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martes, 14 de junio de 2016

Phantasma IV. Apocalipsis. Comentario.










"No todo el mundo puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lugar. Es difícil imaginar orígenes más humildes..." Brad Bird. Ratotouille.




Cartel, ficha técnica, sinopsis, trailer.(Pinchad aquí)


Comentario:


Don Coscarelli demuestra en la última entrega de su película la inteligencia de su proyecto, el cómo ha sabido distribuir en las cuatro películas que forman la tetralogía de Phantasm los contenidos, respetando la división tradicional del guión en planteamiento, nudo  y desenlace, que como "las pócimas del teatro los brujos  o de las reglas del teatro de Scribe se apoyan en dos puntos de giro y un climax con crisis y revelación, que podían  llevar a un desenlace catártico y reparador..." (1) De forma elegante, sustentada en una hermosa y brillante biografía, el cineasta hace un recorrido  por  los géneros fantásticos, - situaciones en el límite de la realidad, viajes en el tiempo, dimensiones paralelas, múltiples bifurcaciones temporales y alguna que otra elucubración de la física y la mecánica cuántica, tratadas como ficción cinematográfica...- de terror gore, sin evitar emanaciones corporales escatológicas de fluidos multicolores, la amenaza de  la presencia de no muertos o zombis convertidos en enanos por procesos inexplicables, visitas constantes a morgues y cementerios...





A pesar de que está dividido en cuatro películas sigue el esquema convencional de planteamiento, confrontacion y resolución, según denominación de  Daniel Tuba (Opus cit.), y como hicieron las series en el pasado (Falcon Crest, Los Colby, Dinastia y otras) comienza cada entrega con la última secuencia de la anterior, teniendo en cuenta que el tiempo transcurrido entre cada una de ellas es largo (1978  o 1979, según el lugar de estreno, 1988, 1994, 1998), y los roles protagonistas los interpretan los mismos actores que envejecen con el paso del tiempo como cada uno de nosotros (excepto en la segunda película en la que sustituýó a Michael Baldwin por James L.Gros,lo que concitó contra él la ira del público y la prensa, viéndose obligado a recurrir de nuevo a Baldwin para su tercera entrega), una decisión cinematográfica  que se adelantó en el tiempo a proyectos como el de Linklater en su saga de Antes del amanecer, atardecer o anochecer o 'Boyhood' (2014), películas  en los que  los actores envejecen junto con el relato en una 'dimensión real a la par que ficticia.




El film, que había dado un giro espectacular en la tercera entrega, sume a un hombre solo, Reggie (Reggie Banister), en  un mar de dudas existenciales, fruto, como veremos de  la soledad combinada con una rica y fructífera imaginación que constituyen el background de la franquicia. Cualquier objeto, por insignificante que nos parezca, como el diapasón para afinar una guitarra, que utiliza el heladero para armonizar la suya; los bosques cerrados, en los que apenas se ve un alma cuando regresa a casa, lsa masas densas y escurridizas en que se convierten los helados de vainilla o de fresa, alimentan la fantasía de un hombre sólo, calvo y con coleta, no muy atractivo, que sueña con mujeres rubias, morenas, blancas o negras, pero todas ellas espectaculares que le recompensarán por sus heroicos esfuerzos por salvarlas a ellas y a sus amigos Mike  y Jody, aunque algunas de estas mujeres sean como las 'fantasmas de la curva', las auto-estopistas del terror, que no es arriesgado asociar con sus fracasos sentimentales reales.




Reggie  abre con un monólogo la última entrega de la saga, en el que se pregunta por el villano al que debe hacer frente. "¿De dónde vino? Nadie lo sabe.Su maldad se extendió  como una plaga, destruyendo ciudades, mutilando y matando. Lo llamaban 'El Hombre Alto'. Al principio pensamos que era un funcionario de pompas fúnebres, cuyas hordas saqueaban cementerios desenterrando los cadáveres y llevando a los muertos, por arte de magia, a un lugar peor que el infierno.Nosotros éramos tan solo tres amigo. Primero ser llevaron a Jody y lo convirtieron en una forma extraña.Yo protegí a su hermano mientras crecía pero 'El Hombre Alto' quería metamorfosearlo en un ser como él. Me llamo Reggie, mi oficio era el de un 'vendedor de helados' por profesión y ahora soy un soldado en una guerra contra un ejército de muertos vivientes." Este personaje tomaría cuerpo más adelante en 'El Mariachi' de Roberto Rodríguez, un pobre chico que sólo quería tocar la guitarra, como Reggie y acabó convertido en un pistolero, empujado por la villanía de la sociedad. ¿De quién habla Coscarelli? ¿De sí mismo como guionista y director? Una de las imágenes más espectaculares, en las que recurre al metalenguaje para representar gráficamente al storyteller, el contador de historias que hay en él y su papel en el cine, es aquella en la que Mike, desplazado a la ciudad de Los Ángeles a través de una de las bifurcaciones temporales encuentra al Hombre Alto que avanza a grandes zancadas por Sunset Boulevard, persiguiendo, sin prisas pero sin pausas, al joven aterrorizado, compitiendo en altura con esas palmeras que se elevan hasta el cielo y muestran sus aparentes frágiles troncos, rematados por las inmensas hojas, empequeñecidas al ser contempladas desde escasos metros del suelo.


Reggie anhela viajar en el tiempo, no para matar al Hombre Alto, sino para evitar que viva permanentemente, hasta que cansado adopta una vestimenta muy particular tras tomar una drástica decisión que evitaremos comentar para evitar el spoiler, y que nos hace pensar un rato sobre si será cierto el axioma de que 'la imaginación nunca muere'. Una película que sabes que no verás en una sala de proyecciones, pero que, afortunadamente se sigue editando; una reflexión metalingüística sobre la esencia del cine y sobre la necesidad del hombre de tomarse poco en serie sus temores, o conjurarlos mediante ejercicios de catársis como esta saga de Don Coscarelli, cuya vida, la real, al parecer fue mucho más terrorífica. ¿En que pensaba quien proyecto las diabólicas esferas, que ha adoptado J.J. Abrams para caracteriza a su Capitán Phasma? Lo que es indudable es que penetraron en el imaginario de espectadores de todo el mundo.


(1) El Guión del siglo XXI. Daniel Tubau, El futuro de la narrativa  en el mundo digital. Edit.ALB. Colección 'Fuera de campo'.

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