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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

viernes, 3 de julio de 2015

La fortaleza. Camille Delamarre.





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Ficha técnica:

Título original: Brick Mansions.
País: Estados Unidos.
Año: 2014.
Duración: 86 minutos.

Dirección: Camille Delamarre.
Guión: basado en la obra "Banlieve 13", escrita por Luc Besson y Bibi Naceri.
Casting: Andrea Kenyon, c.s.a. y Randy Wells, c.d.c.; U.S. Anne McCarthy y Kellie Roy.
Director de Fotografía: Christophe Collette.
Música: Trevor Morris.
Sonido: Dominic Despins, Marie-Claude Gagné.
Donald Cohen.
Editores: Carlo Rizzo, Arthur Tarnowski.
Coordinador de especialistas: Alexandre Cadeux.
Director artístico:   Louis René Landry.
Decorador del set: Louisa  Schadas, Roger Martin.

Diseño de Vestuario: Julia Patkos.
Responsable de maquillaje: Joan Patricia Parris,
Responsable de peluquería: Coral de Groux.

Productores: Claude Léger, Jonathan Vanger.
Productores ejecutivos: Ryan Kavanaugh, Tucker Tooley, Matt Alvarez, Henry Deneubourg, Rmuald Drault, Cinette Guillard.
Diseño de producción: Jean A. Carrière.
Compañías: Relativity Media, Europa Corp., Transfilm International Inc., Fraco-Canadian Co-Production con la participación de Canal  +, D8 and Cine  +

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Intérpretes:

Paul Walker: Damien,
David Belle: Lino,
RZA: Tremaine,
Gouchy Boy: K2,
Catalina Denis: Lola,
Carlo Rota: George de Greek,
Ayisha Issa: Rayzah

In memoriam de Paul Walker.


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Sinopsis:

En un Detroit distópico, las antiguas mansiones de ladrillo dan ahora cobijo a los delincuentes más peligrosos de la ciudad. En un intento desesperado por proteger a la población, la policía construye, en torno a esos edificios, un muro de contención. Mientras el agente secreto Damian Coller (Paul Walker) libra una dura batalla contra la corrupción, Lino (David Belle), un expresidiario, intenta llevar una vida honrada. Cuando Tremain (RZA), el capo de la droga, secuestra a la novia de Lino, Damian acepta su ayuda para desmantelar la siniestra trama que pretende acabar con ciudad... Remake de "Distrito 13" (2004)

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Comentario.

La Fortaleza/ Brick Mansions (versión norteamericana de Distrito 13), es la opera prima de Camille Delamarre, un joven de 42 años que tiene un importante curriculum como documentalista, El outfield (2004), realizador de making-of ( 'La coma fatal' ), redactor de diversas producciones para Europa Corp, y  otras obras como Transporter 3, Taken2, Colombiana y Lock Out. Ha recorrido, como si de un cursus honorum clásico se tratara todos los oficios que se pueden desempeñar dentro del equipo técnico de un film, entre los que se cuenta el de escritor, editor, asistente de producción, productor e incluso actor. La Fortaleza es, ante todo un film de acción, a pesar de que las dos primeras secuencias y la última parecen querer transmitir un subtexto subversivo y revolucionario frente a las élites que han levantado un muro para recluir en una especie de ghetto a las mafias que controlan las drogas que debilitan a los marginados y que se van a sublevar tan pronto como les priven de su jaula dorada para construir un complejo de lujo y bienestar, sostenible y ecológico para las élites privilegiadas. La mayor parte de la película consiste en la exhibición de unos actores: Paul Walker, fallecido en un accidente de tráfico antes del estreno del film, David Belle y el rapero RZA, unos hombres de cuerpos cultivados, cuyas evoluciones en el aire se realzan con cámaras lentas y que, en más de una ocasión, más que pelear dan la impresión de estar danzando.

