta su ex-mujer, que lo ha violado y como consecuencia se ha quedado embarazada de una niña que le deja a su cargo, hasta que cambia de opinión y decide que mejor es llevársela con ella y venderla. La vieja tía-abuela, ya jubilada, arrastra a toda la familia a Terranova, el lugar de donde proceden, y allí el buen Quoyle irá atando cabos sobre su origen, mientras la anciana se des-jubila para ayudar a mantener a la familia.

El contacto con los espíritus de sus antepasados remueve algo en su interior, pero no precisamente lo que se espera de él. De esta forma Lasse Hällstrom da una hipótesis de cómo se forma un espíritu rebelde, defensor del medio ambiente, de las mujeres maltratadas y de los seres débiles como él, porque como el asesino de Andrew Dominik,  Chopper, ha conocido en carne propia los agravios y las magullaciones  que le han producido los que se consideran más fuertes y comienza a escribir sobre esos acontecimientos terribles que se producen en los lugares en los que 'nunca pasa nada', pero en los que, sin embargo, es posible que la mujer de un millonario vividor y parásito, poseedor de un yate de Hitler, mate a su marido porque no puede seguir soportando sus maltratos físicos y psicológicos. De esta forma el realizador sueco da buena cuenta de que la fortaleza puede residir más en la resistencia, en la paciencia del que aguanta paciente los golpes que en el agresor. Reniega de la herencia genética y defiende el libre albedrío de los hombres, contra el que casi nada puede una educación castrante, ni el peso de la superchería y la tradición.

Pero también arremete contra lugares idílicos, habitados por muy pocas personas, que esconden con su silencio los mayores horrores, como ocurre con la tía Agnis, que oculta tras una máscara de respetable ancianidad el más terrible de los secretos. y que retorna al lugar buscando la catarsis, tras ahuyentar a sus demonios. Una historia que explica una de las imágenes más oscuras e inextricables del film e ilumina de la forma más feroz el deseo de venganza de personas que han arruinado su vida, silenciadas y sometidas por una sociedad patriarcal, que prefiere meter la cabeza bajo tierra como las avestruces, un símbolo que utiliza con frecuencia Buñuel. Pocos podían imaginar que la redención vendría de la mano del 'idiota', del 'débil' y despreciado Quoyle. Sus propios compañero, más cínicos y experimentados le abren los ojos respecto al único 'hombre bueno' del pueblo, el director del periódico, Herrold Prowse, del que se dice que, cuando nace un niño en la comunidad, todos lo miran para comprobar si él es el padre. Un auténtico señor feudal, que ejerce derecho de pernada.

Ni el hombre es bueno por naturaleza, ni la naturaleza es inocente, sino un ser que, cuando actúa movido por sus instinto puede ser más depredador que el rey de los animales. Y esta es, precisamente la realidad con la que se topa Quoyle, un hombre cuya sensibilidad ha sido maltratada por todos, porque es ese hombre honesto que  buscaba el filósofo griego Diógenes con una linterna y no podía encontrar, escondido en la multitud; el hombre honrado que los listillos consideran idiota.

Una triste historia del hombre, contada con sencillez, desacralizando el pasado y la prepotencia de los hombres buenos de que hablaba Shakespeare y se regocijaba ridiculizando en el bellísimo discurso de Marco Antonio que forma parte de su magistral obra dramática 'Julio César'. El final canalla convierte esta, en apariencia meliflua película, en una auténtica tragedia clásica, en la que la única forma de romper con el pasado, regenerarse e iniciar una nueva vida, es arrancar los cimientos de raíz. Una nota de humor negro abre otras posibilidades de redención.

El trabajo de los actores es justo, contenido, magistral, como corresponde a su talla profesional, y se pone al servicio de una historia muy nórdica, en la que el hombre nunca olvida su pasado y en la que, le pese a quien le pese, se evidencia que cualquier tiempo pasado no fue mejor.  "Hay muchas cosas que no sé,- dice el  hombre canadiense, criado en Estados Unidos-, pero si el viento puede desenclavar unos cables y liberar una casa y si un hombre ahogado puede resucitar, también un hombre roto puede curarse" Su último titular para el periódico local  reza así: " Una gran tormenta se lleva una casa, dejando una magnífica vista." Puede que el mensaje sea naïf, pero la humanidad está muy necesitada de un poco de esperanza. Cuando Lasse Hällstrom hizo esta nueva película bienintencionada, en la que nos hace creer que podemos librarnos de los fantasmas del pasado, todavía faltaban unos años para que el hombre cayera en la profunda depresión en la que se encuentra.

Este fin de semana un periódico vende esta película por tan solo 1 euro. Un caprichito para quien no pueda huir de las tórridas ciudades, de 'la quemadura' de que habla Wes Ball en 'El corredor del laberinto.2: Las pruebas', que pronto será estrenada. ¿ Insuflar un poco de esperanza en la gente será demasiado cínico? Hay un momento para cada cosa; si estamos tranquilos y queremos disfrutar de un film reflexivo, tranquilo y sin sobresaltos, esta es nuestra oportunidad.




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