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miércoles, 24 de agosto de 2016

Star Trek: más allá. Justin Li









Cartel, ficha técnica, sinopsis, fotografías, trailer (Pinchad aquí)



EL BLOCKBUSTER EN LA ERA TECNOLÓGICA



Comentario y críticas:


Vuelve a las pantallas una gran producción cinematográfica de ciencia-ficción, un blockbuster, un productor mainstream, que, como siempre genera un debate en torno a la dependencia de sus creadores de los grandes inversores y a la creación de un universo que se aleja de la realidad, que crea mundos ficticios a la vez que cierra las ventanas al mundo que otros se esfuerzan por abrir. Es ahora cuando echamos de menos a Umberto Eco, quien supo alumbrarnos cuando se levantó un gran debate en torno a la alienación que producía la que se llamó 'caja tonta', la TV, en su obra más famosa: 'Apocalípticos e integrados' (1964). Desde entonces han transcurrido más de cincuenta años y el mundo ha cambiado tanto, que como decía Alfonso Guerra en relación con nuestro país, no lo conoce 'ni la madre que lo parió'. Suele ocurrir que las generaciones implicadas en los cambios más profundos que experimenta la sociedad, no son plenamente conscientes de ellos.

Cuenta Eco una historia relevante en el primer capítulo de su libro, que sitúa en una sociedad que, como la celta, cuyos popes eran los druidas, una 'casta' privilegiada a causa de su largo entrenamiento intelectual, (unos personajes que preceden en el imaginario a los jedi de George Lucas), transmitían sus conocimientos oralmente y no escribían nada, a pesar de que conocían a la perfección las lenguas dominantes de las clases privilegiadas de la imposible Europa, a la que constantemente viola Zeus: el latín y el griego.El italiano relata para nosotros este bello cuento: "Pero cuando se trata de la escritura: «Esta ciencia oh rey, dijo Theut, hará a los egipcios más sabios y más aptos para recordar, porque este hallazgo es remedio útil a la memoria y a la doctrina». Y dijo el rey: «Oh artificiosísimo Theut, unos son aptos para generar las artes, otros para juzgar qué ventajas o qué daños se derivarán para quienes se sirvan de ellas. Y ahora tú, como padre de las letras, en tu benevolencia hacia ellas has afirmado lo contrario de lo que pueden. Las letras, al dispensar del ejercicio de la memoria, serán causa de olvido en el ánimo de quienes las hayan aprendido, como aquellos que confiando en la escritura, recordarán por estos signos externos, no por ellos mismos, por un esfuerzo suyo interior...»" Hoy, naturalmente, no podemos estar de acuerdo con el rey Thamus. Si no por otra cosa, porque, a varias decenas de siglos de distancia, el rápido crecimiento del repertorio de "cosas" a saber y a recordar, ha hecho muy dudosa la utilidad de la memoria como único instrumento de sabiduría." Pero, no sólo eso, hoy, al que no sabe escribir lo despreciamos y lo llamamos analfabeto, por muy sabio que sea. Recordemos la triste historia que cuenta Stephen Daldry en The Reader (El lector, 1009), prefiere pasar su vida en la cárcel a reconocer que no sabe leer.





Dicho ésto, hay que aclarar que tanto la literatura como el cine son, en la actualidad, industria cultural y no publica o edita quien quiere, sino quien puede. Por muy extraño que parezca lo que voy a decir, se parecen mucho más al hombre de hoy los personajes del género que llamamos de ciencia-ficción, que los de los escritores clásicos, se llamen Cervantes o William Shakespeare, (¡anatema!), y una conjunción de actantes como los que se ponen al frente del proyecto es por sí misma explícita: el productor J.J.Abrams, Justin Lin, un cineasta chino-estadounidense, famoso por su trabajo en la saga 'Fast and Furious' o la serie Community, un británico que ha protagonizado las comedias que más se aproximan a la idiosincrasia juvenil inglesa y europea y ahora confecciona el guión de una nueva entrega de Stark Trek, escrito en colaboración con Doug Jung, un guionista y productor, que ha colaborado en películas como 'Confidence' (2003) y Dark blue (2009), del que se sabe conoce poco más que su origen asiático y el trabajo realizado hasta ahora.

