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domingo, 30 de agosto de 2015

Chronicle.




Ficha técnica, sinopsis, críticas. (Pinchad aquí.

Comentario:

Hoy tiene interés el análisis de esta película por la expectación que creó en su día y las esperanzas que se pusieron en su director, Josh Trank, quizá porque entonces se hizo una apología exagerada del joven de 27 años, cuyo éxito se hizo depender de un corto vulgar, Stabbing at Leia's 22 nd Birthay, gracias al cual, se dijo, fue fichado por la FOX para realizar Chronicle, una verdad a medias que se conviertió en una gran mentira, ya que el joven, hijo de un documentalista, con una larga trayectoria como actor, guionista, 'director' y lo más importante editor, había trabajado para el teatro, el cine y la televisión desde edad muy temprana.  Con esto quiero decir que Trank es bastante más consciente de lo que hace de lo que se hizo ver, y contó con la ayuda de otro joven, un año menor que él, el hijo de uno de los mejores directores de la década de los 80, John Landis, el que hizo el  primer video-clip firmado de la historia y una auténtica obra maestra el 'Thriller' de Michael Jackson (1983) y cuenta con una larga lista de grandes éxitos y películas de culto, el mejor maestro para su vástago. Del diseño de producción se ha encargado Stephen Altman.

Tres jóvenes capitaneados por Andrew Delmer (Dane DeHaan), descubren por azar que tienen poderes que les permiten mover objetos, por muy pesados que sean, y elevarse por los aires, cualidades que, unidas, les dan un poder ilimitado: el de destruir cualquier cosa, dañar a cualquier persona y escapar volando como un superhéroe. Pero hay grandes diferencias entre ellos: Andrew sufre maltrato en casa por parte de un padre acosado por el paro y la carencia de todo tipo de ayudas, ante la incapacidad de una madre moribunda de protegerlo y, por si no tenía la vida bastante complicada, es objeto de bullying en el Instituto; Steve (Michael B.Jordan), un joven negro, guapo y triunfador, no goza del mejor ambiente familiar, ya que su madre tiene un amante y las trifulcas domésticas son constantes. Por último, Max  (Alex Russell) es el que goza de mejor situación y de la aceptación de los compañeros. Como todos los adolescentes de su edad tienen acceso a todo tipo de cámaras (no necesariamente modernas, la de Andrew es de 2004), móviles y dispositivos que favorecen la comunicación entre ellos a través de las redes sociales. En principio, Andrew adquirió una cámara para tener un testigo de los maltratos psíquicos y las las palizas que le propinaba su padre, que acabó por convertirse en un filtro de su mirada al mundo que lo rodeaba, una forma de contemplar cualquier acontecimiento como una película, un documental que convertía a sus amigos o enemigos en colaboradores involuntarios de sus productos audiovisuales, una función semejante a la de sus compañeros que militaban en el universo de los blogueros. Pero en todo momento Josh y su equipo han intentado evitar dar la sensación de que sus protagonistas eran torpes o inexpertos, filmando con cámaras temblorosas, y han querido dejar constancia de que quienes las manejan son jóvenes inteligentes y bien preparados.

Se  equivoca Javier Ocaña cuando afirma que para Josh Trank el origen de la villanía reside en la exclusión social, pues la marginación es siempre una consecuencia y no la causa de que un joven o un adulto sean objeto de maltratos y  pase al lado oscuro. Andrew reune todas las condiciones para ser un joven feliz, es guapo, bien dotado, inteligente y ahora tiene poderes extraordinarios. Entonces ¿cuál es la causa del rechazo de los demás? el joven cineasta realiza su película en 2012 y demuestra ser un realizador inteligente que se implica en el momento que vive y nos muestra cómo la sociedad en crisis económica y moral maltrata a un hombre, lo deja en el paro sin cobertura, cuidando de una mujer a la que quiere sin poder proporcionarle unos medicamentos que mitiguen su dolor, incapaz individualmente de hacer frente a un coste excesivo, 700 dólares,  para cualquiera y más aún para un desempleado sin subsidio.  Andrew  camina sin remedio hacia el bando de los resentidos y se auto-justifica con ideas nazis en las que se ve a sí mismo como un predator apex, un ser superior, que puede acabar con los inferiores sin que su conciencia sufra ningún daño.

Cuando descubre que la poca ética que le queda es un impedimento para conseguir, con pequeños hurtos, lo que su madre necesita, decide dar el gran salto empujado por la misantropía que ha generado en él la injusticia social, el reparto desigual de la riqueza, que empuja a los hombres a la desesperación, el desequilibrio emocional, y que desemboca en la marginación de los más débiles. Puesto que la sociedad ha decidido machacarlo y tratarlo como un monstruo no le ha dejado otra salida que actuar como tal. Pero cualquiera de nosotros no dejará de cuestionarse quién es más villano el que se rebela o quien, teniendo en sus manos el remedio para curar y evitar el sufrimiento de millones de personas, se lo niega en pro del beneficio económico. La locura convierte a Andrew en un pequeño tirano con poderes que se siente superior a todos y legitimado para acabar con ellos, del mismo modo que todos los demás nos sentimos justificados cuando matamos a  pequeños animales, seres vivos inferiores a nosotros. Una terrible metáfora social en la que es difícil dilucidar quién es el villano.

Las últimas imágenes son verdaderamente impactantes,  están muy bien ejecutadas e impresionan a quienes tienen la capacidad de sentir la empatía por aquel cuyas condiciones personales podían haberle proporcionado un buen futuro y acaba provocando una noche de cristales rotos. Los referentes cinematográficos de Chronicle son numerosos, aunque en especial evoca a un sosias masculino de Carrie, una buena chica a la que la gente actuando como masa obligó a provocar una hecatombe. Un film muy interesante y bien realizado que mejora las expectativas creadas por una crítica que, quizá, no le ha hecho un gran favor a un director con futuro, ni aún pretendiéndolo. Un producto joven pero inteligente, como jóvenes e inteligentes son sus creadores, que ahora pagan cara su arrogancia en la nueva película que produce la Fox, 'Los cuatro fantásticos'.








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