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sábado, 4 de marzo de 2017

Open Water. Chris Kentis.





Ficha técnica: 


Título original: Open Water
País: Estados Unidos.
Año: 2003
Duración: 79 minutos

Dirección: Chris Kentis.
Guión: Chris Kentis.
Dirección de Fotografía: Chris Kentis y Laura Lau.
Música: Graeme Revell
Edición: Chris Kentis.

Productora: Laura Lau.
Productor asociado. Laura Lau.
Compañías: Lions Gate Films, Plunge Pictures, L.L.C.


Intérpretes: 


Blanchard Ryan
Daniel Travis
Saul Stein
Michael Williamson
Cristina Zenaro
Jon Charles.
Stelle Lau


Sinopsis: 



Daniel y Susan están de vacaciones en una isla del Caribe. Su relación está haciendo aguas a causa de su adicción al trabajo y a su estresante estilo de vida, por lo que necesitan unas vacaciones más de lo que pueden imaginar.. A la mañana siguiente la pareja se decide a experimentar su faceta de submarinistas profesionales, uniéndose a un viaje mar adentro para disfrutar de los ricos fondos marinos. En el barco coinciden con otros muchos turistas y debido a una serie de negligencias de la distraida tripulación, la pareja es abandonada accidentalmente en el agua tras la inmersión. Atormentada por el frío, sola y a miles de kilómetros de tierra firme, la pareja intenta sobrevivir a la deriva en aguas profundas infestadas de tiburones.



Comentario: 



Hay gente guapa que lo tiene todo, hasta que se queda sin nada, y esto es lo que les pasa a estos chicos; pero que nadie se apure, desde el primer minuto nos advierten de que la historia narra un hecho real, algo que se puede contar. Da la apariencia de que el equipo en bloque está haciendo un reportaje para enseñar a los familiares cuando regresen a sus hogares después de vacaciones en el mar, pero incluso para cumplir ese cometido le falta a la película dignidad; esos planos repetidos del agua que desplaza el motor de la barcaza, esos tíos horas y horas en medio del mar, que aburren a los tiburones y que son espantados por las medusas para que las dejen en paz con sus pataleos con esos pies enormes de plástico de colorines que paradójicamente llamamos aletas, llega un momento que resultan insoportables. 

Es gente tan segura de sí misma que siguen contándose cuentos, haciendo ejercicios para no enfriarse, con la confianza de que alguien pasará por allí; pero cuando esto ocurra el espectador hará mucho tiempo que habrá perdido la paciencia ante un equipo que desconoce no lo que es una edición impactante y entretenida, sino ni siquiera una edición. Sin relato, sin montaje, con una cámara fija filmando dos cabezas que sobresalen del agua no hay quien soporte los 80 minutos de metraje. Si lo que querían era hacer era cine documental han resbalado estrepitosamente. Esto es lo que tiene el verano, que aunque uno se lo pase 'chachi' es muy difícil trasladar esa sensación a los demás. Mejor enseñar las fotos a los amigos en casa. 

Los espectadores que emiten su opinión en páginas como Filmaffinity, en la que los que las administran casi nunca se involucran, han acudido como pirañas a cebarse con la ficha técnica y la artística, y es que, la verdad, no hay por donde coger esta película, que un periódico de tirada nacional incluyó ya durante el verano de 2014, y cuyos editores debieron pensar que en verano quedan pocos consumidores de cine en las ciudades y menos en los sitios de veraneo; ahora, cuando se acerca la primavera de 2017 la vuelven a lanzar. Tampoco faltará quien se divierta viendo estos bodrios o asevera que ha pasado mucho miedo., aunque supone un verdadero sacrificio seguir mirando a la pantalla, como si te hubieran hipnotizado, hasta el final.



 

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