Podemos imaginar a un hombre culto de hoy escuchando plácidamente una pieza clásica que sale de un equipo adecuado para reproducir las notas suaves y sublimes que escribió (siempre está la escritura por medio) un hombre de otros tiempos, disfrutando de un libro bien escrito que le narra las correrías de un niño atrapado en 'la corte de los milagros' de su tiempo, robando o pidiendo limosna para un desaprensivo, como el mil veces imitado Oliver Twist de Dickens, (hoy estos niños se consumen en las fábricas textiles orientales, que trabajan para los países desarrollados, casi en peores condiciones que los de la primera revolución industrial), ignorante y mostrando una actitud despectiva respecto a anglicismos, 'palabros' muy extendidos, como  backlinks, trends, semrush, keywords, SEO, startups, ranking, y un largo etcétera, que le importan 'una higa', aunque como las termitas están royendo el mundo en que habita y descomponiendo el agradable sillón en que descansa. Los cambios se producen de una forma tan rápida que el taxista que reposa plácidamente con su familia a orillas del mar apenas es consciente de que los blablacars le están comiendo el terreno, y que la que Eco llamaba 'cultura de masas' cada vez es más incomprensible para los apocalípticos y los integrados de hoy. Y, mira por donde, sin tan siquiera pretenderlo la industria cultural ha hecho buena la reflexión de Heráclito, que retoma Eco, cuando habla de la cultura como la conciben algunos, un hecho aristocrático, cultivo celoso, asiduo y solitario de una interioridad refinada que se opone a la vulgaridad de la muchedumbre,  "¿Por qué queréis arrastrarme a todas partes, ¡oh! ignorantes? Yo no he escrito para vosotros, sino para quien pueda comprenderme. Para mí, uno vale por cien mil, y nada la multitud". La mera idea de una cultura compartida por todos, producida de modo que se adapte a todos, y elaborada a medida de todos, es un contrasentido monstruoso. La cultura de masas es la anticultura.





Lo que está cambiando todo es la esencia del capitalismo, tal como lo definió Adam Smith, sustituido por un nuevo sistema, la economía colaborativa, la única que puede hacer frente a las grandes concentraciones de capital, cuyo disparador es el 'coste marginal cero, (quien hoy ignora que los jóvenes están trabajando con salarios muy bajos, que se acercan al 0, es sencillamente porque ha decidido desconectar), un nuevo concepto que sólo parecen conocer las empresas, grandes o pequeñas, pero que ignora gran parte de la población, a pesar de que tiene y va a tener un efecto dramático sobre las personas en los años venideros, en todos los aspectos de sus vidas. Jeremy Rifkin explica cómo las empresas tienen una política en la que está implícita su propia destrucción: reducir los costes marginales para dar beneficios a sus accionistas, es decir, desplazar los recursos desde el bolsillo del que trabaja hacia el que no hace nada. Lo que nunca pudieron imaginar es que la revolución tecnológica iba llevar estos costes a cero, cuya trágica consecuencia es la imposibilidad de competir con quien está dispuesto a trabajar gratis. Es pues, difícil, saber dónde está hoy la anticultura, si en regodearse en un tiempo que ya no existe o en intentar descodificar el mundo en que vivimos.

Se ataca la industria mainstream, cuando un joven cualquiera puede hacer buenísimos productos con los instrumentos que pone a su alcance la nueva tecnología, con coste marginal cero. Y no es preciso simular que eres un dominguero que no sabes manejar la cámara, que corta cabezas y las deja fuera del encuadre.  le tiembla la mano, no sabe manejar un trípode o mover un travelling, porque eso también es pasado. Y si cuando Eco escribió ni tan siquiera podía imaginar la que se avecinaba, aunque antes de morir ya era perfectamente consciente, a pesar de que todavía se percibía una división entre  los apocalípticos, los dissenters, que escribían sus teorías y los integrados, que raramente teorizan. El semiólogo ya vio que ambos representaban las dos caras de la misma moneda. Hoy, ni unos ni otros parecen ser conscientes de la que se avecina, en un mundo en el que millones de usuarios se están transformando en generadores de productos, intelectuales y físicos  de forma gratuita, esquivando el mercado capitalista.




Ante el estreno de Stark Trek, el mundo anglosajón, que conserva el primer puesto en la vanguardia y da pasos decisivos en la nueva era tecnológica, ha reaccionado positivamente ante un film cuyo equipo técnico y elenco de actores es el que corresponde al siglo XXI, multirracial y multicultural, y nos permite, gracias al mito de Frankenstein , del que habla Noël Burch en 'El tragaluz del infinito', en cuya persecución avanza el cine, ver al jovencísimo actor, recientemente fallecido, Antón Yelchin, haciendo su papel en la saga cuando ya no está entre nosotros. Frente a esta actitud, que ahora analizaremos, en España se han dado actitudes más conservadoras, que defienden su fortaleza elitista y atacan al cine de masas, especialmente el que produce  la industria americana,y al que siguen viendo servil a los intereses de los grandes capitalistas, a pesar de que hoy sea tan frágil como sus fortalezas.

