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sábado, 26 de septiembre de 2015

Guerra Mundial Z. Comentario.





Ficha técnica, sinopsis y trailer (Pinchad aquí)



Las masas que recorren Europa en busca de asilo nos traen a la memoria películas inolvidables como Guerra Mundial Z de Marc Forster, (2013), que a su vez evoca hechos históricos como la batalla de Aqua Sextiae, (102 a.C.), en la que Mario derrotó a los cimbrios y teutones, causándoles 80.000 bajas, una auténtica sangría, aunque no pudo impedir que se fueran filtrando en el imperio hasta derrotarlo, en poco tiempo, desde dentro. El propio Columela, ( 4-70 d.C.),  aconsejaba el reclutamiento de mercenarios para evitar que los campos romanos se arruinaran por no tener quien los cultivara, ya que los campesinos sufrían constantes levas forzosas en sus filas. La situación no tenía salida, como no la tiene ahora.

Comentario:

Abordamos la interpretación de este film desde dos dimensiones que afectan al discurso y la forma elegida para representarlo: la que adopta la escritura audiovisual, el esperanto como dirían algunos o la koiné como diríamos nosotros,  de relato de ficción  de zombies, el no-muerto sin conciencia ni voluntad, una pandemia que se equipara con la mal llamada gripe española de 1918 (no 1920 como asegura el doblaje español), que recibió este nombre porque se produjo durante la primera guerra mundial y se habló mucho más de ella en  una España no estaba sometida a la censura castrense, y que causó entre 50 y 100 millones de muertos. En segundo lugar el tratamiento de la 'realidad', que desde el primer momento alerta a una sociedad de una serie de señales que advierten de que algo gordo se avecina, como la desaparición de especies, la aparición de animales muertos flotando en las aguas, la contaminación ambiental, comportamientos extraños de las masas, paro generalizado, etc, realidad que irrumpe en la vida cotidiana de los personajes a través de  esa venta tan privilegiada que es la televisión. 

En ambas representaciones , 'ficción y realidad', Gerry Lane ( un nombre cuya fonética recuerda a Harry Lane, el protagonista de 'El Tercer Hombre', que se hizo rico vendiendo penicilina adulterada tras la segunda guerra mundial) es un hombre que ha abandonado su trabajo en las Naciones Unidas para estar con su familia y que, como el héroe de Elysium de Blomkamp, interpretado por Matt Damon,  en principio sólo se arriesga por salvar a su familia; su viaje por distintos continentes del planeta le irá convirtiendo en el héroe de la humanidad que, bajo ningún concepto pretendía ser. Una escena muy significativa en este sentido es aquella en la que una llamada de teléfono de su mujer, con la que contacta varias veces al día para cerciorarse de que su esposa y sus hijas no corren peligro, echa abajo una operación y tiene efectos colaterales indeseados. Es posible que los espectadores aficionados al género vampírico, y al de sus parientes pobres los zombies,  se sientan defraudados ante un film que escamotea el cuerpo a cuerpo, los mordiscos y desgarros de las víctimas por los zombies y las imágenes gore de los no-vivos devorando vísceras;  por otro lado, quien espere una denuncia política virulenta, es posible que también quede decepcionado por el predominio de una estética de  violencia surreal, propia del relato de ficción. En contadísimas ocasiones  la película  nos ofrece primeros planos de la lucha entre los Z y los hombres, imponiéndose visiones cenitales, tomadas desde aviones que narran los movimientos de las masas.

Los muros de Jerusalén hoy.
Algunos hechos, conocidos por Gerry en su periplo mundial tienen muy difícil explicación si no se leen en clave política, como el hecho de que en Corea del Sur se arrancaran los dientes a veinte millones de personas para que no pudieran morder a nadie, o que en Jerusalén se elevara un altísimo muro, pero se dejara pasar a unos cuantos palestinos cada día, porque de este modo serán menos los Z a los que deberán combatir en el futuro. La correlación de imágenes hace increíble un relato vampírico al uso: ese pequeño porcentaje que las autoridades israelíes dejan penetrar en su territorio es imposible que procedan sanos y salvos del infierno que está instalado en los extramuros de la ciudad sagrada; tan pronto como la cámara se eleva y nos muestra en un plano cenital la multitud de no-muertos que intentan escalar el muro y penetrar en el recinto prohibido, cosa que finalmente consiguen , se evidencia la imposibilidad de que existan entre esa masa personas sanas, sin ninguna relación con ese 'talón de Aquiles del virus del que habla el joven médico que acompaña en su viaje al ex-agente de la Unión Europea. Muy interesante a este respecto la conversación que mantienen Gerry con Jugen Warmbruun, funcionario de alto rango en el Mossad, que recomendó levantar el altísimo muro porque en un comunicado aparecía la palabra zombie. Su justificación se basa en una costumbre judía, establecida tras ciertas catástrofes para el pueblo de Israel en el siglo XX, según la cual ante una amenaza se establecía un consejo de 10 hombre, de los cuales, si nueve estaban de acuerdo, el décimo estaba obligado a disentir. De este modo,cuando  nueve de estos hombres llegaron a la conclusión de que el término zombie era un pretexto tras el que se ocultaban graves amenazas para su pueblo, el espía se vio obligado a defender su existencia. Nadie sabe donde empezo,aclara, si con el tráfico de órganos en Alemania, extraños ejemplos de  conducta violenta...


Escalofriante la comparación entre estas filas ordenadas de trabajadores que cruzan cada día el muro  que protege Jerusalén y los asaltos imaginados por Marc Foster en su película "Guerra Mundial Z", que podemos ver abajo.


Marc Foster justifica el asalto a las grandes superficies comerciales cuando arrecia el peligro y comienza la escasez de productos básicos para el ser humano, poniendo al frente de los saqueadores  al protagonista y a su familia, al héroe, e integrando entre los asaltantes a los guardias jurados y a extraños personajes a los que hermana la tragedia  y que no se hubieran relacionado nunca antes.

El arte, decía Arnold Hauser, debe tener una función o no es arte, a pesar del lema de la Metro Goldwyn Mayer (ars artis gratia). ¿Cuál es, pues, la del cine? ¿La misma que la de los espacios de noticias con que se abre  el film de Foster? ¿analizar la realidad y abrir ventanas al mundo como advertía Bazin a sus seguidores de la Nouvelle Vague ? El realizador se distancia e introduce al zombie, como amenaza mundial, actuando en grupo y asaltando objetivos clave, protegiendo los laboratorios donde puede residir el antídoto  para su agresión;  son, pues,  un elemento de extrañamiento  en una historia cuyo background es una advertencia seria a la humanidad sobre el mundo insolidario y egoísta que estamos creando, que está sentando las bases de la Guerra Mundial Z. La cuestión es : ¿Quiénes son los Z?

La clave está, según afirma Marc Foster, en que la gente no  cree que algo vaya a pasar hasta que ya ha ocurrido, y el antídoto, superada la primera batalla de este guerra que se está librando, es la solidaridad entre los hombres. En definitiva, un film que no nos permite dormir muy tranquilos.

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