En la primera secuencia Camille, que comenzó cu carrera como documentalista, parece buscar el efecto verdad  mediante la mezcla de texturas que van tejiendo la supuesta realidad extradiegética con la ficción que plantea el film, que pronostica la distopía de un futuro muy cercano, que casi tocamos con las manos,  ya que sitúa la acción en la ciudad de Detroit en el año 2018, hoy en bancarrota, rebasado el ecuador del 2015. Los informativos (News Today, Developing Stories, Breaking News...) de las televisiones hablan de la tasa de homicidios, que ha superado todas las previsiones, y muestran el vandalismo en la ciudad atravesada por barricadas, atormentada por incendios urbanos, rotura de cristales de los vehículos aparcados en las calles, repleta de policías con chalecos anti-balas custodiando las entradas a un recinto del que todavía no tenemos información, rodeado por un muro que recuerda al de Guerra Mundial Z en Israel, en el que se leen enormes pintadas que anuncian 'Zombieland', incidiendo en esa identificación creciente de los zombies y los desesperados, Una puesta en escena solemne que funciona a modo de preámbulo con pretensiones que quedará, en cierta medida, ridiculizado por el desarrollo de la historia, mucho más centrado en la acción que exige el ajuste de cuentas por antiguos crímenes que deben ser vengados.

Tras esta entrada apocaliptica y mediante un corte directo, sin que medie transición alguna, las cámaras nos trasladan al despacho del alcalde donde las élites que concentran en sus manos no sólo el poder, sino la riqueza y el control de las fuerzas del orden y los tribunales de justicia, observan la maqueta de un proyecto de ciudad sostenible para las clases dominantes, con residencias ecológicas, establecimientos exclusivos, concentrados en 8 de las hectáreas más valiosas de la ciudad, con el objetivo de devolver a Detroit su gloria pasada. Pero antes deben deshacerse de los vecinos que ahora habitan en esta zona, que siguen traficando con drogas, la base de una supervivencia difícil que el hombre sólo puede soportar en estado de semi-inconsciencia. Un negocio mortal que mueve inmensas cantidades de dinero y que no será fácil de desmontar por las autoridades que no gozan de ninguna legitimidad.  Las cámaras nos recuerdan que vivimos en un mundo oscuro, sucio y cínico y esta es una realidad que no podemos ignorar cuando creemos nuestras utopías de que un mundo mejor es posible. Si aceptamos el axioma de que la forma es el discurso, debemos también aceptar que 'La fortaleza' toma estos referentes sociales como un macguffin, una excusa para satisfacer a un público al que le atrae el género de acción, el cine americano por excelencia que Camille Delamarre aborda con cierta dignidad, basándose en el texto de otro francés que ha dejado grandes títulos para la historia del cine, como 'El gran azul' (1988), Nikita, (1990), León (1994), y recientemente Lucy (2014).

Estéticamente el film opta, pues, por el género de acción y se sirve de todos sus tópicos: huidas frenéticas, cámaras lentas que permiten hacer el seguimiento del baile de los cuerpos en las luchas marciales de hombres fornidos cubiertos de tatuajes de guerra, mujeres que dan la talla como auténticas valkirias, que en su huida atraviesan dormitorios de vecinos desprevenidos, dan saltos imposibles entre las azoteas de los edificios situados a un lado y otro de la vía pública, rompen coches, derrochan munición.. ¿Qué necesita la élite para entrar en 'la fortaleza'?: un hombre duro capaz de enfrentarse a estas mafias criminales,  en su mayoría de raza negra y con enormes brillantes en las orejas, que controlan la zona amurallada que emula tantas distopías futuristas. El encargado de representar este papel es Paul Walker, el héroe finado de Fast & Furious, que pronto comprenderá que se ha equivocado de bando, aunque para entenderlo deba recibir unos cuantos golpes.

Fausto Fernández, tras analizar los referentes de Besson y Delamarre, que parten de Howard Hawks y su film 'Río Bravo', que inspiró la película de John Carpenter 'Asalto a la comisaría del distrito 13, 1976, sostiene que "el remake canónico del original francés, controlado por un hombre de la casa (Camille Delamarre), mezcla con contagiosa alegría el western, la buddy movie de pareja condenada a dejar de mirarse mal y el tebeo cuasi posapocalíptico (o preapocalíptico). Venganza de sangre, damisela en apuros, bárbaros, sobreactuados villanos que coquetean con el fin del mundo… 'Brick Mansions' se divierte con su sobredosis de acción, con su galería de tiro y sus chulescas one liners, aunque está lejos del cinismo de Carpenter, del submensaje social de Besson, pero, sobre todo, de Howard Hawks. No se puede tener todo. (Para pirotécnicos del western policial. Fotogramas).




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