Francisco Marinero atribuye al film un círculo rojo, mucho más significativo que el artículo huero que lo acompaña, en el que viene a decir que el equipo constituido por Abrams, Lin, Pegg y Young no incorpora ninguna novedad: "Cuando J.J. Abrams, uno de los midas de Hollywood, se encargó de continuar la interminable serie Star Trek como productor y director, hizo lo que se esperaba de él: una costosa empresa de espectáculo de acción, efectos especiales perfeccionistas y dirección artística fantasiosa. En esta última entrega, Abrams ha pasado la dirección a Justin Lin, conocido sobre todo por sus Fast & Furious, sin que las cosas cambien ni estilística, ni narrativa, ni argumentalmente: los personajes y situaciones se repiten desde la serie de televisión original y los actores que los sustituyeron en las últimas películas son los mismos." (1) Es bien cierto que el cine es un arte nuevo y que la existencia de las gramáticas audiovisuales es todavía bastante pobre; el cine es espectáculo, y por ello se designa a su público 'espectador', y, como ocurre con el lenguaje escrito, el cineasta busca la brillantez en las formas. Lo que no sabemos es a qué tipo de innovación se refiere el que escribe, si a la que conlleva el guión originario, el realizado por un escritor, o al producto final. ¿Quién es el autor el guionista o el director? ¿Quién innova y quién no? Estas pequeñas críticas, sumadas unas a otras pueden hacer zozobrar empresas multimillonarias, en las que han trabajado cientos de personas por un sueldo, y que, en ocasiones se convierten en obras de culto. Pero cómo está cambiando esto en la era tecnológica en la que entramos a empellones lo demuestra el fracaso de la prensa frente a los internautas, generadores de opinión en las redes sociales, en el estreno de 'Escuadrón suicida' de David Ayer.

Jordi Costa se mantiene en una posición más prudente y, al menos, es algo más consciente del mundo en que vive, cuando afirma que: " Los trekkies tienen sobrados motivos para ser creyentes: en la trascendencia (de una mitología), en la resurrección (de un universo), en la fuerza transformadora de una comunidad (de fans). Cuando los seguidores de la saga reaccionaron contra la cancelación de la serie original en su tercera temporada, se sentaron las bases de un nuevo modelo de relación entre el público y la industria del espectáculo que hoy ya no es excepción, sino moneda corriente." (2) El propio título nos indica de qué habla; 'La fuerza de la comunidad',  no hace referencia al film sino a sus fans.



Nando Salvá insiste en la idea de que el film no innova y de que seleccionó a Justin Lin por su capacidad  para relacionar personajes: "Ni las batallas ni las persecuciones ni los combates cuerpo a cuerpo son perfectos (o están rodados demasiado de cerca, o demasiado a oscuras, o la cámara se mueve en exceso) pero todos ellos nos dan motivos para empatizar con los personajes." ¿Un guiño a quienes vierten contenidos en la red a coste marginal cero? Concluye afirmando que " a pesar de ello, lo cierto es que esos personajes son al final de la película casi idénticos a cómo eran al principio, que pasan demasiado tiempo corriendo por pasadizos, blandiendo armas y gritando en primer plano, y que casi ninguno afronta riesgos reales (...)  'Más Allá', pues, ni inventa ni avanza" (3)

David Rooney nos da una pista de cómo comienza a interpretarse en Estados Unidos la situación de la forma de representación más joven: el cine, que todavía mira al pasado con nostalgia: "El guión de Simon Pegg, que amplia sus funciones más allá de su papel en pantalla como el ingeniero Montgomery Scott,  y Doug Jung  vuelve la mirada a la década de 1960 con una visión original de una fantasía utópica, gobernada por ideales tradicionales de la Federación de la paz y la unidad intergaláctica." Ahora entra en acción la familia gay, representado por Sulu (John Cho), afin al espíritu de una serie de tendencia liberal, que presentó uno de los primeros besos interracialesen la televisión , mientras que la pareja de Cho, interpretada por el co-escritor Young, no tiene diálogo. "Hogar y la familia siempre han sido los motivos importantes de la mitología de Star Trek, y la presentación agradablemente normalizada aquí de una unidad familiar gay es una extensión natural y progresiva del universo inclusivo que Roddenberry concibió." (4) Un argumento que refuerza hasta qué punto el paradigma del hombre de hoy está mejor representado en estas películas que en muchas que todavía plantean la integración de los gays como un problema imposible de resolver, cuando ha adquirido, en general, carta de normalidad. En nuestro país se han casado con otros hombres ministros conservadores, jueces, hombres destacados de las ciencias y las letras, etc. Kirk  y Spock , gracias al avance de la ciencia, viven muchos más años que sus padres, etc. Pero hay muchas cuestiones que todavía no tienen respuesta: si en la política de autor que practica el género, el montaje es el sujeto de la enunciación ¿cómo se puede explicar que haya cuatro especialistas en edición? Algo, desde luego, cambia a marchas forzadas (y que no se me diga que hay precedentes; demasiado fácil).



(1) Zozobras galácticas en Star Trek. Diario 'El Mundo', 18 de agosto de 2016.
(2) La fuerza de la comunidad. Diario 'El País', 19 de agosto de 2016.
(3) Star Trek: Más allá: en modo crucero, diario 'El Periódico' , 18 de agosto de 2016.
(4) Reseña de la película 'Star Trek : más allá'. The Hollywood Reporter.





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