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lunes, 17 de octubre de 2016

Mas allá de la duda. Peter Hyams.





Ficha técnica:


Título original: Beyond a Reasonable Doubt.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 100 minutos.


Dirección: Peter Hyams.
Guión: Peter Hymas, basada en un film de RKO, "Beyond a Reasonable Doubt" de Douglas Morrow, de RKO Pictures Library.
Casting: Shannon Makhanian, Ryan Glorioso.
Dirección de Fotografía: Peter Hyams.
Música: David Shire.
Edición: Jeff Gullo.
Director artístico: Kevin Hardison.
Decorador del set: Hannah Beachler Britt.

Diseño de Vestuario: Susanna Puisto.
Jefe de Departamento de maquillaje: Rose Librizzi-Davis.
Jefe de Departamento de Peluquería: K.G.Ramsey.


Productor: Limor Diamant, Ted Hartley, Mark Damon.
Productores ejecutivos: Allan Zeman, Courtney Solomon, Laura Ivey, Strephanie Caleb, Aaron Ray, Michael Helfant, Faisal S.M. Al Saud, Steven Saxton.
Productor en línea: Joshua Throne.
Diseño de Producción: Jim Gelarden.
Compañías: Autonomus Films, Signature Entertainment Production, Foresight Unlimited, RKO Pictures, Signature Entertainment Production


Intérpretes:

Jess Metcalfe: C.J. Nicholas,
Amber Tamblyn: Ella Crystal,
Michael Douglas: Mark Hunter,
Joel David Moore: Corey Finley,
Orlando Jones: Ben Nickerson,
Lawrence Beron: Teniente Merchant,
Sewell Whitney: Martin Weldon,
David Jensen: Gary Spota,
Sharon London: Juez Sheppard,
Krystal Kofie: Taicesha,
...


Sinopsis:


"Más allá de la duda" es un remake del clásico de Fritz Lang y de la RKO de 1956. C.J. Nichols (Jesse Metcalfe) es un joven periodista que lo arriesgará todo por demostrar la falta de solidez de las pruebas circunstanciales utilizadas por un fiscal de distrito corrupto (Michael Douglas) con un increíble historial. C.J. se toma la justicia por cuenta y se inculpa como sospechoso de asesinato. Su compañero (Joel David Moore) es el único que sabe la verdad y sólo él tiene la llave que demostrará su inocencia.

Críticas:


Javier Ocaña concluye su crítica con una argumentación más que discutible (cada cual dice lo que le viene en gana), y tras señalar ciertos rasgos de honestidad en el film de Peter Hymas, comienza él mismo a desbarrar al hablar del cine actual norteamericano (parece que hable del español) : " Sin embargo, tras el párrafo de las mejoras, habrá que concluir que Hyams es incapaz de rescatar a su Más allá de la duda de la categoría del thriller convencional de aspecto televisivo y vuelo raso. Jesse Metcalfe, de gran parecido físico con Andrews, (¿?), tampoco enriquece demasiado su impavidez y, sobre todo, la película es la palpable demostración de la cobardía en materia de derechos sociales de buena parte del cine americano de hoy. A finales de los años cincuenta, Hollywood fabricaba películas como Doce hombres sin piedad, ¡Quiero vivir!, Senderos de gloria y Más allá de la duda, todas ellas visibles recomendaciones hacia un replanteamiento legislativo en materia penal. Rescatar una cinta como la de Lang para luego obviar lo mejor de ella sí que no parece razonable."

Para Jonathan Holanda (Variety) se muestra un poco más abierto: " Una actualización divertida, lograda, pero sin alma del controvertido film  noir de Fritz Lang controvertido de 1956,  "Más allá de una razonable duda " , que saca con fuerza a la luz tanto lo que Lang sabiamente dejó en la sombra. Culpabilidad "de toda duda razonable" es muy obvio: ruido y exceso donde  había silencio y contención; un film carente de la mística del original, un descarado y nervioso vehículo ocupado por Michael Douglas, destinado probablemente para audiencias juveniles más familiarizadas con actores como Jesse Metcalfe que con uno expresionista de ojos alemanes..." (2)

Comentario: 


En contra de lo que afirma Javier Ocaña la película no trata de una corrupción individual, sino de una auténtica organización criminal en el seno del ministerio fiscal, dispuesta a cometer cualquier asesinato con el objetivo de que alguno de sus miembros ascienda en la carrera política hasta alcanzar puestos como el de gobernador de un estado, amparándose en la independencia del poder judicial, tanto del poder ejecutivo y legislativo, como del llamado cuarto poder, y escudándose en que, en principio, nadie osa cuestionar sus decisiones. Y Hyams no realiza una denuncia que puede pasar desapercibida, ya que el climax de la delincuencia se alcanza en una ostentosa carrera de automóviles, tan característica del cine americano, en plena vía pública  muy transitada, lo que supone un gran riesgo para el resto de conductores.

Si supone un gran riesgo hacer un remake de cualquiera película que haya tenido cierto éxito, este se multiplica exponencialmente si alguien tiene la osadía de intentar actualizar una historia creada por un clásico, un maestro como Fritz Lang . Tras una confrontación con el núcleo central de la historia, el giro final se puede calificar de burdo, una argucia que poco o nada tiene que ver con adaptar una situación de mediados del siglo XX a comienzos del XXI, sino con sorprender al espectador. Hyams no sólo no consigue ser original, sino que exige del espectador una gran dosis de buena fe, una adaptación de las mentalidades de los individuos a la manipulación televisiva, que al fin desmonta la acusación contra la corrupción de la justicia, al poner en marcha el ventilador. Tras llegar a la conclusión de que todo el mundo es corruptible, no vale la pena correr riesgos por nadie ni por nada. No se puede negar que este planteamiento es de lo más vulgar en la actualidad.

Si a ello añadimos texturas discursivas propias de la televisión, es evidente que no se puede hacer mucho en defensa de esta historia que exige un esfuerzo del público para confirmar que sus sospechas son reales y que no ha sido objeto de una broma pesada. Al final nos preguntamos cuál es el background del film, y la única conclusión que emerge clara es la ambición. El problema reside en la metáfora utilizada para representarla. Un film que culmina la mediocre carrera del director.



(1) La pena razonable, diario 'El País', 10 de julio de 2009.
(2) Comentario de Más allá de la duda. Variety.



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