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domingo, 27 de septiembre de 2015

Infiltrados.





Drogas, gángsters, policía corrupta, curas hipócritas, psiquiatras...son los ingredientes de la cultura del crimen que impregna el film de Martin Scorsese Infiltrados, un remake de la película que dirigieron en 2002 Andrew Lau y Alan Mak. El guionista Monahan, con el que ha trabajado en otras ocasiones el cineasta, se inspiró para contar su historia en un mafioso del South Boston, Whithey Bulger. El barrio irlandés, controlado por el mafioso, estaba habitado por jóvenes muy religiosos, pero también muy violentos; el resto debía aceptar los retos para mantener su reputación y no ser molestado; en los años 60 y 70 la comunidad bostoniana era muy racista, situación que se quebró con la implantación del transporte escolar que permitió a los padres elegir el colegio de sus hijos.

Barrios de emigrantes controlados por criminales fueron la consecuencia de una sociedad que no confiaba en el sistema y crearon el suyo propio, estructuras de poder que se aplicaron al crimen organizado. Las alternativas individuales eran escasas: o entrabas en las mafias o procurabas no ser su víctima. Scorsese nació y se educó en Litle Italy y conoce bien sus malas calles, sus 'padrinos' dsifrazados de hombres respetables de negocios, e invisibles para el que no quiere ver. Whithey Bulger era un gángster, pero para los irlandeses era 'su gangster', al que echan de menos porque limpiaba las calles de droga. Hoy es uno de los hombres más buscados por la policía junto con Osama Ben Laden; muchos crímenes de su banda quedaron impunes o se rebajó la pena a los criminales arrepentidos que colaboraron en la búsqueda de desaparecidos.

El film es en parte una buddy movie que enfrenta a dos actores y a dos personajes, dos infiltrados, que comparten incluso el amor: Billy Costigan/Leonardo DiCaprio y Colin Sulliwan/Matt Damon, este último oriundo de Boston, cuyo nexo de unión, desconocido por ambos es el poderoso criminal Frank Costello (Jack Nicholson), que hace suyo un lema de James Joyce: " Un hombre forja su destino. Nadie te da nada". Da igual que seas poli o delincuente, siempre que tengas una pistola. Lo único que no puedes ni debes ser es una 'rata' , un chivato. Como su referente tiene infiltrados en la policía, y él mismo colabora con el FBI. Billy, infiltrado por agentes del orden en la banda de Costello, tiene su alter ego en Colin, infiltrado por Costello en la policía; ambos han crecido conviviendo con el crimen organizado, pero Colin es el más frío, el fuerte, el protegido del matón, el triunfador que consigue un puesto en la Unidad de Investigaciones Especiales.

Billy es más colérico, violento, hijo de una familia desestructurada, que actúa con desventaja y necesita asistencia psicológica. Los teléfonos móviles jugarán un papel importante en el desvelamiento de complicidades y traiciones. Lo único que tienen en común es el riesgo de ser descubiertos. Si Billy y Colin son las dos caras de una misma moneda, la cultura del crimen, el individualismo extremo y la desconfianza en las instituciones, son el anverso de la sociedad liberal capitalista, de la América de las oportunidades, del glamour y el consumo sin freno. El propio Scorsese , que sabe reflejar como nadie la delincuencia urbana, ha sido acusado recientemente de pertenencia a grupos mafiosos. Así es América.

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