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domingo, 19 de febrero de 2017

Annie Hall. Comentario.









Comentario:

Este fin de semana la revista Tiempo ofrece dos películas: Bajo la piel, (2008), de Jada Pinkett Smith, y París-Manhattan, de Sophie Lellouche, (2012),  un momento que nos invita a volver la mirada hacia el viejo y entrañable cineasta y Annie Hall, considerada su obra maestra.

Cuando Woody Allen hizo Annie Hall estaba en plena depresión de lo cuarenta años, y cita a Freudreflexionando sobre su relación con las mujeres: "Jamás pertenecería a un club que tuviese a alguien como yo de socio". Se define como un reaccionario de izquierdas, le atormenta el antijudaismo y no soporta a los pedantes, actitud que mantiene hasta la actualidad y refleja en su última película Mignight in Paris. En el film representa el papel de un cómico, Alvy Singer, que participa en el programa televisivo de Jhonny Carson. En la cola del cine, en el que se anuncia el film de Bergman Face to Face de background psicoanalista, se produce uno de los gags más memoraables y significativos del individualismo intelectual del actor. Un hombre presume en la cola de dominar la crítica cinematográfica usando todos los lugares comunes; primero habla de Fellini, al que le falta, según él, estructura coherente, seguridad, le sobra técnica, energía negativa, indulgencia, disciplina y otras sandeces por el estilo. Cuando pasa a Samuel Beckett, alérgico a las mujeres, sentimiento que asocia con la Weltanschaung y a la influencia de la televisión y la interpretación que hace Marshall McLuhan del fenómeno, Alvyn estalla, se dirige a los espectadores quejándose de este personaje y saca de detrás de un cartel al diseñador del 'aldeano despreocupado', el propio McLuhan, que desautoriza al pretencioso y le llama falaz. 

Woody Allen se dirige de nuevo al espectador y exclama: ¡Amigos míos, si la vida fuera siempre así!.  Comparte con otros cineastas como Kubrick su horror por la música francesa del momento, como Maurice Chevalier o Edith Piaf. Repasa sus anteriores relaciones fracasadas: la primera con Allison Portchnik, a la que define como inclinada a los judios neoyorkinos, intelectuales, liberales, izquierdistas, a las colonias socialistas de verano, los posters de los años 20, las huelgas y los mítines. Frente a ella, a la que le encanta que la reduzcan a un estereotipo cultural, se define como un 'reaccionario de izquierdas'. La segunda, una escritora, que se rodea de sujetos a los que Alvyn llama glosopedas, una combinación de glosario y pedantería. Es el momento del psicoanalista y del valium, de la depresión y la hipocondría, las teorías feministas que definen la 'envidia de pene, y cierta misoginia que asocia un momento de mal humor de las mujeres con la 'regla'.. 


Hall supone un viento fresco, desinhibido y radiante procedente de Wisconsin. Canta en Night Clubes la música de Cole Porter que tanto gusta al director, pero choca con el talante caústico y cínico de un cuarentón que piensa que se agotan sus posibilidades de relacionarse con éxito con las mujeres.

Ha sido considerada la obra maestra del director.



 

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