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sábado, 20 de febrero de 2016

¡Ave, César! Hermanos Coen







Ficha técnica, sinopsis, críticas, fotografías, trailer. (Pinchad aquí)

Comentario:


En nuestro último post sobre el film de  Joel  y Etan Coen sosteníamos que, aunque no  hay hay que perder nunca de vista que  los hermanos Coen están muy sobrevalorados por la crítica y los fans indondicionales, llegando incluso al extremo de que el divorcio entre la prensa y el público es total (8,1 frente a 4.6/ Rotten Tomatoes), he de reconocer que me he divertido y que el espectador español parece haber reaccionado de forma bien diferente al norteamericano, quizás porque le director bicéfalo ha ridiculizado la idiosincrasia de su país y a los españoles nos gusta reírnos de los demás. En su esquema argumental,en el que han medido bien el tiempo, a pesar de las reiteraciones que se producen a la mitad del metraje que llegan a producir cierto bostezo, sitúa en los extremos a dos personajes emblemáticos:el servidor del sistema capitalista, un productor en línea, un religioso con escrúpulos, que confiesa cada 24 horas,en busca de la absolución de un sacerdote, pequeñas mentiras sin importancia, reservándose para sí mismo lo que pudiera considerarse grandes pecados,como hacer la vista gorda a las grandes injusticias y afrentas de que eran víctimas sus compañeros de profesión, mientras él se colocaba de lado para no ver nada. En el otro el manipulable, crédulo y bienintencionado americano medio, al que convencen tanto los comunistas, como los representantes del capitalismo que aquellos tanto odian, representados por George Clooney, que no teme a los papeles más ridículos de los que sale bien parado. El film comienza en una capilla, a la que Eddie Mannix acude cada día para limpiar su conciencia y obtener la absolución por mentir a su mujer y no confesarle que se ha fumado uno o dos cigarros, y termina en el calvario con el discurso del actor secuestrado y liberado después por el tonto de los estudios, muy metido en su papel; a los pies del crucificado en el que hace pública su conversión, pero olvida la palabra clave que lo ha llevado hasta allí, la fe, quizás porque para él significa bien poco: fe. Al fin lo único que nos queda,lo único eterno es el cine.

Los hermanos Coen construyen su historia mediante la sucesión ininterrumpida de cameos del cine clásico y algunos de películas más recientes. Reconocemos a Humprey Bogarth en 'El halcón maltés', a Gene Kelly en 'Un día en New York', la inadaptación de los actores del cine silente al sonoro de 'Cantando bajo la lluvia', el ceceo o seseo de los amigos de Pilatos en 'La vida de Brian', y un largo etcétera de dejà-vu cinematográfico. Incluso vemos a Frances MacDormand, la esposa de Joel Coen ,proyectando una película con las propias tripas, una imagen que evoca el famoso capitulo de la serie Masters of Horror de Carpenter, 'Asesinato en 8 mm.'. El secuestro de Baird Withlock, (George Clooney) protagonista de un  peplum financiado con grandes recursos, como se puede observar en las construcciones de cartón piedra que se erigen en uno de los platós de los estudios hollywoodienses, permitirá la entrada en escena de la gran crisis que padeció el cine norteamericano en la década de los 50,cuando el senador republicano McCarthy instituyó el Comité de Actividades Antiamericanas; en tono de comedia nos introduce en las reuniones de los diez inscritos  en la lista negra, que dieron con sus huesos en la cárcel por no querer denunciar a compañeros, un verdadero esperpento en el que se ridiculiza y se desacraliza un tema que debe ser tabú para amplios sectores de la población estadounidense, lo que no deja de ser una cesión de los Coen.. Aunque ya hemos dicho que  también ridiculiza a los religiosos fundamentalistas como el productor encarnado por Broslin, que cree que cada miembro del equipo productivo (guionista, director de ftografía o script) debe permanecer en su puesto y no caer en la tentación de infiltrar la ideología en las películas o atenerese a  las consecuencias. Algo que impone a gritos, mientras le da estruendosas bofetadas en  las dos mejillas al romano que debe convertirse al cristianismo a los pies de cristo crucificado; tampoco deja libre de sus chanzas a los cuatro representantes de diferentes iglesias (católica,protestante, ortodoxa o judía) a los que reune para pedir información sobre cómo debe tratar al redentor y se encuentra ante un engrescado debate de un miniconcilio sobre la esencia de Jesús  y su relación con el Padre . Etan y Joel se empeñan en desacralizar todos los aspectos de la vida y,al parecer, lo consiguen.

En la nueva reflexión que hacen los Coen sobre el cine dentro del propio cine parecen dispuestos a quemar todos los cartuchos. Si en Barton Fink imaginaban el apocalipsis desde la perspectiva del guionista, ahora encabeza su metadiscurso " el productor el encargado de arreglar todos los malentendidos en un universo caótico de divas embarazadas (Scarlett Johansson), estrellas secuestradas (George Clooney), comunistas conspiradores y periodistas insaciables (Tilda Swinton). Josh Brolin en la piel de Eddie Mannix es una especie de figura entre el Cielo y la Tierra dispuesto a correr con la factura de todos los pecados del mundo por la salvación de, en efecto, el cine (...) el viaje del protagonista se podría colocar en paralelo a cualquier personaje de, por qué no, Kafka; un Josef K místico empeñado en dar sentido a lo que no lo tiene. Y hacerlo cuando todos a su alrededor le niegan la virtud de la inocencia. Somos culpables por el hecho mismo de existir y sólo el cine nos salva. Amén. ('Ave, César!': Apología y refutación del cine. Diario 'El Mundo'. 19 de febrero de 2012).

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