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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

domingo, 21 de agosto de 2016

El triunfo de un sueño. Kirsten Sheridan.







Ficha técnica:


Título original: August Rush.
País: Estados Unidos.
Año: 2007.
Duración: 105 minutos.

Dirección: Kirsten Sheridan.
Guión: Nick Castle y James V.Hart, basado en una historia de Paul Castro y Nick Castle.
Casting: Amanda Mackey, c.s.a, Cathy Sandrich Gelfond, c.s.a.
Director de Fotografía: John Mathieson.
Música. Score original: Mark Mancina; Supervisores: Jeffrey Pollack, Julia Michels y Anastasia Brown
Edición: William Steinkamp, a.c.e.


Diseño de Vestuario: Frank Fleming.

Productor: Richard Barton Lewis.
Productor ejecutivo: Robert Greenhut, Ralph Kamp, Louise Goodsill., Mike Lee, Lionel Wigram.
Diseño de producción: Michael Shaw.
Compañías: Odyssey Entertainment & Warner Bros. Pictures, Southpaw Entertainment Production, asociado con  CJ Entertainment

Intérpretes:


Freddie Highmore: August Rush,
Jonathan  Rhys-Meyers: Louis Connelli,
Terrence Howard: Richard  Jeffries,
Robin Williams: Maxwell 'Wizard' Wallace,
William Sadler; Thomas Novacek
Marian Seldes: el dean,
Mykelti Williamson: Reverendo James,
Leon Thomas III; Arthur,
Jamia Simone Nash; Hope,
Alex O'Loughlin; Marshall,
Aaron Staton; Nick,
Ronald Guttman: profesor.

Sinopsis:


August Rush (Fredie Highmore) es un niño de 11 años con increíbles dotes para la música que nació de una noche de pasión entre el rockero Louis (Jonathan  Rhys-Meyers) y la brillante chelista (Keri Russell). Tras separarse éstos, August termina en un orfanato, donde vivirá una infancia traumçatica. Inspirado por un trabajador social (Terrence Howard). August escapó de su orfanato hacia New York, donde hará carrera en la música...


Críticas:

Alberto Bermejo consideró esta película almibarada y boba, un disparate empachoso en el que no caben sorpresas; Lou Lumenick  (New York Post) no puede evitar el sarcasmo: "Deberían poner insulina al lado de las palomitas en los cines que muestran esta extremadamente pringosa sensiblera fantasía musical."

Lo cierto es que hay que ver muchos cientos de películas, no tantas como temas posibles, para encontrarte con una tan inverosimilmente ridícula, tan pretenciosa e ignorante, con un esteticismo tan barato, que busca el melodrama con la conjunción de todas las emociones posibles, y genera tensión poniendo obstáculos al desarrollo de la acción, que ni siquiera merecen el nombre de giros.No obstante, al final, unas elipsis convenientes reducen el bochorno. La conjunción de la música clásica y la que surge en la calle, el blues, el soul, el rock, mediante secuencias alternas embellecidas sólo logra demostrar la ignorancia de Kirsten Sheridan de qué es la música y como nace un músico que deja a Mozart a la altura del betún.



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